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Obama llena su equipo de cerebros

El Gobierno del presidente electo se caracteriza por la excelencia académica, el equilibrio racial y la afición al baloncesto de algunos de sus colaboradores

ISABEL PIQUER

Antes de irse de vacaciones a Hawai, Barack Obama ha dejado los deberes hechos. En mes y medio, el presidente electo ha nombrado a la mayoría de los miembros de su equipo de gobierno, y otra docena de responsables. En un discurso retransmitido por radio ayer, anunció el nombramiento del prestigioso científico John Holdren como asesor científico de la Casa Blanca y de la no menos respetada Jane Lubchenco como directora de la Agencia para la Protección de los Océanos y la Atmósfera.

Todos, incluso muchos republicanos, han calificado esta transición como la más rápida, ordenada y eficaz de la reciente historia del país. El resultado es una cuidadosa mezcla de talentos y estilos con dos puntos en común: la excelencia académica y una clara afición al baloncesto.

El Gobierno cuenta con tres afroamericanos, dos estadounidenses de origen asiático y tres latinos. Está plagado de antiguos miembros de los gobiernos de Bill Clinton e incluye a dos republicanos: Robert Gates y el recién nombrado secretario de Transportes, Ray LaHood, aunque Gates, el Secretario de Defensa de George Bush que seguirá en el cargo, se considera independiente.

Muchos vienen de Chicago, como Arne Duncan, el Secretario de Educación, o Rahm Emanuel, el jefe de gabinete, el resto proceden de la costa Este, Washington o Nueva York. Durante semanas, los latinos, que respaldaron masivamente a Obama, hicieron presión para tener a uno de ellos en uno de los puestos clave. Al final Bill Richardson, el gobernador de Nuevo México, tuvo que conformarse con la Secretaría de Comercio y Ken Salazar, un congresista demócrata de Colorado, con la de Interior. Hilda Solís, por su parte, es la nueva titular de Trabajo.

Se ha comparado la selección del futuro presidente con el team of rivals, el equipo de rivales de Abraham Lincoln. No es una imagen del todo desacertada visto que ha incluido, empezando por el vicepresidente Joseph Biden, a tres de sus contrincantes durante las primarias demócratas.

Algunos grupos feministas se han quejado de que no hay suficientes mujeres. Son cuatro: Hillary Clinton, la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Nacional; Susan Rice, nueva embajadora en la ONU, y Lisa Jackson, que dirigirá la Agencia de Protección del Medio Ambiente. En su primer mandato, Bush también tenía a cuatro mujeres en su gabinete, Bill Clinton, cinco, Bush padre y Ronald Reagan, dos.

El gobierno de Obama cuenta sobre todo con el mayor número de diplomados en universidades de élite de Estados Unidos, las llamadas Ivy League, como Harvard, Princeton o Yale. Muchos también han estudiado en Cambridge o en MIT (Massachusetts Institute of Technology). A Obama, que fue el primer presidente negro de la prestigiosa Law Review de Harvard, le gusta rodearse de académicos. La palma se la lleva Steven Chu, el secretario de Energía, premio Nobel de Física en 1997.

"Una de las razones por la que todo el mundo está entusiasmado con estas decisiones es que Bush se rebeló contra la idea de meritocracia. Ahora, se espera que al elegir otro tipo de perfil, el Gobierno funcione de manera más competente", decía recientemente al Washington Post, Nicholas Lemann, decano de la facultad de periodismo de Columbia.

El entusiasmo del nuevo presidente por las eminencias ha provocado que algunas de ellas, normalmente apartadas de la gestión de los asuntos mundanos, se hayan pensando pasarse a Washington. "Durante la campaña, Obama decía que éste era nuestro momento, pues es exactamente lo que se piensan los académicos: está hablando de nosotros", comentaba Dan Kahan, profesor de derecho de Yale.

Pero algunos escépticos subrayan que los cerebros también cometen errores: Obama, dicen, no ha llenado los puestos gubernamentales con sus amigos de Chicago, como hizo Bush con Texas, pero ha recreado su propia insularidad. "En Estados Unidos, los meritócratas no han sido entrenados para dirigir organizaciones. Estudian para ser consultores o analistas, no han gestionado un presupuesto y no han tratado con gente que no es como ellos", añade Lemann.

El primer presidente en recurrir a tanta materia gris fue Franklyn D.Roosevelt en 1932 cuando reunió a un brain trust de profesores de Columbia para luchar contra la Gran Depresión. Al principio de su mandato, Bill Clinton también llenó su gobierno de académicos que se fueron diluyendo en el estilo más campechano del ex gobernador de Arkansas.

Pero no es sólo una cuestión de libros. Como dijo el propio Obama esta semana, al nombrar a su Secretario de Educación, "parece que estoy montando un equipo de baloncesto". Se refería a los 20 años compartiendo cancha con su viejo amigo, Arne Duncan. Y no es el único. El nuevo Secretario de Justicia, Eric Holder, el General James Jones, su consejero en seguridad nacional, e incluso su nueva embajadora ante la ONU, Susan Rice, han sido estrellas estudiantiles de baloncesto.

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