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Monti se queda con Economía en el nuevo Gobierno 'apolítico' de Italia

La banca, la Iglesia, la universidad y el mundo empresarial dominan el Ejecutivo avalado por los mercados y Bruselas para sacar al país de la crisis del euro

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Harvard, Princeton, Yale, MIT, Stanford... Si fuera por el currículum, el neonato Gobierno de Mario Monti sería un ejemplo para Europa y el mundo entero. Aunque la manera en la que ha llegado a configurarse en menos de una semana es otra historia.

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El consejero de Goldman Sachs y sus 16 ministros técnicos -tres de ellos mujeres- juraron ayer por la tarde el cargo ante el presidente de la República, Giorgio Napolitano, pasando página a la ligereza de Silvio Berlusconi y dando vida al Gobierno de los "sacrificios" del que los políticos no han querido participar y en el que los ciudadanos no han tenido la posibilidad de elegir.

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Monti se convierte así en primer ministro y ministro de Economía al mismo tiempo. Un Super Mario al cuadrado que comandará un Ejecutivo de tecnócratas que representan a todos los poderes fuertes del país -empresa, banca, universidad e Iglesia- menos al ciudadano de a pie. Y que está condenado a entenderse con la clase política porque aunque no lo parezca, esta sigue poblando las Cámaras en las que se aprobarán las reformas que intentarán sacar a Italia de la crisis.

Pese a la dificultad que esto conlleva, porque irremediablemente los partidos van a estar pensándose dos veces lo que votan de cara a las elecciones, Monti parecía aliviado ayer por la mañana cuando comunicó oficialmente la composición del nuevo Gabinete. "La no presencia de políticos en el Gobierno ayudará en lugar de obstaculizar porque le quita un punto de bochorno", aseguró poniéndole un poco de suspense a la última palabra. En realidad no era una ofensa, sino la constatación objetiva de que a su equipo le irá mejor porque "en la última época ha habido dificultades exasperantes entre las fuerzas políticas".

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Con una media de edad de 63 años, el Ejecutivo esta formado por 16 ministros, cuatro de ellos sin cartera, y un subsecretario, Antonio Catricalà, que será su mano derecha. El banquero Corrado Passera se encargará del Ministerio de Desarrollo Económico e Infraestructuras; el general Giampaolo Di Paola, presidente del Comité militar de la OTAN y Jefe del Estado Mayor de 2004 a 2008, ocupará Defensa; y Paola Severino, abogada de prestigio cercana al centroizquierda, es la primera mujer ministra de Justicia; Anna Maria Cancellieri, con un largo recorrido en la Administración Pública a sus espaldas, será la segunda ministra de Interior de la historia.

De Agricultura se ocupará Mario Catania, que desde 2009 es jefe del Departamento del Ministerio que se encarga de las relaciones con Bruselas. El ministro saliente, Saverio Romano, está acusado de asociación mafiosa.

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Elsa Fornero, la tercera mujer, será ministra de Trabajo y Políticas Sociales en medio de la crisis. Además de vicepresidente del consejo de Vigilancia de Intesa Sanpaolo, es una de las mayores expertas en Italia sobre el tema y es coordinadora del Centre for Research on Pensions and Welfare Policies de Turín.

El Gobierno debe superar hoy el voto de confianza en el Senado

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Su nombramiento no parece casual teniendo en cuenta que al frente de la patronal -Confindustria- está Emma Marcegaglia, y el mayor sindicato -la CGIL-, está liderado por otra mujer, Susanna Camusso.

Con ambas tendrá que negociar la herencia de Berlusconi: una reforma laboral que pretende acelerar los despidos, aumentar el trabajo precario y borrar del mapa el convenio colectivo.

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Exteriores irá para Giulio Terzi, hasta ahora embajador en EEUU y persona con grandes contactos en la Casa Blanca gracias a haber sido representante permanente de Italia ante la ONU en Nueva York y embajador en Israel.

Lorenzo Ornaghi se ocupará del abandonado Ministerio de Cultura. Es rector de la Universidad Católica de Milán y está considerado el hombre del Vaticano en el Ejecutivo, ya que es subdirector del diario católico Avvenire. Como él, Renato Balduzzi, que es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Piamonte y presidente de la Agencia de Servicios Sanitarios Regionales. Su nombramiento traerá cola en un momento en el que el Parlamento debe decidir sobre la ley de muerte digna y la prohibición del burka.

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El Ejecutivo técnico tendrá que ganarse a los miembros del Parlamento

En cuanto a los ministerios sin cartera, Andrea Riccardi, profesor de Historia de la Universidad Roma Tres, se encargará de Cooperación Internacional; Enzo Moavero, será el hombre fuerte de Monti en Europa ocupando Relaciones con la UE.

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El consejero de Unicredit, el mayor banco italiano, Piero Gnudi, se ocupará de Turismo; y el director del Departamento de Políticas de de-sarrollo del Ministerio de Economía, Fabrizio Barca, dará luz al nuevo Ministerio de Cohesión Territorial. Se trata de un tortazo sin precedentes a la Liga Norte, cuya obsesión por el sur ha hecho muchísimo daño al desarrollo económico del país.

Monti desgranará su programa hoy en el Senado y el viernes le tocará a la Cámara Baja. Ayer recibió las llaves del Palacio Chigi, la sede del Gobierno, de un sonriente Berlusconi que según recogían los medios prepara un "Gobierno en la sombra". Super Mario está avisado. Al menos, los mercados ya dejaron ayer claro que sólo con el nombre no le va a bastar: la prima de riesgo se paró en unos inquietantes 519 puntos básicos.

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