Israel trata de dar el golpe final a Gaza con un modelo fallido de entrega de ayuda humanitaria
El Gobierno de Netanyahu aumenta la asfixia de la Franja con un sistema privado respaldado por EEUU. De los 500-600 camiones diarios con ayuda recomendados por la ONU apenas entran unos 100 en el enclave.

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Gaza se encuentra sin suministros y el genocidio no se detiene. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) y el resto de organizaciones humanitarias se están quedando sin ayuda que repartir, mientras siga bloqueada por el Ejército israelí.
Además, la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), empresa respaldada por Estados Unidos e Israel y encargada de operar en la Franja, ha mantenido cerrados sus centros de distribución, los únicos que quedan en el enclave, por supuestas obras de mantenimiento. Un cierre de los puntos de reparto que se suma al del miércoles de la semana pasada al verse sobrepasados por las escenas de pánico y desesperación de los gazatíes.
27 de esos palestinos que esperaban en las largas colas fueron asesinados el pasado martes por disparos del Ejército israelí, que reconocieron haberlo realizado para supuestamente protegerse de unos individuos que se habían desviado "de las rutas de acceso designadas". Una masacre que ha denunciado el secretario general de la ONU, António Guterres, al pedir este martes "una investigación inmediata e independiente". Unos asesinatos que se suman a otros 31 del pasado lunes y a 47 heridos de bala que también esperaban recibir ayuda la semana pasada.
La ayuda humanitaria, lejos del mínimo necesario
Además del colapso del sistema privado auspiciado por Israel y EEUU, la UNRWA y otras organizaciones humanitarias no pueden llevar a cabo el reparto de los alimentos y el material sanitario imprescindible debido al control férreo israelí. Lejos de los 500-600 convoys diarios que la ONU considera necesarios, Israel no ha permitido la entrada de ninguno durante 12 semanas, desde finales de febrero hasta el 22 de mayo. Sin embargo, la reanudación de la entrada de ayuda de los últimos días, con, según la UNRWA, apenas 100 camiones diarios, es insuficiente para los dos millones de personas que viven en Gaza.
Este mínimo de 500 camiones que solicita la agencia de Naciones Unidas no solo es que no se esté cumpliendo en la actualidad, si no que no se ha alcanzado en ningún momento desde el 7 de octubre. Los registros de camiones realizados por la UNRWA y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) indican que el máximo fue en abril de 2024, con 189 camiones de media por día. En cambio, la situación ha empeorado desde esos meses hasta alcanzar solamente 42 camiones diarios a final de año.
Esta falta de camiones se debe principalmente al bloqueo y control férreo que ejerce el Ejército israelí. La UNRWA ha denunciado que en los últimos días 800 camiones fueron autorizados y poco más de 500 pudieron descargarse en el lado israelí de Kerem Shalom. Sin embargo, las agencias solo han podido recoger unos 200 en el lado palestino del paso debido a la inseguridad y al acceso restringido. Además, muchos puntos de reparto se han visto obligados a cerrar, sobre todo, en el norte del enclave, ya que Israel los considera “zonas prohibidas”.
311 infraestructuras atacadas
Las tareas humanitarias, además del reparto de los suministros, realizadas por UNRWA también se están viendo afectadas debido a los ataques israelíes a 311 de sus infraestructuras desde el 7 de octubre.
Unas instalaciones que tampoco son seguras, ya que la agencia estima que al menos 767 personas refugiadas en sus instalaciones han sido asesinadas y al menos 2.419 han resultado heridas desde el comienzo de la masacre.
La estrategia israelí de arrasar completamente la Franja también ha dejado operativos solo 19 de los 36 hospitales y el 94% están parcialmente dañados o destruidos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto ha provocado que solo queden disponibles 2.000 camas para una población de dos millones de habitantes y que un 45% de los suministros esenciales ya estén agotados.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios también informa de que el 72% de las instalaciones de agua, saneamiento e higiene se encuentran dentro de la zona militarizada o en áreas sobre las que pesan órdenes de desplazamiento desde el 18 de marzo.
Menos financiación y 310 empleados asesinados
A pesar de la necesaria actividad de las agencias humanitarias para evitar la hambruna en Gaza, la UNRWA ha atravesado una crisis financiera sin precedentes. Una quincena de países —Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, entre otros— suspendieron sus donaciones en 2024 tras la acusación sin pruebas realizada por Israel sobre su vinculación con Hamás.
A pesar de que la mayoría de países han acabado retomando la ayuda, el Gobierno estadounidense de Donald Trump, el mayor donante individual de la organización, ha mantenido la decisión. En 2023, su contribución ascendió a 422 millones de dólares, representando aproximadamente un tercio del presupuesto total de la agencia para ese año.
Además de la suspensión de recursos económicos provocado por Israel, sus bombardeos y ataques constantes a la Franja han asesinado a más de 310 empleados de la UNRWA desde el 7 de octubre. Un personal que sigue trabajando en condiciones extremas y sin garantías ni siquiera en los refugios, ya que no siempre son respetados como zonas protegidas.
Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España, ha denunciado en declaraciones a la Cadena SER que la situación es “atroz y la población está exhausta. No ha entrado nada, bueno sí, bombas”. La agencia ha advertido que, sin la reapertura inmediata de los pasos fronterizos, será imposible prevenir una hambruna masiva. “Lo que es necesario es que hagan lo imposible para que Israel abra los pasos y deje de bombardear y asesinar a las personas”, ha reclamado Martí.



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