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La ONU da por imposible hallar más sepultados vivos

Casi todos los equipos de rescate se retiran y empieza una nueva fase para hacer llegar ayuda a los supervivientes. Los marines se despliegan en torno al Palacio Presidencial y reparten víveres

S. HIDALGO / D. LOZANO


Un helicóptero estadounidense en los jardines del Palacio Presidencial en el centro de Puerto Príncipe. - AFP

Con los esfuerzos centrados en el reparto de la ayuda y en las medidas sanitarias, ayer se abandonó la primera fase de la tragedia que consistía en encontrar a personas vivas bajo los escombros. La ONU ha dado por cerrada esta parte de la misión, ya que las posibilidades de encontrar gente con vida son prácticamente nulas. De los equipos españoles de rescate sólo se ha quedado un retén, el del grupo de Castilla León que rescató al niño de 2 años.

Ese mismo retén trataba ayer de comprobar la información de que socorristas canadienses habían rescatado a la mujer que tuvieron que abandonar bajo los escombros a instancias de cascos azules, que les advirtieron que tenían que elegir entre que ella muriese o que muriesen todos. Sin embargo, las fotos que les mostraron no coincidían con su recuerdo de la víctima.

El retén de Castilla León no sabe si la mujer que tuvo que abandonar está viva

Nadie se atreve a especular sobre el número de sepultados que ahora se dan por muertos, pero el primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, explicó que el Gobierno ha enterrado hasta el momento 72.000 cadáveres. Quizá queden otros tantos bajo los cascotes.

Una portavoz de la ONU, Elisabeth Byrs, anunció que en total han sido rescatadas 90 personas sepultadas en vida, y afirmó que todavía hay esperanzas de hallar alguna más, pues "el clima es benigno, hay bolsas de aire y el mayor problema es la deshidratación" de las víctimas.

En cuanto a los supervivientes, empezaron a vislumbrar una pequeña mejora con el aterrizaje de los marines en los jardines del Palacio Nacional, el lanzamiento con paracaídas de 14.000 raciones alimenticias y 15.000 litros de agua y el reparto de 96.500 "galletas fortificadas" del Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Alejandro López-Chicheri, responsable de comunicación del Programa explicó que una de estas galletas sirve para una persona y para un día: "Tiene vitaminas y otros componentes energéticos que permiten junto con una ración de agua aguantar durante 24 horas sin más alimentos".

El tercer desembarco estadounidense en Haití en sólo dos décadas comenzó con un despliegue de efectividad en torno al Palacio Presidencial. Los marines aterrizaron y se desplegaron para repartir ayuda. Y lo hicieron con profesionalidad militar. Toneladas de agua y comida comenzaron a correr en la zona centro de Puerto Príncipe, la ciudad muerta que ahora comienza a recuperar su pulso, todavía demasiado débil.

La batalla no está, ni mucho menos, ganada. El desembarco yanqui coincide con la leve reactivación del Estado. Policías, camiones de agua, limpieza de calles, incluso de basuras, aparecen poco a poco en distintas partes de la ciudad. Pero deberían multiplicarse por mil para ser efectivas.

Hay decenas de miles de haitianos que han perdido la fe y que no creen en ningún tipo de ayuda. El 70% de las viviendas están destruidas y pasarán muchos meses, seguramente años, hasta que vuelvan a tener un hogar. Eso ha provocado un éxodo masivo. Miles de personas desfilan con sus maletas y pequeñas posesiones en largas caravanas. Su destino son los pueblos "donde nacimos, de nuestras familias, y donde todavía podemos encontrar comida", se justifica Louis Nitha, de 19 años, antes de subir a un camión atestado de gente.

El embajador español en República Dominicana, Diego Bermejo, anunció en Puerto Príncipe que las autoridades dominicanas han habilitado el aeropuerto de Barahona, a sólo media hora por carretera de la frontera con Haití y con una pista más ancha que la de la capital haitiana.

Han sido enterrados 72.000 cadáveres y muchos más están bajo los escombros

Por su parte, el secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, explicó que lo que le hace falta a la población es "agua potable, combustible y alimentación".

De Laiglesia hizo balance de los desaparecidos de la colonia española. De los 111 inscritos en la embajada quedan 7 personas sin localizar. Se trata de religiosos se sabe que una es una monja o gente casada con haitianos que no dejó dirección ni teléfono en la sede diplomática.

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