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Miles de personas siguen sin agua y sin luz dos días después del terremoto en Japón

El seísmo ha causado cuatro muertos y más de 200 heridos.

Una mujer en una tienda de la ciudad de Shiroishi, en la prefectura de Miyagi, afectada por el terremoto, a miércoles 16 de marzo.
Una mujer en una tienda de la ciudad de Shiroishi, en la prefectura de Miyagi, afectada por el terremoto, a miércoles 16 de marzo. EFE

Miles de personas siguen sin agua corriente ni luz eléctrica en sus casas dos días después del terremoto en Japón mientras continúan las labores de reparación. El seísmo, que ha provocado la muerte de al menos cuatro personas y más de 200 heridos, también ha causado disrupciones en el transporte.

Unas 42.000 casas siguen sin agua en las prefecturas de Miyagi y Fukushima, las más afectadas, donde se han movilizado camiones cisterna y miembros de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército) para el abastecimiento a la población tras quedar dañadas tuberías, según los datos más recientes recogidos por la cadena pública NHK.

Unos 600 hogares de la localidad de Fukushima permanecen sin luz, de entre los más de dos millones que se vieron afectados. El seísmo, que pudo sentirse en casi todo el país y que provocó daños principalmente en infraestructuras, fue especialmente fuerte en la ciudad de Soma, donde el temblor alcanzó el nivel seis superior en la escala sísmica japonesa de 7. Parte del rompeolas de la ciudad se derrumbó, provocando el hundimiento de un barco pesquero, sin que se produjeran víctimas, según informa Efe.

Los servicios de la red de trenes de alta velocidad se han visto interrumpidos en la zona noreste del archipiélago. Se mantiene la suspensión en varias líneas locales, aunque ya se ha restablecido el acceso al aeropuerto de Sendai. También han quedado levantados todos los cortes de carretera que afectaron a Miyagi.

Japón se asienta sobre el llamado Anillo de fuego, una de las zonas sísmicas más activas del mundo, y sufre terremotos con relativa frecuencia, por lo que sus infraestructuras están especialmente diseñadas para aguantar los temblores.  Una ley de 1981 marcó un antes y un después en los estándares de construcción antisísmicos del país, que han ido reforzándose en las últimas décadas y que son, según los expertos, los más elevados del mundo. 

¿Y ante un tsunami? Los muros de protección frente al mar ya eran habituales en el país décadas atrás, pero tras el tsunami de 2011 murallas de hormigón cubren gran parte de las zonas afectadas y se han elevado en metros.. Más allá de las infraestructuras, Japón también insiste en la importancia de estar preparados ante todo tipo de desastres. Desde niños, los japoneses aprenden a protegerse la cabeza y colocarse debajo de las mesas ante un sismo, realizan simulacros de incendios o tsunami, así como observan qué lugares de un edificio y sus comunidades son más seguros para evacuar o refugiarse.

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