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Racismo La Marcha sobre Washington se convierte en la reivindicación del derecho al voto y el grito contra la violencia policial

El el 57º aniversario de la primera Marcha y del "Tengo un sueño" de Martin Luther King, decenas de miles de estadounidenses se concentran en Washington para alzar la voz. "El progreso que hemos celebrado está en peligro de nuevo, nuestro derecho al voto está siendo atacado", alerta Martin Luther King III, hijo del histórico líder

Un manifestante sujeta una imagen de Martin Luther King en la Marcha sobre Washington. / EFE
Un manifestante sujeta una imagen de Martin Luther King en la Marcha sobre Washington. / EFE

Rohana Veronica se metió el jueves en el coche a las 23.00 horas y condujo de un tirón desde Cleveland, Ohio, hasta Washington, adonde llegó seis horas más tarde. "Me he dado una paliza y ahora estoy cansada y tengo mucho sueño", asegura a Público, "pero tenía que estar aquí hoy para sumarme a esta protesta y para decir basta ya, para que las cosas cambien de verdad". La capital del país acogió ayer la Marcha sobre Washington 2020, que reunió en la ciudad a decenas de miles de personas de todas partes de Estados Unidos para conmemorar la marcha primigenia del 28 de agosto de 1963, en la que Martin Luther King pronunció su histórico discurso Tengo un sueño. 57 años después muchas cosas han cambiado en el país, sin embargo, en pleno 2020 las dos ideas centrales de la protesta fueron la reivindicación del derecho al voto de los negros (y de las minorías en general) y el fin de la violencia policial contra esa parte de la población.

La marcha se hubo convocado ya en junio por el reverendo negro y activista por los derechos civiles Al Sharpton, quien lo anunció en una de las homilías en memoria de George Floyd. Éste murió asfixiado el 25 de mayo en Mineápolis bajo la rodilla de un agente de policía. Sin embargo, se llegó a la fecha de ayer en otro estado febril de protestas después de que el pasado domingo en Kenosha, Wisconsin, un policía descerrajara varios tiros por la espalda a Jacob Blake, de 29 años, y lo dejara paralítico y con varios órganos dañados por las balas: el hígado, un riñón, casi todo el colon extirpado. Todo ello sucedió delante de los tres hijos de Blake, que permaneció esposado hasta ayer por la tarde a la cama del hospital, según el medio local Kenosha News.

La Marcha sobre Washington 2020 tuvo lugar en el Parque Nacional (el famoso National Mall), una enorme explanada que une el Memorial de Lincoln y el edificio del Congreso con la Casa Blanca, la residencia presidencial desde la que el jueves por la noche Donald Trump, mezclando gobierno y política partidista, ofreció su ampuloso discurso de aceptación como candidato republicano a las elecciones del 3 de noviembre. Así que las decenas de miles de personas que se congregaron ayer en la capital del país tenían ganas de exhibir músculo ante el presidente, quien no lanzó ningún mensaje de apoyo sobre la marcha en toda la jornada.

"El 28 de agosto es un día para recordar los triunfos y tragedias que han tenido que pasar en nuestra histórica lucha por la justicia racial. Hoy conmemoramos la Marcha sobre Washington de 1963 donde mi padre anunció su sueño", dijo Martin Luther King III, el hijo del histórico líder, unas palabras que pronunció desde el atril instalado ante el Monumento a Lincoln, justo donde su padre proclamó Tengo un sueño hace 57 años. En todo este tiempo, añadió Luther King III, "el progreso que hemos celebrado está en peligro de nuevo. Nuestro derecho al voto está siendo atacado. Tenemos que marchar hacia las urnas y hacia los buzones para defender la libertad que las generaciones anteriores tan duramente ganaron para nosotros".

Junto a Luther King III y Al Sharpton, tomaron la palabra en la Marcha sobre Washington 2020 familiares de George Floyd, Breonna Taylor, Eric Garner y Jacob Blake; los tres primeros matados a tiros por la policía este mismo año. La Marcha sobre Washington llevó el lema Quitad vuestra rodilla de nuestros cuellos, en alusión a la muerte de Floyd.

Rohana Veronica atendía en soledad en medio del National Mall uno de los discursos. Llegó a Washington a sumarse a las protestas para reivindicar el derecho al voto, atacado por la administración Trump, y para gritar contra la violencia contra los negros, sea policial o no. "A mi hijo de 15 años", dice, "lo mataron de un tiro en Cleveland en 2004. No fue la policía, fue otro ciudadano, pero no se investigó, no se hizo nada, nunca supe quién lo había matado ni nadie pagó por ello. El caso se cerró y listo. Estas cosas no pueden continuar. Pasan todos los días", lamenta.

"Me alegra ver que haya tanta gente aquí hoy", añade, "y sobre todo que haya mucha gente joven. Estoy convencida de que ellos traerán el cambio", dice Veronica, quien cruza los dedos para que Trump no sea reelegido: "Cuatro años más serían un desastre para el país".

