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Reino Unido Diez increíbles curiosidades que no conocías sobre el número 10 de Downing Street

Que la puerta no se puede abrir desde fuera, que en vez de un cero tiene una letra O, o que el Primer Ministro en realidad vive en el número 11 son sólo algunas curiosidades de la dirección mas famosa del mundo y nueva vivienda de Boris Johnson.

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Boris Johnson. EFE

Bastaría con hacer la prueba: uno dice "el 10 de..." y seguro que hay alguien capaz de terminar la frase con "…de Downing Street". No hay duda de que la residencia oficial del Primer Ministro británico desde 1735 es también la dirección más famosa del mundo. Porque sí, todos sabemos de la Casa Blanca pero lo de el 1.600 de Pennsylvania Avenue queda para los entendidos. Sobre un terreno en el que antes estuvieron los romanos y los normandos, se levanta el nuevo hogar de Boris Johnson y las oficinas de su gobierno. ¿Qué mejor momento para descubrir algunos de los secretos que esconde?

1. La puerta no se puede abrir desde fuera

Entre el legado que Theresa May le ha dejado a Boris Johnson no están las llaves de su nueva residencia porque ella nunca las tuvo. Ni ella ni ninguno de sus antecesores en el cargo. De hecho, basta con fijarse bien para ver que la puerta no tiene cerradura por fuera.

2. Y sólo una persona puede abrirla desde dentro

Si uno tiene la suerte de estar delante de esa puerta y la oportunidad de cruzarla no hace falta que toque el timbre -tampoco funciona- ni que use el aldabón con forma de cabeza de león; antes de que pueda hacerlo ya sabrán que ha llegado porque siempre hay una persona dentro mirando la cámara de seguridad que apunta directamente a ella. Eso sí, no espere que salga el Primer Ministro a abrirle: las reglas establecen que sólo el oficial de guardia puede hacerlo. A Cherie Blair nunca se le olvidará: nadie se lo había explicado y cuando la mañana siguiente a la victoria de Tony Blair en las elecciones de 1997 oyó a un repartidor de flores al otro lado de la puerta salió a abrir en camisón y despeinada a lo compañero de piso de Hugh Grant en Notting Hill. La imagen es, sin duda, una de las más divertidas de la historia de Downing Street.

3. La puerta está blindada y se cambia cada 6 meses

La puerta que cruza Boris Johnson ya no es la original de roble. Esa, que data de 1735, se puede ver muy cerca de allí, en las Churchill War Rooms. En 1991, tras un atentado del IRA sobre el edificio, se decidió sustituirla por otra idéntica pero blindada. O mejor dicho, por otras porque ahora mismo hay dos puertas. Cada seis meses se sustituye la que hay puesta por otra igual mientras se limpia y se pinta de nuevo. Por cierto, que entre 1908 y 1916 en vez de negra fue verde por expreso deseo de su entonces residente, el Primer Ministro Herbert Henry Asquith.

4. El cero del 10 es en realidad una O

Que detrás del 1 hay una letra O en vez de un 0 salta a la vista en cuanto uno se fija pero el porqué entra dentro del mundo de las leyendas. Cuentan que el antiguo Ministerio de Obras, el encargado de ella, se quedó sin ceros y tuvo que improvisar. Si en realidad fue así y porqué no se ha corregido posteriormente es algo a lo que nadie ha dado respuesta.

5. Sorpresa: el Primer Ministro vive en el No. 11

El número 10 es el que se ha llevado la fama pero la residencia y los despachos se extienden a los largo de tres números de la calle (el 10, el 11 y el 12) cuyas más de 100 habitaciones están comunicadas por un pasillo. Además del Primer Ministro allí reside también el Chancellor -el equivalente al Ministro de Economía-. Hasta 1997 la residencia de éste último estaba situada en la parte más alta del numero 11 pero cuando Tony Blair aterrizó con toda su familia y vio que esa zona era más amplia que la destinada al Primer Ministro en el 10 habló con el entonces Chancellor, Gordon Brown, y acordaron intercambiarlas. Todos los Primeros Ministros desde entonces han residido también en el 11.

6. El único que no se muda es Larry

Así es como se conoce al gato que ostenta el cargo de Ratonero Jefe desde 2011 y al que es fácil ver apostado frente a la puerta. Porque sí, en los alrededores de Downing Street hay ratones y alguien tiene que encargarse de ellos.

7. Abierto por reforma

El cambio más significativo de su historia se produjo en la fachada, que en realidad era de ladrillo amarillo, pero como el humo siempre acababa cubriéndola de gris en 1960 decidieron pintarla definitivamente de negro. En cuanto al interior, los distintos Primeros Ministros han ido haciendo modificaciones más o menos significativas para adaptarlo a sus gustos: David Cameron, por ejemplo, se gastó más de 750.000 euros en reformas y Theresa May retapizó el sofá favorito de Blair. Eso sí, dado que hace las veces de vivienda familiar, el Primer Ministro de turno está obligado a pagar la calefacción de la zona residencial.

8. Su sala más importante: la 'Cabinet Room'

La sala donde se toman las grandes decisiones, donde se celebra el equivalente al Consejo de Ministros, está en la parte más alta del número 10, tras unas puertas insonorizadas. Parece pequeña porque está dominada por una imponente mesa repleta de sillas aunque, a diferencia de como hace el Presidente del Gobierno en La Moncloa, aquí el Primer Ministro no se sienta en un extremo presidiendo sino en el centro junto a la chimenea -porque solía ser el lugar más calentito- y en la única silla con reposabrazos de la sala. Desde ahí era desde donde se dirigía Churchill al país a través de los micrófonos de la BBC.

9. La historia también ha dejado huella

Además de los desperfectos lógicos de cualquier edificio que date de 1680, Downing Street ha sufrido también daños relacionados directamente con la propia historia del país: los zepelines alemanes lanzaron bombas "alamantemente cerca" de ella durante la Primera Guerra Mundial, las bombas provocaron daños sustanciales en algunas zonas durante la Segunda Guerra Mundial y una bomba del IRA dejó un cráter en el jardín el 7 de febrero de 1991 muy cerca de donde John Major estaba reunido con su Gabinete de Guerra tratando asuntos referentes a la Guerra del Golfo. Pero aunque siempre ha sido un claro objetivo, la calle no se cerró por completo al tráfico hasta finales de 1989.

10. No, Hugh Grant nunca ha bailado allí

No al menos que se sepa. Tanto la fachada como el interior del número 10 que aparecen en Love Actually fueron recreados en los estudios de cine Shepperton. Años después la calle se volvió a recrear para la serie The Crown aunque para La Dama de Hierro, por ejemplo, se utilizó una fachada real muy similar a la original.