Público
Público

Movimiento antirracista Francia Assa Traoré, la hermana justiciera que ha convertido el antirracismo en un movimiento de masas en Francia

Tras la muerte de su hermano pequeño en 2016 en una polémica detención policial, esta profesora de educación especial ha impulsado con el Comité Adama manifestaciones inéditas contra los abusos de las fuerzas de seguridad. 

Assa Traoré
Assa Traore, la hermana del difunto Adama Traore, un hombre que murió bajo custodia policial / Bertrand GUAY / AFP

Cuando uno se pasea por París, puede pasar por la calle Martin Luther King o la estación de trenes Rosa Parks. Pero no encontrará ni rastro de los militantes que se opusieron a la esclavitud y el racismo en Francia. La lucha por los derechos civiles de los negros se presenta como una problemática exclusiva de Estados Unidos. Como si la tradición republicana francesa, comportara que a los grupos racializados les cayeran los derechos del cielo. Nada más lejos de la realidad.

El relato oficial ha invisibilizado las múltiples luchas migrantes. Una historia rica de protestas en la "banlieue" que se sucedieron desde los setenta, pero que solía limitarse a un grupo reducido. Eso ha cambiado en los últimos meses. El Comité Adama y su carismática líder Assa Traoré, de 35 años, se han convertido en un referente para los movimientos sociales franceses. Tras la muerte de George Floyd, Francia ha vivido grandes manifestaciones contra el racismo y la violencia policial, con cifras inéditas de manifestantes por este tipo de protestas en el país vecino.

"Las movilizaciones excepcionales que se han producido contra el racismo en Francia no solo se deben al caso Floyd", asegura a Público Elsa Vigoureux, periodista en la revista L’Obs y que en 2017 publicó junto con Assa Traoré el libro Lettre à Adama (Carta a Adama). También se deben, según ella, a la persistencia militante del Comité Adama. El nombre "Adama" representa ahora un símbolo de la lucha contra la violencia policial. Este joven de Beaumont-sur-Oise, en el norte de la región parisina, murió el día de su 24º aniversario en la comisaría de la vecina Persan. Era un 19 de julio de 2016. Sus últimas palabras fueron "no puedo respirar", las mismas que el afroamericano asfixiado en Minneapolis.

Cuatro años después, su caso sigue encallado a nivel judicial. Las versiones contradictorias de la familia y las fuerzas de seguridad se confrontan. Aunque se han realizado más de una decena de informes médicos, la justicia aún no ha determinado cómo murió Adama. Tras haber intentado escapar a un control policial, porque llevaba una bolsita con marihuana, en la noche de su deceso recibió un placaje en el vientre —una polémica técnica policial prohibida en varios países— y fue retenido con el peso de tres agentes. Los policías implicados, sin embargo, solo son citados en la investigación como testigos. Para desentrañar el caso, los jueces de instrucción pidieron en julio a cuatro médicos de Bruselas que realizaran un nuevo informe.

“Trabajo subterráneo” de un colectivo heterogéneo

Si la muerte de Adama no ha quedado en el olvido, como ha sucedido con muchas otras víctimas de la violencia policial en Francia, ha sido por la militancia hiperactiva de su hermana mayor Assa Traoré y del Comité Adama. Assa, que hasta la pérdida de su hermano pequeño trabajaba como profesora de educación especial, se presenta asegurando: "no soy una militante, sino la hermana de Adama, muerto por la policía el 19 de julio de 2016". Pero, tras haber recorrido en los últimos años el territorio francés acompañando a familiares de víctimas del uso excesivo de la fuerza policial, se ha erigido en una figura del antirracismo en Francia, encabezando numerosas protestas y habitual en los platós de televisión con su pelo afro.

La culminación de esta militancia quedó reflejada el 2 de junio cuando más de 20.000 personas se concentraron delante del Tribunal de Justicia de París. Casi dos semanas más tarde, el Comité Adama repetía su éxito con otra gran concentración, en pleno desconfinamiento, en la capital francesa. La relevancia de este movimiento se ejemplificaría con otra protesta más reciente, el 18 de julio. La marcha tradicional que organizan cada año para conmemorar la muerte de Adama Traoré reunió esta vez a más de 10.000 personas en Beaumont-sur-Oise, una cifra muy superior a la de otros años y que tiene su mérito debido a la dificultad de acceder en transporte público a una localidad situada a unos 60 kilómetros al norte de París.

"El Comité Adama ha realizado en los últimos cuatro años un trabajo subterráneo que ahora cristaliza con la gran visibilidad y legitimidad de este movimiento", defiende el sociólogo Julien Talpin, investigador en el prestigioso CNRS y experto en las movilizaciones en la "banlieue". Sus protestas destacan, además, por reunir una multitud heterogénea, compuesta por muchos habitantes de origen extranjero de los distritos populares, pero también jóvenes blancos, militantes de la izquierda radical y novatos de las manifestaciones. "Ya no nos encontramos en la primera generación de migrantes en Francia, sino en la cuarta o la quinta. Para muchos jóvenes, la oposición al racismo no genera ninguna duda", explica Vigoureux.

Figura del incipiente afrofeminismo francés

Otra de las singularidades de las protestas del Comité Adama: la presencia masiva de mujeres, sobre todo negras. Muchas de ellas admiran la figura de Assa Traoré, emblema de un incipiente afrofeminismo francés. "Assa es una mujer muy valiente, que no ha bajado los brazos en estos últimos cuatro años", presumía Marion Henry, de 26 años, presente en una manifestación reciente de este colectivo en París. "Su ejemplo nos muestra que las voces de las mujeres se pueden hacer escuchar", añadía Lucile Estivals, de 30 años, vestida con una de las emblemáticas camisetas de este colectivo y que se desplazó de Toulouse a la capital francesa para participar en una de sus protestas.

