Seguro aplasta a Ventura en Portugal pero la extrema derecha aumenta su techo electoral
El moderado António José Seguro conquista el palacio presidencial de Belém con un 66,6% de los votos frente al 33,4% del candidato ultra, André Ventura.
Una victoria abultada que no impide a Chega reivindicarse como nuevo líder de la derecha portuguesa aunque el resultado es más modesto de lo esperado.

Sin sorpresas. António José Seguro será el próximo presidente de Portugal. Con un 98% de los votos escrutados, el veterano socialista ha doblado sus votos respecto a la primera vuelta y obtenido un notable 66,7% frente al 33,3% del líder ultra André Ventura. La victoria, prevista por todas las encuestas, llega tras una campaña marcada por las devastadoras depresiones Kristin y Leonardo.
Aunque la extrema derecha pierde Belém, Ventura logró su objetivo no declarado: superar el techo electoral histórico de la formación ultraderechista, los 1.438.554 votos de las legislativas de mayo de 2025. Lo consiguió en unos 250.000 votos. Un resultado agridulce que públicamente se celebra pero sabe a insuficiente para un partido que aspiraba a consolidarse como alternativa real de poder. "No ganamos estas elecciones presidenciales, ¡pero estamos haciendo historia! Gracias por su confianza", escribió el presidente de Chega en redes sociales. También añadió una imagen utilizada en las redes sociales de SIC Notícias que dice: "André Ventura rompe el récord de votación de Chega".
El cordón sanitario portugués funciona
El cordón sanitario frente a la extrema derecha que confluyó en Seguro fue desde la izquierda del Partido Comunista (PCE) y el Bloco de Esquerdas —que apelaron al voto útil para frenar a la extrema derecha— hasta dirigentes del gobernante PSD y otros partidos de derechas —que reclamaban estabilidad institucional— ha demostrado ser útil.
Los tres únicos concelhos donde se impuso el candidato del PSD en primera vuelta, Marques Mendes, viraron para António José Seguro en esta segunda. En Boticas (Vila Real), el candidato apoyado por el PS llegó al 60,9% de los votos, después de haber quedado en tercer lugar, detrás de Ventura, en la primera vuelta. En Fafe, tierra natal de Marques Mendes, Seguro obtuvo el 65,5%; y en Sernancelhe (Viseu) registró un 59,8%, saltando del tercer lugar al primero, lo que confirma las transferencias de voto de otros candidatos de la derecha a Seguro; aunque no absolutas si han sido muy elevadas.
El fenómeno se repitió con los votantes de Henrique Gouveia e Melo (almirante retirado y candidato independiente) y João Cotrim de Figueiredo (candidato de la formación ultraliberal Iniciativa Liberal). Según el último barómetro de Pitagórica, Seguro heredó el 55,6% de los electores que en la primera vuelta escogieron a Marques Mendes y el 62,2% de los que votaron al almirante. La primacía del voto útil frente a una extrema derecha en auge y que parecía no tener techo marca un punto de inflexión en la política portuguesa. El cordón sanitario, donde se han encontrado desde el histórico PCP hasta dirigentes del PSD, goza de buena salud.
Montenegro, líder de la derecha tradicional y gobernando sin mayoría absoluta, tenía un papel delicado ante un Ventura que ha usado las presidenciales como trampolín para erigirse líder de la derecha. El primer ministro evitó posicionarse aunque las principales figuras de su partido, el PSD, lo hicieron en favor de Ventura.
Un socialista moderado y distante del partido
"Es la victoria de la esperanza sobre el resentimiento, la victoria de los valores de la constitución", afirmó José Luís Carneiro, secretario general del PS. "Es la victoria de todos los demócratas, es la victoria de todos los humanistas", añadió el líder socialista. El primer ministro Luís Montenegro felicitó al ganador y garantizó que el Gobierno demostrará "toda la disponibilidad para trabajar en pro del futuro de Portugal". Montenegro destacó el espíritu "de convergencia" con el nuevo presidente de la República y prometió "toda la cooperación" para servir al país de "forma constructiva y positiva" en este período que se abre de "tres años y medio sin elecciones nacionales".
La relación entre Seguro y el PS ha estado marcada por la turbulencia. Líder del partido entre 2011 y 2014, su decisión de abstenerse en los presupuestos del año 2012 —permitiendo las cuentas de austeridad de Passos Coelho en plena crisis de la troika— le valió críticas feroces. António Costa, quien exigió públicamente su dimisión, acabó derrotándolo en las primarias de septiembre de 2014 con un 68% frente al 32% de Seguro. Una década de ostracismo que el ahora presidente electo ha convertido en activo: la distancia del aparato partidario.
Desde entonces, pasó una década apartado de la primera línea política. Y en su regreso lo hizo como candidato independiente tomando distancia del partido. De hecho, Seguro hizo de su moderación y su previsibilidad su principal arma frente al histrionismo de Ventura. Reivindicándose como una garantía de estabilidad frente al líder ultra. Una estrategia que se ha demostrado eficaz este domingo.
Una campaña bajo la tormenta
Las elecciones se han celebrado en condiciones excepcionales. Trece muertos, casi 900 desalojados y 68 municipios en situación de calamidad: el temporal que azotó Portugal en las dos últimas semanas condicionó por completo la recta final de la campaña. La polarización política quedó oscurecida por la devastación en Leiria, Santarém y Coimbra. Ocho concelhos tuvieron que aplazar la votación hasta el próximo domingo 15 de febrero, dejando a 37.000 electores sin poder votar en este histórico balotaje, el primero desde 1986.
El propio André Ventura propuso el jueves 5 de febrero el aplazamiento general de las elecciones por una semana, una maniobra que tanto la Comissão Nacional de Eleições (CNE) como el Gobierno rechazaron de plano por carecer de respaldo legal.
El líder de Chega argumentó que "no había condiciones" para celebrar el acto electoral con "mitad del país votando y otra mitad sin votar"; una afirmación exagerada pero que le sirvió para alimentar la teoría de la irregularidad. Finalmente, la participación ha sido un pobre 50%, una cifra baja pero nada alejada del 52% de votos que hubo en la primera vuelta.
El discurso antisistema de Ventura no funcionó. En el distrito de Leiria, uno de los más afectados por la tempestad Kristin, António José Seguro volvió a vencer, casi duplicando la votación obtenida hace tres semanas. De los 72.835 votos recogidos el 18 de enero, el antiguo líder del PS consiguió ahora 145.078 votos. André Ventura también aumentó la votación, obteniendo ahora 71.803 votos. Según el último barómetro diario de Pitagórica, el 46% de los encuestados consideraban que Seguro había tenido "la actitud más adecuada" ante el temporal, frente a solo un 14% que defendía que fue Ventura.

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