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L'Aquila no consigue despertar del seísmo

La economía del valle italiano sigue hecha pedazos y un cuarto de sus habitantes cobra el subsidio del paro

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El 6 de abril de 2009, un terremoto de 5,8 en la escala de Richter sorprendió el valle de L Aquila, en la céntrica región de los Abruzos, mientras sus 73.000 habitantes dormían. El derrumbe de los edificios mató a 308 personas, y destruyó además joyas arquitectónicas y de arte de incalculable valor.

En los meses posteriores, 30.000 personas fueron alojadas en tiendas de campaña, y otras 27.000 en hoteles de la costa. El Gobierno de Berlusconi se enorgullece de estar construyendo casas prefabricadas para alojar a los damnificados. Es una solución a medio plazo, pues pasarán años antes de poder rehabilitar por entero el valle.

Más de 30.000 habitantes han vuelto a sus casas, mientras que los demás tienen su vivienda derruida o semi-derruida. De ellos, 18.000 están instalados en hoteles o casas privadas, e incluso en una escuela de golf y un cuartel militar. Los que se alojan ya en las casas prefabricadas son 14.421.

La economía de este valle está todavía hecha pedazos, y casi un cuarto de sus habitantes cobra el subsidio del paro. Los aquilanos, que se han organizado en comités, se han quejado de que el Gobierno ha gastado demasiado dinero en operaciones de imagen, como la cumbre del G-8, cuando todavía hay problemas urgentes por resolver. Su capacidad de resistencia, se muestra, sin embargo, en los 20.000 estudiantes sólo 3.000 menos que antes del terremoto que han vuelto a elegir la universidad de Aquila, a pesar de todas las dificultades logísticas que padecen.