Los médicos que vuelven de Gaza: "Embarazadas que no han comido en tres días, esa es la realidad de la Franja ahora"
Los sanitarios que tratan de socorrer a los palestinos del genocidio israelí narran el horror que viven a diario entre la hambruna y los bombardeos: "Es la situación más perversa y distópica que se pueda imaginar".

Madrid--Actualizado a
La situación actual de Gaza es la más "más perversa y distópica imaginable" que se haya dado nunca en la Franja, donde la violencia es "total y persistente" en un escenario "que no tiene precedentes en la historia del conflicto entre Israel y Palestina".
En una entrevista con motivo de una visita a España, una delegación de médicos británicos que han trabajado en la zona han compartido sus experiencias humanitarias y las que siguen reportando sus compañeros.
"Un día normal en Gaza es de extrema violencia. A la gente se le está infligiendo las heridas más horribles que se pueda imaginar. Y eso se está permitiendo", lamenta James Smith, médico de urgencias con varias misiones en el enclave palestino a sus espaldas.
Smith recuerda el día que tuvo que elegir en una UCI atestada a quién dar el único vial de morfina del que disponía entre decenas de víctimas de un ataque israelí. Entre ellas, un niño con una herida interna cerebral por el que no pudo hacer nada.
"Los animales tienen más derechos en Reino Unido que los palestinos en el mundo"
Con el impulso de la ONG Avaaz, los médicos piden a los gobiernos y altos funcionarios europeos que pasen de las palabras a los hechos: "En Reino Unido, los animales tienen más derechos que los palestinos en el mundo", denuncia Ana Jeelani, cirujana ortopédica pediátrica, que también ha presenciado el genocidio.
Jeelani y Smith coinciden en que la situación no es comparable con la que ellos vivieron en sus últimas misiones, porque ahora el hambre se ha colado como arma de guerra. Ella, que intentó regresar por última vez en febrero de este año, aunque fue detenida, rememora cómo en octubre de 2024, la malnutrición dejaba tales estragos en los huesos infantiles que las heridas de los pequeños no conseguían curarse.
Sucede que ahora en Gaza ya no se puede hablar de víctimas por tramos de semanas o de meses, sino de horas. "En lo que dura esta conversación [que apenas ha excedido los 60 minutos] mucha gente habrá fallecido de hambre", apostilla Smith, quien expone así la espantosa situación a la que el Gobierno de Netanyahu está condenando a los gazatíes: "Un buen amigo con el que trabajé durante dos meses el año pasado, me dijo la semana pasada que preferiría ser asesinado en un ataque aéreo israelí que morir porque no puede encontrar comida y agua". Como él, esa disyuntiva la padecen otros 2,1 millones de palestinos.
La comida y los medicamentos que pueden salvarles la vida permanecen bloqueados en autobuses y camiones de los que les separan apenas 15 kilómetros. "Es la situación más perversa y distópica que uno se puede imaginar", garantiza.
Hambre inducida
Ocurre también que la hambruna de Gaza no es como las que padecieron Yemen, Sudán del Sur, Haití... Es un hambre inducida, que también tiene como objetivo minar la actividad, la moral y la salud de los profesionales sanitarios, con médicos, médicas, enfermeros y enfermeras que, pese a estar entrenados para trabajar en las condiciones más extremas, ahora se ven convertidos en pacientes. "Hay médicos que están colapsando mientras operan. Es difícil encontrar un saco de harina. Tengo un amigo cuya mujer está embarazada que no ha comido en tres días. Esa es la realidad ahora", sentencia.
Los médicos subrayan la necesidad de poner "un fin inmediato a la violencia y restablecer el flujo de ayuda humanitaria", pero recuerdan que la Franja requerirá de ayuda durante varias décadas para reconstruir sus hospitales, escuelas y viviendas. Sin embargo, los efectos de la barbarie en la salud física y mental de su población son irreversibles.
"Todo lo que se necesita es voluntad política para acabar con la violencia y la barbaridad. En el medio y largo plazo, los palestinos de Gaza requerirán de un apoyo político, financiero y material para poder reconstruirse y recuperarse. Todos los Estados, en particular los que han permanecido en silencio, tienen una obligación moral particular para contribuir en ese proceso", zanja Smith.
"La gente está muriendo de hambre en 2025. Yo he estado dentro de Gaza y lucho por dormir cada noche, no sé cómo los políticos pueden dormir sabiendo que, si hicieran un sólo movimiento, podrían mejorar esta situación", lamenta Jeelani.
En este sentido, Smith admite que España "ha demostrado un liderazgo moral y político claro entre otros Estados europeos", pero cree que "falta canalizar aún ese compromiso y esa voluntad política en acción".
En su parada en Madrid, se han reunido con miembros del Ejecutivo español y autoridades políticas, en su labor por pedir a los Gobiernos que tomen medidas ante la situación en Gaza.



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