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Macron: el referente de Rivera y Sánchez cae en los sondeos

Elogiado por Ciudadanos, PP y PSOE, el presidente francés supera en impopularidad al denostado François Hollande. La falta de resultados, la pérdida de credibilidad y su estilo “monárquico” explican el retroceso de su popularidad.

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El presidente francés, Emmanuel Macron.- REUTERS

De la gran esperanza de Europa a campeón de la impopularidad. El presidente francés, Emmanuel Macron, se encuentra atascado en su momento de mayor debilidad. Según un sondeo publicado el martes por el instituto Ifop, solo el 31% de los franceses asegura estar satisfecho con su acción política. Esto no representa solamente una caída de 10 puntos desde el mes de junio, sino también unos niveles de popularidad inferiores a los del impopular François Hollande (32%) en el mismo momento del mandato. Un inicio complicado del curso político que cuestiona la imagen exitosa del macronismo. Lo que quizás debería hacer reflexionar a los numerosos adalides de Macron en España.

El presidente francés se encuentra atascado en su momento de mayor debilidad

Elogiado por la derecha española, pero también por sectores progresistas, el joven dirigente, de 40 años, tuvo un verano horribilis. Tras haber impuesto con éxito su flexibilización del mercado laboral y la reforma neoliberal de la compañía ferroviaria SNCF, el escándalo por las agresiones de su guardaespaldas Alexandre Benalla dañó la imagen de Macron y puso en duda su estilo “hiperpresidencialista”. Además, la dimisión de uno de sus ministros más populares, el ecologista Nicolas Hulot, y los escasos resultados de sus políticas económicas han dificultado su inicio del nuevo curso político.

Albert Rivera escribió en diciembre del año pasado en El Mundo que la victoria de Macron “supuso una auténtica revolución —y un gran alivio— en el corazón de Europa”. Quince meses después, los franceses aún esperan los frutos de la “revolución” señalada por el líder de Ciudadanos, presentado en reiteradas ocasiones como el “Macron español”.

“La razón principal de la caída de Macron en los sondeos es la escasa mejora de los niveles de desempleo y del poder adquisitivo en Francia. Estamos en un momento en que la opinión pública está impaciente para comprobar los resultados de las políticas de Macron”, explica en declaraciones a Público el politólogo Jérôme Sainte-Marie, presidente del gabinete de análisis PollingVox. De hecho, las perspectivas de crecimiento del PIB francés fueron revisadas a la baja a finales de agosto, del 1,9% al 1,7%. Una desaceleración económica que amenaza con la aplicación de nuevas medidas de austeridad.

También se hacen esperar los frutos de la política internacional de Macron. Presentado como un “gran europeísta”, e incluso como “el único líder fuerte en Europa”, la realidad es que Macron está prácticamente aislado en la política europea. Su proyecto de refundación de la Unión Europea apenas ha avanzado durante el último año. Como les sucedió a sus predecesores Nicolas Sarkozy y François Hollande, ha fracasado en su intento de convencer a la canciller alemana Angela Merkel para que acepte una profunda reforma de la Europa de la austeridad.

Pese a los magros resultados de la política europea de Macron, Pedro Sánchez lo escogió como uno de sus principales aliados. El presidente del Gobierno hizo en junio su primera visita oficial al extranjero en el Elíseo en París. Una buena sintonía que se confirmó solo un mes después con la reunión con Macron en la Moncloa, en la que el presidente francés llegó con casi dos horas de retraso.

Un verano horribilis

Como ya subrayó el año pasado el periodista Rafael Poch en Ctxt y Público, Macron “tiene muchas posibilidades de fracasar por su política socio-laboral e impuesta” desde Bruselas. También por el hecho de disponer de una base electoral estrecha, solo el 24% de los votantes que le apoyaron en la primera vuelta de las presidenciales el año pasado, un porcentaje claramente inferior al que dispusieron sus predecesores Hollande y Sarkozy. Pese a estos defectos estructurales, el dirigente centrista tuvo la habilidad de convertir su firmeza en la aplicación de medidas neoliberales en su principal reclamo para seducir a los votantes del partido Los Republicanos (derecha). Pero su estilo de un presidente fuerte y ejemplar quedó en entredicho con el caso Benalla.

Su estilo de un presidente ejemplar quedó en entredicho con el caso Benalla

Tras la revelación del diario Le Monde el 18 de julio de las imágenes de las agresiones de Alexandre Benalla durante la manifestación del 1 de mayo, este escándalo salpicó a Macron por su nefasta gestión. A pesar de que Benalla, jefe de gabinete adjunto en el Elíseo, encargado de temas de seguridad, agredió a dos jóvenes y detuvo a manifestantes actuando como si fuera un policía, aunque no ocupara este cargo, solo le impusieron una sanción simbólica de dos semanas sin ir a trabajar.

Esta impunidad del guardaespaldas del presidente reforzó la sensación de un estilo “hiperpresidencialista”, también calificado como un “presidente monárquico”. El caso Benalla simbolizó la voluntad de Macron de gobernar de forma solitaria, con la única ayuda de sus principales colaboradores en el Elíseo. Pese a su juventud y poca experiencia, Benalla, 26 años, disponía de un salario de 7.113 euros y se lo “solía ver con regularidad en las salas de comando de la policía”, criticó en julio un comisario de policía en declaraciones al semanario de investigación Le canard enchaîné.

