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La OTAN cierra filas contra Rusia y abre las puertas a su expansión global

La Alianza ha impulsado en Madrid un nuevo rumbo asiático que considera a China como un desafío para los intereses del bloque occidental y muestra su compromiso con la seguridad del flanco sur de la Alianza.

La primera ministra estonia Kaja Kallas asiste a la cumbre de la OTAN en Madrid, España, el 30 de junio de 2022.
La primera ministra estonia Kaja Kallas asiste a la cumbre de la OTAN en Madrid, España, el 30 de junio de 2022. Susana Vera / Reuters

La OTAN ha concluido su cumbre de Madrid con el cierre de filas de sus treinta miembros en su condena a Rusia por la invasión de Ucrania y ha puesto en marcha una nueva doctrina de defensa y seguridad para los próximos años que difumina los límites geográficos de la actuación del bloque militar y lo expande más allá de las fronteras de Europa. En este sentido, la Alianza ha impulsado en Madrid un nuevo rumbo asiático que considera a China como un desafío para los intereses del bloque occidental y muestra su compromiso con la seguridad del flanco sur de la Alianza, con la vista puesta en el Sahel, el norte de África y el Mediterráneo, precisamente donde se ha incrementado la presión de Moscú y Pekín.

La cumbre del 29 y 30 de junio en Madrid no solo ha dado el pistoletazo de salida para la ampliación de la Alianza hacia el norte, con Suecia y Finlandia como candidatos a la integración, después de que Turquía levantara su veto a la incorporación de estos dos países. También ha sentado las bases de una cooperación más profunda en materia de defensa y seguridad con países clave de Asia y el Pacífico, como Japón, Corea del Sur, Australia y Corea del Sur, que exceden el marco europeo con el que nació la Organización en 1949.

Rusia, el gran enemigo

De aquel entonces se recupera ahora la confrontación con la Rusia heredera de la Unión Soviética, si cabe a unos niveles que no se veían desde los tiempos más duros del Telón de Acero y que parecía que habían sido superados durante los años noventa y en la década siguiente. El nuevo concepto estratégico adoptado por la OTAN en Madrid, que sustituye a la doctrina de defensa establecida en la cumbre de Lisboa hace doce años, cuando Rusia todavía era un socio fiable, califica la invasión rusa de Ucrania como una "guerra de agresión" que ha alterado la estabilidad en Europa. En el documento de 16 páginas aprobado el miércoles por los jefes de Estado y Gobierno de la Alianza se califica a Rusia como "la amenaza más directa e importante para la seguridad, la paz y la estabilidad en el área euro-atlántica". La OTAN acusa a Moscú de expandir su influencia en Europa "a través de la coerción, la subversión, la agresión y la anexión" de otros estados.

Una nueva realidad para la seguridad en Europa

El secretario general de la Organización Atlántica, Jens Stoltenberg, ha subrayado el "cambio fundamental" que esta cumbre "histórica" ha dado a la política de defensa y disuasión de la Alianza y que responde a "una nueva realidad de seguridad" en Europa y el mundo. Según Stoltenberg, "la OTAN no es un bloque monolítico" y en su seno hay distintas formas de entender la seguridad global, aunque agresiones como la desatada por Rusia en Ucrania han llevado al consenso. "Somos diferentes, pero somos capaces de unirnos" ante las amenazas, ha aseverado el político noruego.

Jens Stoltenberg: "Somos diferentes, pero somos capaces de unirnos"

Las transformaciones en la seguridad mundial que contempla el nuevo concepto estratégico de la OTAN incluyen la mejora de las unidades de combate en los países de Europa del Este que forman parte de la Alianza y el incremento de su fuerza de respuesta rápida, que se incrementará de los 40.000 efectivos actuales hasta los 300.000 militares. "Se trata de la mayor revisión de la defensa colectiva desde el final de la Guerra Fría", ha afirmado Stoltenberg, para quien la adhesión de Suecia y Finlandia ofrece por ello nuevos retos para esa defensa colectiva al ampliar significativamente la frontera que la Alianza tiene con Rusia, su principal rival global.

Un total de 42 estados, es decir, doce más que los treinta que conforman la Alianza Atlántica, han participado en la cumbre de Madrid, un foro que ha demostrado "la fortaleza del vínculo trasatlántico", según ha indicado el anfitrión de la misma, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. La cumbre de Madrid ha puesto de manifiesto "la importancia de la OTAN para nuestra paz y nuestra seguridad", ha señalado Sánchez al poner fin al encuentro.

La adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN, clave para la paz, según Sánchez

Sánchez ha valorado positivamente esa próxima adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN, que ha calificado como "la mejor prueba del valor de la Alianza como una organización que aspira a defender la paz".

El presidente ruso, Vladímir Putin, el malo de la película, ha rehusado equiparar esta ampliación de la Alianza Atlántica con la fracasada intención de incluir a Ucrania en el bloque occidental, que, según el Kremlin, estuvo entre las causas que llevaron a la invasión lanzada el pasado 24 de febrero. "Si Suecia y Finlandia quieren unirse a la OTAN, que lo hagan", dijo el miércoles en Ashjabad, la capital de Turkmenistán, el líder ruso. Sin embargo, Putin advirtió de que, si se despliegan en estos países infraestructuras militares críticas, Moscú responderá de forma similar. Putin calificó a la OTAN como un "vestigio de la Guerra Fría", lo que "no es nada nuevo para Rusia", que seguirá su ofensiva en el este de Ucrania para liberar la región del Donbás, agregó.

Liderazgo estadounidense

La perspectiva asiática impulsada en Madrid, la mayor confianza de países como Polonia o las repúblicas del Báltico en el paraguas protector estadounidense y el frente común contra Rusia han ratificado el éxito de la diplomacia de Washington a la hora de establecer las pautas de acción para la OTAN de cara a la década en curso. "Estados Unidos se encuentra, más que nunca, en la mejor posición para ejercer su liderazgo mundial", ha asegurado el presidente estadounidense, Joe Biden, en una rueda de prensa al concluir la cumbre.

Biden ha aprovechado para felicitar a la Alianza por los dos futuros nuevos miembros y ha subrayado la importancia del incremento de los fondos, hasta el 2% del PIB, que aportarán los países que forman parte de la OTAN para incrementar el presupuesto militar del bloque. Esta era una demanda reclamada hace mucho tiempo por Washington, quien afronta el mayor peso financiero de la Alianza, y la guerra de Ucrania se la ha puesto en bandeja. Biden ha recordado asimismo el apoyo en armamento que la Alianza está suministrando a Ucrania, y ha insistido en que, con 7.000 millones de dólares, es Estados Unidos el país que lidera esa ayuda.

El desafío chino

En el nuevo concepto estratégico de la OTAN, China ocupa un lugar fundamental. En sus palabras para clausurar la cumbre, Stoltenberg ha acusado a Pekín y Moscú de utilizar "la coerción" para extender su influencia en el mundo. Ya lo había dejado claro en todo caso el documento de la nueva doctrina militar de la OTAN: China y Rusia están utilizando su "creciente asociación estratégica" para "socavar el orden internacional" y, de esta forma, actuar contra los intereses y valores de la Alianza.

Según el documento aprobado en Madrid, China "emplea un amplio rango de instrumentos políticos, económicos y militares para incrementar su impronta global y proyectar su poder, mientras permanece opaca sobre su estrategia, sus intenciones y su fortalecimiento militar". Esto incluye, según la doctrina de defensa de la OTAN, el ámbito nuclear, con un velo opaco sobre una producción de armas atómicas alejada del control de las agencias internacionales de desarme.

Afrontar los riesgos presentes en el Sahel y el norte de África

La cumbre de Madrid de la OTAN ha centrado también sus conversaciones en cuestiones como el cambio climático, la ciberseguridad, la creación de un fondo de innovación para asegurar el recambio tecnológico (con una inversión inicial de mil millones de euros) y la lucha contra el terrorismo, con una especial atención al Sahel, el norte de África y Oriente Medio. En esas zonas, según la Alianza, al peligro del yihadismo se une la preocupación por el incremento de la presencia rusa y china. "La inseguridad en estas regiones ha tenido un impacto directo en la seguridad de todos nuestros aliados. Y nuestro nuevo concepto estratégico identifica el terrorismo como una de las principales amenazas para nuestra seguridad", ha explicado al respecto el secretario general de la OTAN. Stoltenberg ha adelantado el compromiso de los miembros de la Organización para compartir inteligencia estratégica y afrontar tales riesgos, entre los que se cuentan "la presión económica, la coerción y las acciones híbridas" de Moscú y Pekín con el objetivo de promover sus intereses en la región.

La próxima cumbre de la OTAN se celebrará en 2023 en Vilna, la capital de Lituania, para subrayar la atención prioritaria que la seguridad de los países Bálticos, fronterizos con Rusia, tiene en el nuevo concepto estratégico de la Alianza.

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