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Obama cree que la troika debería relajar la presión sobre Grecia

El presidente de Estados Unidos dice a la CNN: "Grecia tiene una terrible necesidad de reformas, aunque que es muy difícil hacer cambios cuando el nivel de vida de la gente cayó un 25%".

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Barack Obama, durante su discurso sobre el Estado de la Unión. - REUTERS

Barack Obama, presidente de Estados Unidos, ha tomado partido por Grecia en su lucha con la Unión Europea y con la troika por renegociar la deuda. En una entrevista con la CNN el presidente estadounidense fue claro respecto la crisis griega: "No se puede seguir apretando a los países que están en plena depresión".

Obama: "En determinado momento se necesita una estrategia de crecimiento para poder reembolsar las deudas"

Desmarcándose del discurso de los mandatarios europeos, Obama se mostró flexible y hasta comprensivo con la situación de Grecia: 
"En determinado momento se necesita una estrategia de crecimiento para poder reembolsar las deudas", señaló.  

"Grecia tiene una terrible necesidad de reformas, aunque que es muy difícil emprender cambios cuando el nivel de vida de la gente cayó un 25%. A larga, el sistema político, la sociedad, no pueden soportarlo", afirmó Obama refiriéndose al hecho de que el PIB griego cayó en torno al 25% entre 2009 y comienzos de 2014.

Obama mostró su confianza en que Grecia siga formando parte del euro, "pero para eso", dijo, "es necesario que haya un compromiso de todas las partes", añadió el presidente estadounidense, quien dejó clara su receta: "La prudencia fiscal es necesaria, las reformas estructurales son necesarias en muchos de estos países [europeos], pero lo que aprendimos de nuestra experiencia en Estados Unidos es que la mejor manera de reducir los déficit y de restaurar la solidez fiscal es crecer", señaló.

Discurso muy diferente es que el mantiene la jefa del gobierno alemán Angela Merkel, quien el sábado pasada descartó por completo la posibilidad de anular parte de la deuda griega, mayoritariamente en poder de los estados europeos, sobre todo Alemania (40.000 millones de euros) y Francia (31.000 millones).