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Silvio Berlusconi El eterno 'remake' de Berlusconi

Berlusconi funda La Otra Italia, una formación que aspira a ser una "coalición" para reunir el centro derecha italiano.

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Berlusconi funda La Otra Italia. Reuters

Cuando uno lee la prensa italiana y lee que Silvio Berlusconi (Milán, 1936) está pensando en crear otro sujeto político, lo primero que alguien pensaría es que el ex Cavaliere no puede evitar de innovar. O que no es capaz de pasar de página. Así pues, el ex primer ministro italiano, precisamente cuando su histórico partido Forza Italia se encuentra bajo mínimos –8% en la media de sondeos– debido al avance de los soberanistas; decide reinventarse proponiendo algo nuevo a su imagen y semejanza. Una vez más.

Berlusconi funda La Otra Italia, una formación que aspira a ser una "coalición" para reunir el centro derecha italiano. Pero "no se trata de un partido", aclara el propio Berlusconi. La idea no deja de ser sorprendente, porque en el país con forma de bota hace bastante tiempo que el centro derecha ha dejado de existir y el poco que queda ya lo ha fagocitado la Liga de Matteo Salvini o el Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio.

Pocas posibilidades de supervivencia, así pues, para la nueva coalición de un Berlusconi obligado prácticamente a ser aliado de sí mismo. Entre otras cosas, porque Forza Italia, además, está en una situación delicada, casi de "guerra interna", con unas primarias que debían haberse hecho hace años, mucho antes de la decadencia política definitiva que está atravesando actualmente el Cavaliere. Entre otras cosas, porque hace ya ocho años que el propietario de Mediaset ha dejado de ser el primer ministro de su país.

Berlusconi funda La Otra Italia, una formación que aspira a ser una "coalición" para reunir el centro derecha italiano

"Teniendo en cuenta la situación a la que hemos llegado", dice Berlusconi en una entrevista a un diario de su propiedad, Il Giornale, recogida también por otros diarios del país; "creo que ha llegado el momento de hacer un llamamiento para reunir a todos los ciudadanos y sujetos que pertenecen a la otra Italia". El milanés explica el formato de su propuesta: "No se trata de fundar un nuevo partido, sino de crear una nueva federación entre aquellos que se inspiran en los valores liberales y cristianos, en las tradiciones democráticas occidentales".

La coalición, apunta, está pensada para "aquellos que piensan en un nuevo centro moderado pero innovador, alternativo a la izquierda y que en el futuro sea aliado pero no subordinado a las otras fuerzas políticas del centro derecha", dice el Cavaliere refiriéndose a la Liga de Salvini y a Hermanos de Italia de Giorgia Meloni. En relación a la inevitable confusión entre las marcas Forza Italia y La Otra Italia, aclara: "Forza Italia será una parte costituyente esencial [de La Otra Italia], pero no pretende asumir ningún papel hegemónico". Y añade: "Al contrario, se pone al servicio de un proyecto más amplio".

Mientras Salvini habla con los italianos haciendo directos prácticamente a diario en la red social Facebook, Berlusconi está en un momento político en el que está recurriendo constantemente a su experiencia como jefe del Gobierno para ganar los mayores consensos posibles, no obstante los sondeos vayan precisamente en la dirección contraria. Aunque él asegura que "odia la política", tras "diez años teniendo el privilegio de gobernar Italia", siente el "deber" de poner su "experiencia, competencia y capacidad" como empresario "al servicio de los italianos que no se reconozcan ante la actual situación política".

Berlusconi es como si quisiera demostrar constantemente que él siempre está dispuesto a ofrecer algo nuevo

Según el propietario del holding Fininvest, lo mejor para Italia sería unas "dimisiones inmediatas" del Gobierno de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas de Di Maio y la Liga de Salvini y "unas elecciones anticipadas lo más pronto posible". Y añade: "Lo cual sería lo más responsable para reconstruir, a través de las propias elecciones, un centro derecha unido y auténtico, capaz de tomar las riendas del país y sacarlo de esta dificilísima situación. Hasta que esto no se produzca, la situación de Italia está destinada a empeorar".

Berlusconi es como si quisiera demostrar constantemente, como en los viejos tiempos, que él siempre está dispuesto a ofrecer algo nuevo con el proprio Berlusconi como protagonista. Como en los tiempos en los que el Milán ganaba las Champions con Van Basten. Como cuando anunció en sus cadenas de Mediaset el nacimiento de Forza Italia en 1994 tras el hundimiento de la clase política italiana después del escándalo de Tangentópoli. Como cuando fusionó en 2007 todo el centro derecha en un único partido, el Pueblo de las Libertades.

Pero hoy los tiempos han cambiado. Salvini está en todos lados como emblema del soberanismo contra Bruselas: en las calles de Italia, en las redes sociales, en Europa. No necesita un equipo de expertos televisivos: Salvini es el mensaje del propio Salvini. Y está a tan sólo un directo de Facebook para tocar con mano, de la forma más natural e inmediata posible, los pensamientos más irracionales del italiano medio. Lo de Berlusconi, suena simplemente a un nuevo 'remake'.