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La Primavera Blanca abre grietas en la Revolución

La muerte de Orlando Zapata levanta voces críticas cercanas al poder. Parte de la izquierda latinoamericana se suma a blogueros y disidentes con la petición de cambios en La Habana

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La Primavera Blanca llegó a Cuba vestida de muerte. El fallecimiento por inanición de Orlando Zapata ha golpeado con tanta contundencia a la Revolución cubana que hoy parece más ajada que nunca. '¡Tiemblen los tiranos ante hombres que son capaces de morir por sus ideas tras 60 días de huelga de hambre!'. Las palabras de Fidel Castro, pronunciadas hace 29 años para homenajear a un huelguista del IRA, han revoloteado durante los 40 días del pulso que mantienen disidentes y el Gobierno de su hermano.

'Hoy existe una increíble tensión entre autoridades y mundo democrático. Un juego de presiones con el que se pretende que el Gobierno libere a los presos de conciencia. Hasta la muerte de Zapata, estas tensiones se mantenían en zona oculta. Pero ahora casi todos los cubanos ya conocen lo que está pasando', afirma a Público Manuel Cuesta Morúa, respetado analista y líder de Arco Progresista. Morúa, uno de los pocos disidentes que comparte la política del Gobierno español hacia su país, no duda: 'El cambio debe producirse ya. Pero es muy pronto para sostener que lo vayamos a conseguir hoy mismo'.

Las Damas de Blanco han tenido más éxito que todos los actos desde Miami

El muro comenzó a resquebrajarse el 23 de febrero con la muerte del preso de conciencia Orlando Zapata, tras 86 días en huelga de hambre. Y ha continuado agrietándose durante 40 días por las protestas de Guillermo Fariñas y, sobre todo, de las Damas de Blanco. Las imágenes de la represión policial contra las madres y las esposas de los condenados de la Primavera Negra surtieron más efecto en la opinión pública mundial que cientos de campañas desde el exilio de Miami.

'El cambio vendrá de dentro, no de fuera', señaló ayer Elena Valenciano, responsable de Política Internacional del PSOE a Efe, quien además reclamó 'paciencia, comprensión y respeto' por el proceso interno cubano.

Un proceso en el que disidentes y blogueros ya no se sienten tan solos. También surgen voces detrás del muro. Pablo Milanés repitió que el pueblo esperaba cambios 'en medio de una parálisis agónica'. Y Silvio Rodríguez, 'una revisión de montones de cosas, desde conceptos hasta instituciones, que he escuchado extraoficialmente, y jamás, lamentablemente, en nuestra prensa'. Silvio no sólo presintió la posterior censura de sus palabras. También se desayunó con una caricatura en el Granma, que representaba a un viejo trovador medio calvo (o Silvio o Pablo), que decía: 'Sí, yo cantaba para los pobres de la Tierra Eso fue antes de que ganara mucho dinero con la canción social'.

Silvio Rodríguez y Pablo Milanés han sido criticados por pedir reformas

Otros han criticado sin ánimo de molestar. El poeta Víctor Fowler ha llamado la atención de los que mandan, al igual que el productor Tato Quiñones, el intelectual Fernando Robaina y los académicos Aurelio Alonso y Esteban Morales.

'Claro que hay crítica en Cuba. Sin ser la más dura ni la mejor, la mía es una de esas voces', desentraña para Público el cineasta y escritor Eduardo del Llano. 'En jóvenes cineastas y ensayistas maduros, en teatristas y trovadores hay insatisfacción con lo injusto, retrógrado y mal hecho', añade el guionista de La vida es silbar, premiada en Sundance. 'En el país hay un estancamiento, un enquistamiento pernicioso de las estructuras. En cambio, muchas mentes vuelan adelante y rápido'.

Mentes atrevidas como la escritora Elena Lucía Portela, que se situó frente al oficialismo 'y que venga lo que venga'. La artista plástica Tania Bruguera y el escritor Ángel Santiesteban han seguido los pasos de Portela.

En el otro lado, continúan atrincherados tras la doctrina oficial. Liudmila Álamo, secretaria general de la Unión de Juventudes Comunistas, abrió ayer el congreso de su organización asegurando que 'nuestro principal desafío es asegurar la continuidad histórica de la Revolución'.

La Primavera Blanca ha llegado hasta América Latina, que había convertido La Habana en una especie de Vaticano para la izquierda continental. Tras la muerte de Zapata comenzó una pequeña marea en sentido contrario: el Senado mexicano, socialistas chilenos, intelectuales brasileños Y Pepe Mújica, presidente de Uruguay y antiguo guerrillero: 'Toda intolerancia debe ser evitada'.

¿Cuántos presos políticos hay en Cuba?
Hay 200 presos políticos, de ellos 55 adoptados por Amnistía Internacional como presos de conciencia. El Gobierno no los reconoce y les acusa de ser mercenarios del Imperio. Hasta 1988 tuvieron estatus de presos políticos, pero ese año se suprimió y desde entonces conviven con los presos comunes.

¿Cómo son las celdas?
Las celdas de confinamiento miden 1,5 metros de ancho por 2,5 de largo. Suelen compartirlas tres prisioneros. Si son castigados, se sellan las ventanas y las puertas con planchas de acero.

¿Cómo es la alimentación?
Cada preso puede recibir de su familia un saco mensual de entre 12 y 15 kilos de comida, con lo que se tienen que alimentar durante ese tiempo. Todos los presos
cubanos beben agua sin potabilizar.

¿A cuántas visitas tienen derecho?
Una vez cada 6-8 semanas, los reos pueden ver a dos familiares durante dos horas.

¿Hay controles internacionales?
No. En 1988, el Gobierno cubano permitió a Cruz Roja, Human Rights Watch y Amnistía Internacional visitar ciertas prisiones. El informe de Cruz Roja no gustó en La Habana y en 22 años no se ha vuelto a realizar.

¿Cómo se sabe qué ocurre en las prisiones?
La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional obtiene información a través de los familiares de los presos, de informes clandestinos de los reos y de los cinco a diez minutos que semanalmente se les concede para hablar por teléfono.