Hasta la muerte de su hermano, Assa Traoré no se interesaba por la militancia. Su única experiencia política había consistido en hacer de delegada de clase en el instituto. Esto no le impedía tener plena consciencia del racismo. "La discriminación es en primer lugar una experiencia", suele repetir. Cuatro años después, su lucha persistente no solo la ha convertido en una figura del antirracismo en Francia —la revista dominical del diario Le Monde le dedicaría su portada en julio—, sino que también el 24 de junio recibió de la cadena estadounidense Black Entertainment Television (BET) el premio Global Good Award, un prestigioso galardón que recompensa el trabajo a favor de la comunidad negra.

Assa Traore, la hermana del difunto Adama Traore, un hombre que murió bajo custodia policial / Bertrand GUAY / AFP

"Lo que sorprende en el caso de Assa Traoré es que encarna una rabia fría y contenida. Siempre habla lentamente, lo que contradice el prejuicio de irracionalidad que suele atribuirse a los militantes de la banlieue”, sostiene Talpin. "Ella transmite un mensaje universal. Reivindica la misma justicia para todos, la igualdad. Defiende los valores republicanos", afirma Vigoureux. Según esta periodista experta en la violencia policial, esta "capacidad federadora" de Assa Traoré también está relacionada con el hecho de formar parte de una gran familia mixta, con 17 hermanos y hermanastros, después de que su padre maliense se casara, primero, con dos francesas blancas y después con dos mujeres de Malí.

Puentes con el mundo de la cultura y otros movimientos sociales

El éxito del Comité Adama no solo se debe a su carismática líder, sino también a una eficaz organización y una sólida implantación local. "Desde los años setenta, los habitantes de la banlieue se autoorganizan en comités de verdad y justicia para denunciar la violencia policial", recuerda Anthony Pregnolato, experto sobre las movilizaciones contra la violencia policial en Francia. Desde el famoso caso de la muerte de Zyed y Bouna en 2005, pero también con el de Lamine Dieng, muerto en 2007 con un placaje ventral, el de Amine Bentounsi, abatido por la espalda en 2012, o el más reciente de Cédric Chouviat; son numerosos los ejemplos de familias que se organizaron para pedir justicia. Pero pocas de ellas tuvieron tanta repercusión como el movimiento Adama.

Este colectivo se beneficia, de hecho, por una tradición rica en protestas en la "banlieue", aunque a menudo pasaron desapercibidas en el radar mediático. En los setenta ya destacó el Movimiento de los Trabajadores Árabes, compuesto por inmigrantes magrebíes y militantes maoístas y que las fuerzas de seguridad reprimieron con dureza. Pero fue a partir de 1995 cuando se creó el Movimiento de la Inmigración y las Banlieues (MIB), que agrupaba a una cuarentena de asociaciones de barrios abandonados y que representó uno de los intentos más emblemáticos para organizar políticamente a la inmigración postcolonial en Francia.

Mucho de estos exmilitantes del MIB se pusieron en contacto con Assa Traoré desde el verano de 2016. "Le transmitieron su savoir-faire como activistas. Le aconsejaron de que debía autoorganizarse con un comité de verdad y justicia, elegir a un buen abogado e impulsar una investigación alternativa a la que harían desde la policía", explica Pregnolato.

Assa Traore, la hermana del difunto Adama Traore, un hombre que murió bajo custodia policial, pronuncia un discurso junto a su madre Oumou Traore, su hermano Lassana Traore y su hermana Hawa Traore antes de una marcha de protesta para pedir justicia, el 18 de julio de 2020 en Beaumont-sur-Oise, en las afueras de París. / Bertrand GUAY / AFP

Además, el Comité Adama se benefició de la participación del activista y actor Almamy Kanouté, que en la película Los Miserables representa a Salah, el delincuente arrepentido. Hizo de puente con el mundo de la cultura francesa, que en los últimos años destacó por su tibieza política, pero que ahora se volcó con las protestas contra la violencia policial en que participaron directores de cine como Ladj Ly o Celine Sciamma, los actores Omar Sy o Adèle Haenel, así como la cantante Aya Nakamura o el futbolista Layvin Kurzawa.

"Assa Traoré no tiene el reflejo típico de los militantes que solo buscan rodearse de personas que ya están convencidas, sino que prefiere hablar con todo el mundo", elogia Vigoureux. Uno de sus logros ha sido establecer puentes con otros movimientos, pese a las divisiones que imperan en el universo contestatario. No solo participó en actos con grupos antifascistas o el movimiento altermundialista Attac, sino que también se involucró con las protestas de los chalecos amarillos. La manifestación del pasado 18 de julio fue coorganizada con el colectivo ecologista Alternatiba, con el objetivo de unir el antirracismo y la urgencia climática.

Este movimiento, en cambio, no disimula sus críticas hacia aquellas organizaciones antirracistas más institucionalizadas, como SOS Racisme, históricamente muy cercana al Partido Socialista francés. "Uno de los objetivos del Comité Adama es interpelar a la izquierda sobre su abandono de los barrios populares. Su éxito también refleja la incapacidad de los partidos progresistas para canalizar estas reivindicaciones", afirma Talpin. Toda una advertencia para la izquierda francesa.

Más noticias de Internacional