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Marruecos consolida la ocupación del Sáhara Occidental con el apoyo de EEUU e Israel

Ante la frialdad de los países europeos ante la anexión del Sáhara Occidental por parte de Marruecos, Rabat está explotando sus relaciones con EEUU e Israel para consolidar la ocupación de la antigua colonia española. En los últimos días tanto EEUU como Israel han reiterado su apoyo al reino alauí creando la perspectiva de una carrera armamentista en el Magreb.

20/11/2021 Entrada del puesto fronterizo marroquí, desde donde pasan los viajeros y vehículos con destino a Mauritania
Entrada del puesto fronterizo marroquí, desde donde pasan los viajeros y vehículos con destino a Mauritania. Mohamed Siali / EFE

La ocupación y anexión del Sáhara Occidental por parte de Marruecos ha recibido en los últimos días un nuevo espaldarazo de EEUU e Israel, dos países claves debido a su enorme influencia en la esfera internacional y que solo aceptan las resoluciones de la ONU cuando conviene a sus intereses.

Hace solo unos días, con motivo de la fiesta nacional de Marruecos, el presidente Joe Biden expresó su respaldo a ese país al que considera una garantía de "estabilidad" en el Magreb, sin mencionar en ningún momento la ocupación militar de la antigua colonia española ni las resoluciones internacionales sobre ese asunto.

El lunes Washington dio un paso más, cuando la secretaría de Estado de Antony Blinken calificó de "serio, creíble y realista" el plan de Rabat para conceder una autonomía al Sáhara Occidental, ocupado en un 80% de su territorio por Marruecos, e ignorando de nuevo las resoluciones internacionales y la misma existencia del Frente Polisario.

"Continuamos considerando que el plan de autonomía de Marruecos es serio, creíble y realista, e incluye una posición que puede responder a las aspiraciones del pueblo del Sáhara Occidental", afirmó con cinismo el portavoz del departamento de Estado Ned Price después de una reunión entre Blinken y el ministro de Exteriores marroquí Nasser Bourita.

Biden mantiene la política exterior que criticó de Donal Trump

Estas palabras confirman de manera clara que las promesas y compromisos que el equipo de Biden realizó durante la campaña para las presidenciales de hace un año son papel mojado. También confirman que la política exterior de Washington para Oriente Próximo es exactamente la misma que la de Donald Trump, pese a que el equipo de Biden la criticó durante la campaña.

Blinken ha demostrado reiteradamente, desde Irán al Sáhara Occidental, pasando por los palestinos, Arabia Saudí o Egipto, que es incapaz de hacer frente a los problemas de la región con una política constructiva que responda a la justicia más elemental. Su visión puede ser aceptable a corto término pero creará hondos conflictos a medio y largo plazo que redundarán en perjuicio especialmente de Europa.

El Frente Polisario defiende la celebración de un referéndum de autodeterminación, una posición que avalan Argelia y distintos países europeos, incluida España. Rabat aceptó en septiembre de 1991 la celebración de un referéndum impulsado por la ONU pero luego dio marcha atrás y ha desplazado a población marroquí a la antigua colonia, donde también lleva a cabo proyectos de explotación.

La toma de partido de EEUU e Israel

En diciembre de 2020 Donald Trump reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara a cambio del establecimiento de relaciones firmes entre Rabat y Tel Aviv. Estas relaciones se encuentran en proceso de normalización. El domingo llegó a Tel Aviv una delegación marroquí, según anunciaron medios hebreos. Los medios marroquíes no habían comentado la noticia hasta el martes.

El caso del Sáhara implica una lucha por la hegemonía regional entre Argelia y Marruecos. En esta lucha EEUU e Israel han tomado partido por Rabat y todo hace temer que no sea únicamente desde el punto de vista político sino también militar.

El mismo martes el ministro de Defensa de Israel, Benny Gantz, llegó a Rabat para impulsar las relaciones militares entre los dos países, un paso que no solo preocupa a los saharauis sino también a otros países de la región como Argelia y España. El contenido de la visita no ha trascendido pero Israel es una potencia armamentista y su presencia en el Magreb no trae buenos augurios y anuncia una posible escalada militar que implicará a Argelia y España.

El conflicto del Sáhara se asemeja a la ocupación israelí de los territorios palestinos. Son dos conflictos sobre los que existen resoluciones internacionales que ni Marruecos ni Israel quieren cumplir, mientras que por otro lado envenenan la situación en Oriente Próximo y tienen repercusiones esporádicas más allá de sus fronteras. Resolver estos dos conflictos de manera justa debería constituir una prioridad para Europa, pero ninguno de ellos figura en la agenda de mandatarios como Angela Merkel o Emmanuel Macron.

Marruecos se siente fuerte para enfrentarse a la Unión Europea gracias al apoyo de EEUU e Israel

Con el apoyo de EEUU e Israel, Marruecos se siente fuerte para enfrentarse a la Unión Europea. Desde hace meses, Rabat ha interrumpido el diálogo con distintos países como Alemania, España, Francia y Holanda, una ruptura que de una manera u otra está vinculada a la cuestión del Sáhara Occidental, pues todos esos países se oponen en mayor o menor grado a la soberanía de Marruecos sobre la antigua colonia.

La embajada de Marruecos en Madrid lleva varios meses sin titular, después de los incidentes del verano pasado, cuando España acogió al líder polisario para tratarlo de la covid-19, lo que provocó una serie de reacciones hostiles de Rabat, incluida la licencia a cientos de jóvenes para que entraran en Ceuta. Con Alemania, Rabat incluso ha suprimido las visitas de funcionarios de segundo nivel. Con Francia hace un año que no hay intercambio de visitas.

Un escritor marroquí publicó esta semana un artículo en Al Quds al Arabi en el que se pregunta qué camino va a escoger su país en el futuro para sus relaciones con Europa. Una clara respuesta se desprende del acercamiento a EEUU e Israel, con el que Rabat puede prescindir de unas relaciones cordiales con los europeos en tanto no reconozcan su soberanía sobre el Sáhara Occidental.

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