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Jordania alivia el acoso económico a Siria

La apertura del paso fronterizo de Yaber-Nasib entre Jordania y Siria tendrá consecuencias económicas y comerciales para varios países de la región. En el aire queda la cuestión de si también tendrá repercusiones políticas para el gobierno de Damasco, un asunto que en última instancia depende de lo que decida la inactiva administración de Joe Biden.

Camiones cargados con ayuda humanitaria proporcionada por la organización del Programa Mundial de Alimentos ingresan desde Turquía a los territorios del noroeste de Siria. FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO.
Camiones cargados con ayuda humanitaria proporcionada por la organización del Programa Mundial de Alimentos ingresan desde Turquía a los territorios del noroeste de Siria. FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO. Anas Alkharboutli / Dpa / Europa Press

Esta semana se ha aliviado de manera ligera el ostracismo económico de Siria, después de que Jordania haya abierto la frontera terrestre con su vecino del norte, una decisión que suscita distintas consideraciones, algunas políticas, acerca de la situación internacional de Siria, en su mayor parte aislada desde muchos años antes de la guerra civil iniciada en 2011.

La primera consideración es que Jordania es un pequeño país que está sometido a fuertes presiones de otros países árabes y de Israel y Estados Unidos. Pese a ello el rey Abdallah II actúa con determinación y valentía en las cuestiones internacionales que le afectan, dentro de sus limitadas opciones, especialmente en el tema palestino.

Es obvio que Abdallah II no habría podido reabrir la frontera si no hubiera contado con la aprobación expresa de Washington, que en este caso ha sido tácita, pero también es cierto que este paso no habría podido darse si Jordania no estuviera navegando con notable maestría por las procelosas aguas de Oriente Próximo.

Reabrir la frontera jordano-siria beneficia a Líbano porque facilitará el acceso al gas y a la electricidad

Otro dato que corrobora la particularidad jordana ha sido la visita a Beirut del primer ministro Bisher al Khasawneh. La visita se realizó el pasado jueves, un día después de la apertura de la frontera con Siria, y Khasawneh abordó con su homólogo libanés un acuerdo energético, de transporte de gas egipcio, del que principalmente se beneficiará Líbano pero que también incumbe a Siria y Egipto, además de Jordania.

Khasawneh trató igualmente de la posibilidad de que Jordania exporte a Líbano electricidad, y aquí vuelve a aparecer Siria de por medio, puesto que la electricidad circularía a través de Siria. De hecho, en algunas regiones sirias se están realizando obras para facilitar la exportación a Líbano de la electricidad jordana, obras que "se completarán antes de tres meses", según reveló Khasawneh.

El presidente anfitrión Michel Aoun elogió la decisión de reabrir la frontera jordano-siria y reconoció que esta medida beneficia a Líbano. En primer lugar porque Siria es la única salida terrestre de Líbano; también porque le facilitará el acceso al gas y la electricidad, y finalmente porque permitirá que los camiones libaneses transporten productos agrícolas a los países del Golfo Pérsico vía Siria y Jordania.

¿Normalizarán las relaciones con Siria otros países árabes?

La pregunta inmediata es si tras estos acontecimientos otros países árabes se disponen a normalizar las relaciones con Siria, y la respuesta es negativa en principio. Aunque el mismo miércoles un portavoz del departamento de Estado se desentendió de la apertura del paso de Yaber-Nasib, no existe ninguna otra indicación de que los americanos vayan a modificar su política respecto a Damasco.

Las diferencias entre Trump y Biden son mínimas, si es que existen, en relación con Oriente Próximo y con Siria

Conviene recordar que en las últimas semanas de su mandato, Donald Trump firmó la Ley César que entró en vigor el 17 de enero de 2020, tres días antes de que dejara la Casa Blanca, incorporando una serie de sanciones contra Siria. La Ley César también prevé sanciones para quienes realicen negocios con el gobierno sirio, por lo que las decisiones mencionadas más arriba podrían implicar sanciones contra Jordania, al menos en teoría.

Sin embargo, está claro que Ammán ha recibido garantías de que no le caerá encima ninguna sanción, pues de otra manera no hubiera dado ese paso. Pero esto no significa que la administración de Joe Biden vaya a corregir las políticas de Trump. Las diferencias entre Trump y Biden son mínimas, si es que existen, en relación con Oriente Próximo y con Siria en particular.

Hasta dónde puede llegar el acuerdo tácito entre Washington y Ammán es un enigma, y será preciso que transcurra tiempo para comprobar si otros países árabes se acercan a Damasco, aunque sea levemente, como está haciendo Jordania, y bajo qué condiciones se produce tal aproximación.

El sufrimiento de millones de civiles

La población siria está sufriendo una situación particularmente dolorosa debido a las sanciones americanas y a la Ley César. Económicamente el país está hundido después de la terrible guerra civil iniciada en 2011, impulsada por potencias occidentales y regionales, pero nadie parece estar preocupado por el sufrimiento de millones de civiles.

Pese a todo, las incipientes relaciones entre Jordania y Siria son todavía puramente económicas

El paso de Yaber-Nasib se abrió después de que funcionarios sirios y jordanos se reunieran para estipular las condiciones de reapertura. Las dos partes acordaron facilitar la circulación de bienes y el comercio, después de que recientemente algunos países árabes se hayan vinculado con Damasco por medio de hilos finos y frágiles.

En Ammán se recuerda que en otro caso similar, el de Irak, las sanciones impuestas por EEUU excluyeron a Jordania, como un gesto destinado a salvar la economía jordana del hundimiento, algo parecido a lo que está sucediendo ahora con Siria. La vecindad es útil para los dos países en la medida que permite a Jordania exportar por carretera sus productos a Siria y Turquía, y a Siria exportar sus productos al Golfo Pérsico.

Las incipientes relaciones entre Jordania y Siria son en la actualidad puramente económicas, puesto que la apertura del paso de Yaber-Nasib y la circulación de gas y electricidad beneficia a ambos países, pero la economía suele tener implicaciones políticas, de manera que será necesario aguardar un poco para ver si también tiene un alcance político.

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