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Muere Saraiva de Carvalho, el estratega de la Revolución de los Claveles

Otelo Saraiva de Carvalho ha fallecido a los 84 años. Es uno de los capitanes militares de la Revolución de los Claveles más emblemático porque diseñó el plan para acabar con la dictadura salazarista. Figuras de todos los signos políticos le reconocen como un "símbolo histórico".

Una foto tomada el 20 de abril de 2017 de Otelo Saraiva de Carvalho, militar y estratega de la Revolución del 25 de abril de 1974.
Una foto tomada el 20 de abril de 2017 de Otelo Saraiva de Carvalho, militar y estratega de la Revolución del 25 de abril de 1974. EFE/EPA/MIGUEL A. LOPES

Otelo Saraiva de Carvalho, uno de los capitanes militares de la Revolución de los Claveles más emblemático porque diseñó el plan para acabar con la dictadura salazarista, falleció este domingo en Lisboa, a los 84 años.

Saraiva de Carvalho, que falleció de madrugada en el Hospital Militar de Lisboa en el que ingresó hace quince días, según informaron medios locales que no precisaron la causa de su muerte, pasó a la historia como el hombre que diseñó el plan de operaciones militares que puso fin a la dictadura de António de Oliveira Salazar el 25 de abril de 1974.

Nacido en 1936 en Lourenço Marques, hoy Maputo, capital de la entonces colonia portuguesa Mozambique, pasó la mayor parte de su infancia y juventud en África, donde fue uno de los responsables de la inteligencia militar en Angola.

Allí empezó a tomar conciencia del problema colonial y en 1973 fue destinado a Lisboa, lo que marcaría su papel en la revolución.

Estratega de la Revolución y tres meses de prisión

Su casa en la capital se convirtió en centro de reuniones y encuentros que fraguaron el golpe y fue elegido responsable del Comité Ejecutivo del Movimiento de las Fuerzas Armadas, la organización de militares que acabó con la dictadura.

Fue uno de los principales rostros del 25 de Abril y formó parte del Consejo de la Revolución.

Fue Saraiva de Carvalho quien diseñó y dirigió las operaciones militares que cercaron el Cuartel do Carmo, donde se encontraba el primer ministro Marcello Caetano (heredero de Salazar) y cuya rendición dictó el éxito del levantamiento.

Se convirtió así en uno de los principales rostros del 25 de Abril y formó parte del Consejo de la Revolución. Saraiva de Carvalho se alineó con el ala más radical del Movimiento de las Fuerzas Armadas y pasó tres meses en prisión por su implicación con el levantamiento izquierdista del 25 de noviembre de 1975.

Elecciones y otra vez a prisión

Tras su salida de prisión, se presentó a las elecciones presidenciales de 1976, las primeras libres en democracia, donde quedó segundo con el 16 % de los votos, por detrás de António Ramalho Eanes. Volvería a presentar su candidatura a las presidenciales de 1980, aquella vez con sólo un 1,5 % de los sufragios.

La imagen del capitán quedaría empañada años más tarde, cuando volvió a prisión por sus relaciones con la organización terrorista de izquierda Fuerzas Populares Veinticinco de Abril (FP-25), que dejó varias víctimas mortales en el país. Saraiva de Carvalho fue acusado de ser "cerebro" y dirigente de la organización terrorista, un hecho que siempre negó, y pasó cinco años encarcelado en prisión preventiva en el fuerte militar de Caxias, a las afueras de Lisboa.

En 2011, en una entrevista con la agencia Lusa, el militar se mostró decepcionado con cuestiones que todavía afectaban a Portugal, como las "enormes diferencias salariales". "No habría hecho el 25 de Abril si pensase que iríamos a caer en la situación en la que estamos actualmente", aseguró.

El militar era bígamo, como fue revelado en una biografía escrita por el periodista Paulo Moura: se casó joven y más tarde tuvo un segundo amor en la cárcel. "De lunes a jueves vive en una casa; viernes, sábado y domingo los pasa en la otra", recoge el libro.

Portugal evoca a Saraiva de Carvalho como símbolo

Figuras de todos los signos políticos de Portugal evocaron al militar Otelo Saraiva de Carvalho como símbolo histórico de la Revolución de los Claveles tras su fallecimiento. Fue "el capitán protagonista cumbre en un momento decisivo de la historia contemporánea portuguesa", señaló el presidente luso, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, en una nota publicada en la página oficial de Presidencia.

"Todavía es pronto para que la Historia lo aprecie con la debida distancia. No obstante, parece incuestionable la importancia capital que tuvo en el 25 de abril", consideró Rebelo de Sousa.

"Fue el mayor símbolo individual del Movimiento de las Fuerzas Armadas"

El Gobierno socialista lo definió como "uno de los símbolos" de la Revolución, un título que considera "justo", y destacó su capacidad estratégica y operativa y su papel para "abrir camino a la democracia".

Fue "el mayor símbolo individual del Movimiento de las Fuerzas Armadas" -la organización de militares que se levantó contra la dictadura-, según el presidente de la Asamblea de la República, el también socialista Eduardo Ferro Rodrigues, "a pesar de los excesos que se le puedan apuntar".

Desde el principal partido conservador, el PSD (Partido Social Demócrata, centro-derecha), su líder, Rui Rio, reconoció el papel "decisivo y valiente" del militar en la Revolución y la "conquista de la libertad". "Le compete a la historia hacer la evaluación global de todo lo que hizo bien y mal. Hoy no es el día para eso", escribió en su perfil de Twitter.

Al otro lado del hemiciclo, el Partido Comunista de Portugal (PCP) consideró que es momento de recordar su papel en el 25 de Abril, y no de "registrar actitudes y posicionamientos que marcan su trayectoria política".

La líder del Bloco de Esquerda, Catarina Martins, defendió que debe ser recordado "como uno de los libertadores del país".

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