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Serbia entrega a Mladic a la Justicia internacional

El exgeneral serbobosnio ya está en La Haya para responder por crímenes de guerra como el de Srebrenica

DANIEL BASTEIRO

Tras haber visto a su familia, llevó flores y una vela a la tumba de su hija, que en plena guerra de Bosnia se suicidó con una pistola de su padre. Así transcurrieron las últimas horas del presunto criminal de guerra Ratko Mladic en suelo serbio, donde, para muchos, es un héroe. Después, los tres jueces que debían resolver su recurso lo rechazaron y el Gobierno dirigido por el europeísta Boris Tadic lo embarcó de inmediato en un avión rumbo a Róterdam, donde llegó por la tarde, antes de emprender viaje por carretera a La Haya.

Allí le esperan 15 cargos, entre los que figuran el genocidio y los crímenes contra la humanidad por el sitio de Sarajevo, que duró cuatro años, y la masacre de Srebrenica, en la que perecieron 8.000 personas. La defensa de Mladic  argumentaba que su estado de salud era muy precario y que el exgeneral, huido desde hacía 15 años, no sobreviviría al traslado a Holanda.

Aunque los magistrados tenían varios días para estudiar el recurso, el examen médico practicado la semana pasada fue utilizado de nuevo para rechazar las alegaciones de la defensa, consideradas como una táctica para retrasar la extradición. La rapidez con la que Mladic fue extraditado, sólo cinco días después de ser detenido, fue esgrimida por Belgrado como prueba de su total cooperación con La Haya, una condición imprescindible para sus aspiraciones a convertirse en candidato al ingreso en la Unión Europea.

Los abogados del acusado han tratado en vano de retrasar la extradición 

"Una vez que sea entregado a la custodia del tribunal, Mladic tendrá la oportunidad de declararse culpable o no culpable en una primera aparición en cuestión de días", aseguraron fuentes del tribunal especial de la ONU para la Antigua Yugoslavia. Después, el exgeneral dispondrá de un plazo de un mes para nombrar a su equipo de abogados.

Mientras tanto, permanecerá en la prisión de Scheveningen, en las afueras de La Haya, residencia oficial de dictadores y criminales de guerra procesados por el Tribunal Penal Internacional. En ella está internado desde 2008 Radovan Karadzic, considerado el superior político de Mladic.

El exgeneral fue visitado por un senador y un general serbio y logró autorización para acudir discretamente al cementerio de Belgrado donde está enterrada su hija Ana, fallecida en 1994. Aunque el ex general siempre sostuvo que su muerte fue un acto de guerra, el informe oficial asegura que la joven de 23 años se suicidó con una de las pistolas de su padre tras una estancia en Rusia, en la que obtuvo una visión más amplia de la guerra de la que Mladic era protagonista. El día anterior, el acusado fue visitado por su mujer, nuera y nietos.

Mladic será recluido en la prisión de Scheveningen, junto a otros criminales

El juicio de Mladic podría comenzar en unos meses, pero la fecha de la sentencia es impredecible, sobre todo si Mladic utiliza las mismas tácticas que Karadzic para entorpecer la labor del tribunal.

Slobodan Milosevic murió en su celda cinco años después de ser detenido. Karadzic, arrestado en 2008, está inmerso en su juicio. Si Mladic confirma en La Haya que no tuvo nada que ver con la masacre de Srebrenica, como aseguró estos días en conversaciones con su hijo, el proceso podría seguir un camino similar al de Karadzic. El juez nombrado para presidir la sala que lo juzgará es Alphons Orie, holandés, como los 400 cascos azules de la ONU que en 1995 no hicieron nada para evitar la tragedia de Srebrenica.

La última cita
Ana, la hija del ‘carnicero de Srebrenica', tenía 23 años cuando apareció muerta en la casa de su familia en el barrio de Banovo Brdo, en Belgrado, el 24 marzo de 1994. Según la versión más extendida, se pegó un tiro con la pistola preferida de su padre, deprimida después de haber leído un artículo de una revista en el que se describían los crímenes de Mladic. Ayer, el exgeneral dejó unas flores y un cirio en su tumba: fue su última cita antes de partir hacia La Haya.

La versión de la familia
La familia y los partidarios del criminal de guerra creen, sin embargo, que Ana Mladic no se suicidó, sino que fue asesinada por los adversarios de su padre. En apoyo de esta teoría aseguran que es poco corriente que una mujer se suicide pegándose un tiro.

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