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El mayordomo del Papa irá a juicio por el 'Vatileaks'

Paolo Gabriele, considerado el cuervo del Vaticano, ha sido acusado formalmente de robo. Con él, será juzgado también un informático

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Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa detenido el pasado 23 de mayo tras la publicación de documentos secretos del Papa ha sido enviado a Juicio y acusado formalmente de robo. A Gabriele, que es el principal sospechoso, le acompañará el analista de sistemas Claudio Sciarpelletti. Los documentos filtrados este año denunciaban corrupción en las relaciones del Vaticano con empresas italianas, incluyendo el pago de precios inflados por servicios, y detallaba las rivalidades entre cardenales y enfrentamientos sobre la gestión del banco Vaticano.

De Sciarpelletti, que estuvo un día detenido, no se había vuelto a hablar hasta ahora. Se le considera cómplice de Gabriele, aunque según dijo el portavoz de la Santa Sede, su participación fue 'marginal'.

En el auto del juez instructor del caso, Piero Antonio Bonnet, se lee que entre los materiales que la Gendarmería vaticana incautó a Gabriele se encontraría 'el recibo de una transferencia de 100.000 euros a nombre de Su Santidad Benedicto XVI el día 23 de marzo de 2012, una presunta pepita de oro y una edición de la traducción de la obra Eneide de Anniba Caro de 1581'. Todos ellos eran regalos recibidos por el Papa, según la prensa italiana.

Según Lombardi, los fiscales no descartan continuar con las investigaciones para saber si Gabriele tuvo o no más cómplices.

El Vaticano dijo que no está claro cuándo se celebrará el juicio, pero que no será antes de finales de septiembre. Lombardi explicó además que el papa podría intervenir en cualquier momento como jefe de Estado del Vaticano para detener el juicio o indultar a Gabriele. Pero señaló que no sabía si el pontífice lo haría.

Gabriele trabajaba en las estancias privadas del pontífice sirviéndole las comidas y ayudándole a vestirse. Ahora podría enfrentarse hasta a seis años de cárcel si es condenado, dentro de las leyes de la Santa Sede.

Según el documento oficial, Gabriele dijo a los investigadores que había actuado porque veía 'maldad y corrupción en todas partes en la Iglesia' y quería ayudar a arrancarla 'porque el Papa no estaba lo bastante informado'. En una sección que se refería al estado mental de Gabriele, este dijo a los investigadores que tras haber empezado a copiar y filtrar documentos, 'llegué a un punto en el que no había vuelta atrás y ya no podía controlarme'.

'Estoy seguro de que una fuerte impresión, quizá usando a los medios, sería algo sano para volver a devolver a la Iglesia al buen camino', añadió.