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Italia Franceschini, el 'post' Conte

Los principales socios del Gobierno italiano discuten a diario por todo. Lo cual está convirtiendo el Ejecutivo de Giuseppe Conte cada vez más agónico. Dario Franceschini, actual ministro de Cultura, podría ser el próximo jefe del Gobierno si la actual coalición atravesara una crisis política.

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El ministro de Cultura de Italia, Dario Franceschini.

En Italia siempre hay un primer ministro en la recámara. Y en estos días este presentimiento está más que nunca en el aire, ya que los principales socios del Gobierno transalpino discuten a diario acerca de todo. Lo cual no sólo deja atada de pies y manos la acción del premier Giuseppe Conte, sino que está haciendo este Ejecutivo cada vez más agónico. Por el momento Conte va a seguir estirando su presidencia, mientras dure. Pero Italia podría tener ya su plan B para un nuevo inquilino de Palazzo Chigi.

Dario Franceschini (Ferrara, 1958), según muchos analistas de la prensa italiana, tiene todas las papeletas para ser el próximo presidente del Gobierno transalpino. Actual ministro de Cultura, ya lo fue entre 2014 y 2018, siendo una de las personas de confianza del ex premier Matteo Renzi. Pero sobre todo, como elemento más determinante, Franceschini ha sido el artífice del actual acuerdo entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el Partido Democrático (PD), dos eternos y desconfiados adversarios.

Franceschini, al contrario que muchos grillinos y socialistas, defendió desde el principio, ya en marzo de 2018, la unión de ambos partidos para dar un corte moderado y reformista al Gobierno italiano. Discreto, en la sombra y tejedor de alianzas. Tal como se leía hace unas semanas en el semanal L'Espresso, Franceschini es el "mejor de los números dos". Aportando "una continuidad en la discontinuidad", Franceschini podría ser el futuro presidente del Ejecutivo italiano.

"Los partidos del Gobierno tienen que construir una mayoría parlamentaria", dijo Dario Franceschini en una reciente entrevista al conocido periódico italiano Corriere della Sera, asegurando también que se trata de una verdadera "paradoja" el hecho de que haya que explicitar una petición de este tipo. Refiriéndose a la actual coalición, que él mismo protagoniza, se pregunta retóricamente: "¿Se puede permanecer unidos sólo por el miedo a Salvini?".

Aunque para Dario Franceschini "no habrá otro Gobierno" con esta coalición después de Conte, en la política italiana todo es posible. Y, para varios expertos del país, si la mayoría quisiera retrasar el éxito descontado de Salvini en las urnas, Franceschini estaría más que listo para reemplazar al actual jefe del Gobierno.

Entre otras cosas, porque ante unas elecciones el M5E perdería la mitad de sus parlamentarios y los de Renzi arriesgarían consolidarse como sexto partido del país. Ante la prolongación del desgaste del Gobierno, todos los partidos de la coalición arriesgan la irrelevancia política, incluso como oposición, ante unas futuras elecciones generales. Salvini, mientras tanto, está aprovechando cada una de las elecciones regionales para demostrar la ineficacia del actual Ejecutivo.

Ante un Giuseppe Conte débil desde el punto de vista parlamentario –en las encuestas, sin embargo, su figura política es la más apreciada entre los transalpinos–; Dario Franceschini implicaría una segunda oportunidad para que el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio, el Partido Democrático (PD) de Nicola Zingaretti e Italia Viva (IV) de Matteo Renzi pudieran encontrar una nueva sintonía, siempre en clave anti Salvini, para agotar la legislatura hasta 2023. Pero resulta poco creíble, en la práctica, que los anti establishment, los socialistas y los centristas, respectivamente, puedan durar tanto tiempo juntos. Tras 3 meses de litigios contínuos, otros 4 años en coalición resultan bastante inverosímiles. Sobre todo, con Conte al frente.

La clave está en la elección del jefe del Estado en 2022. Los partidos que forman el actual Gobierno transalpino, tienen mucho interés en que el próximo presidente de la República siga siendo moderado y europeísta. Algo que, con la Liga de Salvini en el poder, sería muy difícil de lograr. Así pues, la continuidad de Conte o la próxima entrada de Franceschini en Palazzo Chigi dependerán del auténtico deseo de la actual coalición de seguir juntos por encima de las evidentes diferencias entre todos ellos. Por lo pronto, el líder de Italia Viva (IV), el ex premier Renzi, asegura a diario que "la legislatura durará hasta 2023, con o sin el actual jefe del Gobierno".

El nombramiento del actual premier Giuseppe Conte –quien se sucedió a sí mismo a principios de septiembre– ha sido el resultado de una coalición forzosa entre el Movimiento 5 Estrellas (Luigi Di Maio), el Partido Democrático (Nicola Zingaretti) e Italia Viva (Matteo Renzi); con el objetivo de frenar el ascenso definitivo del soberanista Matteo Salvini (Liga) hacia el Ejecutivo del país. Pero atendiendo a las últimas encuestas, la formación de Salvini obtendría el 33% de los votos quien, junto a los soberanistas de Giorgia Meloni (Hermanos de Italia, 9%) y a los moderados del magnate y ex premier Silvio Berlusconi (Forza Italia, 7%); rozaría la mayoría absoluta en un Ejecutivo fundamentalmente euroescéptico. La actual coalición de Gobierno, sin embargo, rondaría en torno al 40%.

El problema de Conte es que los altos índices de consenso de la Liga, que convence a 1 de cada 3 italianos, está desgastando y desmoralizando aún más la ya débil coalición de Gobierno: el Movimiento 5 Estrellas desconfía del Partido Democrático y viceversa, Zingaretti llama a la unidad con alguna que otra advertencia y el ex primer ministro Renzi, que presume de centrismo, siempre está dispuesto a ser el protagonista de la escena. Antes incluso de que Salvini pudiera arrasar en las urnas, en la actual mayoría de Gobierno es un contínuo todos contra todos. Dario Franceschini, así pues, representa el último cartucho del centro izquierda italiano antes de unas elecciones generales. Que verían, hoy por hoy, el triunfo definitivo de Matteo Salvini.