Sharpton: "Basta quiere decir basta"

Las decenas de miles de personas que se congregaron ayer en el Parque Nacional gritaban todo tipo de consignas por la igualdad, contra la violencia y contra el gobierno de Donald Trump y del vicepresidente Mike Pence. Los manifestantes portaban pancartas como éstas: Trump es un peligro para la democracia; No puedo respirar; Stop a la violencia, stop al odio; No estaré callado nunca más; Financiad la América Negra. Pese a la dureza de los mensajes y los discursos, la marcha, que se celebró desde las 13.00 hasta las 15.00 horas y que contó con eventos desde primera hora de la mañana, transcurrió en medio de un ambiente reivindicativo pero sereno y emotivo y, por momentos, casi festivo.

"Basta quiere decir basta", proclamó el reverendo Sharpton. "No hemos venido aquí hoy simplemente para tener un show. Una protesta que no derive en una ley no llevará al cambio", dijo, y añadió: "Qué descabellado es que los padres negros tengan que tener aún esa charla con sus hijos para explicarles que si un policía los para no abran la guantera, no hablen como un negro. Hemos tenido esta conversación durante décadas. Pero ahora es el momento de tener una conversación con Estados Unidos. Sobre el racismo, sobre la intolerancia, sobre el odio", dijo el activista por los derechos civiles.

Cuando Martin Luther King dio su discurso en 1963 aún quedaba un año para que Lyndon B. Johnson, sucesor del asesinado John Fitzgerald Kennedy, aprobara la Ley de los Derechos Civiles (de 1964) y dos para que (en 1965) se hiciera lo propio con la Ley de Derecho del Voto, las dos normas que ponían al ciudadano negro al mismo nivel que al blanco después de varios siglos de esclavitud. Las desigualdades, con todo, seguían siendo muy pronunciadas en la población negra y así llegaron las violentas protestas del Long Hot Summer (El largo cálido verano), cuyo último coletazo fueron las revueltas de Washington de abril de 1968, cuando los barrios negros de la capital estallaron tras el asesinato de Martin Luther King en Memphis el 31 de marzo. El último sermón dominical de éste antes de su muerte había sido en la Catedral Nacional de Washington.

Casi 60 años después, los negros de Estados Unidos no sólo protestan por las desigualdades y la violencia policial sino que siguen teniendo en esa lista el derecho al voto, que ven en riesgo bajo la presidencia de Donald Trump. Berta Bell tenía 12 años y era una alumna de instituto en Carolina del Sur cuando Martin Luther King contó su sueño. Bell vio las imágenes por televisión. Eran otros Estados Unidos, dice, pero "ahora, de nuevo, nuestro derecho al voto está en peligro y tenemos que luchar para conservarlo. Porque hay que votar para echar a Trump de la Casa Blanca".

Bell, que tiene 69 años y vive en Nueva York, cogió a primera hora de la mañana un autobús desde dicha ciudad para sumarse a la Marcha sobre Washington de 2020. "Seguimos siendo asesinados, tiroteados, afortunadamente ahora hay imágenes de estos hechos que circulan por las redes y tienen mucha difusión y todo el mundo las puede ver. Creo que eso hace que las cosas estén cambiando, que mucha más gente tome conciencia. Hoy hay aquí gente de todas las edades y razas, antes no era así. Y ante todo esto ¿qué hace Trump? El presidente es un idiota", dice.

Biden acusa a Trump de "seguir echando gasolina al fuego"

Al contrario que el mandatario, el candidato demócrata Joe Biden sí lanzó por Twitter varios mensajes de apoyo a la marcha. "La gran mayoría de Estados Unidos", señaló, "quiere un acuerdo para acabar con el racismo sistémico, pero esta administración no hace más que seguir echando gasolina al fuego". Lo mismo hizo el excandidato y senador demócrata Bernie Sanders: "Hace 57 años, cientos de miles de personas se juntaron en la Marcha sobre Washington para pedir trabajo y libertad. Aún seguimos luchando sobre muchas de las demandas que se hicieron entonces. Hoy, no sólo honramos la memoria de esa marcha sino que llevamos adelante la lucha por la justicia racial".

"Los negros no seguimos estando en igualdad. El coronavirus lo está demostrando. Hemos muerto mucho más que los blancos. Un sobrino mío ha muerto por covid-19. Con Trump este país ha ido a peor, a mucho peor", dice un hombre negro que no quiere dar su nombre. Lo piensa, pero prefiere no hacerlo: "Mejor no", dice, "pon que soy un hombre negro que ha venido con su familia desde Jacksonville, Florida, prefiero no dar mi nombre". Cuenta que han conducido durante diez horas y media para sumarse a la marcha. "Sabía que habría mucha gente y quería estar aquí con mi familia", dice. "Los negros seguimos teniendo miedo de la policía, en nuestro propio país… seguimos sin estar en igualdad plena. Tenemos que votar para echar a Trump en noviembre. Espero que lo consigamos. Tenemos que votar".

"Me da igual los impedimentos que nos quieran poner para evitar que votemos", dice Bell. "Aunque tenga que esperar horas y horas para depositar mi voto en una urna, esperaré, lo haré. Trump no puede seguir cuatro años más al frente de este país".

O cómo gritó en su participación ante el Monumento a Lincoln la hermana de Jacob Blake, Letetra Widman: "No seremos más vuestro dócil esclavo. No seremos más el reposapiés de vuestra opresión".

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