¿Un dirigente ejemplar?

Además de ilustrar el “hiperpresidencialismo” de Macron, este caso también cuestionó la profesionalidad de los “Macron boys”. Los diputados de La República en Marcha (LREM), poco experimentados, estuvieron ausentes ante esta tormenta política. Elogiada en otras ocasiones, la comunicación del Elíseo resultó pésima.

Mintieron con descaro con un comunicado inicial en el que aseguraron que habían impuesto a Benalla “la sanción más dura impuesta jamás a un colaborador del Elíseo”. Tras errores repetidos en los últimos meses, esta semana apartaron de su cargo al portavoz de la presidencia francesa, Bruno Roger-Petit. “El carisma de Macron quedó muy tocado con el caso Benalla”, afirma Sainte-Marie. Según este analista político, “numerosos dirigentes conservadores que contemplaban la posibilidad de unirse a LREM (el partido de Macron) para las municipales de 2020 ahora ven esta formación como un partido frágil, poco preparado”.

A pesar de la destitución del guardaespaldas y de haber comportado dos mociones de censura, el caso Benalla aún puede traer cola. Isamël Emelien, el consejero especial de Macron, podría ser imputado al haber aceptado, y presuntamente difundido, un vídeo de los incidentes de Benalla que fue filtrado de forma ilegal por agentes de la prefectura de la policía de París.

El secretario general del Elíseo, Alexis Kohler, —la mano derecha de Macron— también está siendo investigado por un caso de conflicto de intereses. Kohler benefició supuestamente a la empresa MSC, uno de los grupos navales más importantes en el mundo, fundado por la prima hermana de su madre. Además, la justicia inició una investigación preliminar sobre un posible caso de fraude fiscal de la ministra de Cultura, Françoise Nyssen. La ministra de Deportes, Laura Flessel, dimitió de forma inesperada este martes tras ser investigada por un supuesto caso de evasión fiscal de decenas de miles de euros de sus ingresos en derechos de imagen. Esta acumulación de casos cuestiona la reputación de Macron como un dirigente ejemplar.

Los resultados se hacen esperar

No obstante, el golpe más duro a la popularidad de Macron fue la dimisión a finales de agosto del ministro de la Transición Ecológica, Nicolas Hulot. Este reputado activista no solo era uno de los miembros más populares del gobierno, sino que encarnaba la voluntad del joven dirigente de regenerar la política a través de personalidades prestigiosas de la “sociedad civil”.

Con su dimisión, se agrandó la distancia entre el ejecutivo centrista y los militantes ecologistas. Así lo reflejaron las concurridas marchas por el clima y contra la dimisión de Hulot que tuvieron lugar este sábado en varias localidades francesas. Según los organizadores, se manifestaron unas 115.000 personas, en las que representan probablemente las movilizaciones más importantes en la historia de Francia en defensa del medio ambiente.

El crecimiento del poder adquisitivo se estanca en Francia

Tanto la dimisión de Hulot como la ausencia de resultados económicos han lastrado la “rentrée” de Macron. La ralentización del crecimiento este año y en 2019 no es la única mala noticia económica. Según datos del segundo trimestre de 2018, el número total de las personas inscritas en las oficinas de desempleo aumentaron en Francia un 1,4% en el último año. Durante este mismo periodo, se produjo un incremento significativo de los contratos de menos de un año o a tiempo parcial.

Además, el crecimiento del poder adquisitivo se estanca en Francia. Incluso podría retroceder con las nuevas medidas de austeridad que prepara Macron para los presupuestos del año que viene. El ejecutivo centrista prevé congelar prácticamente las pensiones y las ayudas sociales —con un aumento solo del 0,3% en 2019 y 2020—, mientras que la inflación francesa se sitúa actualmente en el 2%.

El ejecutivo prevé congelar las pensiones y las ayudas sociales

“La congelación de las pensiones es una de las medidas más impopulares de Macron, que afecta a los 15 millones de pensionistas en Francia”, asegura Sainte-Marie, quien recuerda el rol decisivo que tuvo el electorado anciano en la victoria de Macron. El 26,5% de las personas mayores de 65 años apostaron por el candidato centrista en la primera vuelta de las presidenciales en 2017. Esta cifra explica en parte el éxito relámpago de Macron, mientras que la barrera generacional continúa siendo uno de los obstáculos principales de Podemos y Ciudadanos.

Sin embargo, según los últimos sondeos, el partido de Macron solo obtendría un 20% de los votos en las elecciones europeas del año que viene. Aunque seguiría siendo la primera fuerza en Francia, se trataría de una victoria pírrica. El macronismo retrocedería cuatro puntos respecto a las presidenciales. Estos modestos resultados lastrarían los inicios del nuevo movimiento liberal europeo impulsado por LREM y Ciudadanos. En menos de un año, Macron ha pasado de ser “el único líder fuerte en Europa” a estar entre las cuerdas.