La telenovelización de la ONU
Las 'fake news' banalizan y convierten la política en escenarios de telenovela, en los que se desarrollan melodramas con poca relación con un programa político de un gobiernos o una crítica de la oposición.

Ana Luísa Bouza / Luzes
La negatividad, la personalización, la sorpresa y la tematización son factores importantes a la hora de ser noticia en tiempos de "bulocracia". Desalojan del primer plano criterios como actualidad, conflicto, relevancia, novedad, cercanía, interés humano… que se aprenden en las facultades de periodismo como los elementos que hacen de una noticia algo interesante y atractivo para el público y, por tanto, para los propios medios.
Estas dinámicas convierten la escena política en escenarios de telenovela, nos que se desarrollan melodramas que tienen poca relación con un programa político de los gobiernos o una crítica política de las oposiciones. No es solo que se pongan las instituciones al servicio de los intereses partidarios, que ya sería bastante preocupante, es que se desprecian acuerdos, protocolos y responsabilidades. Se banalizan los espacios de negociación multilateral y se hace, como en las películas de destape de los años 70, por exigencias del guión.
Si quieres seguir leyendo este artículo en gallego, haz clic en este enlace.
El pasado 23 de septiembre empezó en Nueva York la 80 Asamblea General de la ONU. No recordaremos los acuerdos a los que se llegó, pero las peripecias que la rodearon son propias de un culebrón venezolano. Había un acuerdo previo sobre la intervención en la Asamblea de Mahmud Abás en el nombre de Palestina, pero unos días antes, Marco Rubio le revocó el visado de entrada en el país, junto con los de otros 80 funcionarios palestinos. La ONU, en una reunión de urgencia, "permitió" que la intervención había estado fuera pregrbada con los votos en contra de los EUA y otros cuatro miembros con el argumento de que: "La Autoridad Palestina no cumple los estándares de derechos humanos".
Sin problemas de visado, Netanyahu asistió en persona, a pesar de estar bajo un orden de arresto de la Corte Penal Internacional. Pasó por la incomodidad de un vuelo accidentado bordeando países que respetan las decisiones de ese tribunal y que lo podrían detener y poner a disposición de los jueces. Su intervención entre abucheos, y el abandono de la mayoría de los países, reivindicó el derecho sagrado a cometer un genocidio que aún no ha terminado.
Gustavo Petro no tuvo problemas para entrar en el país y participar en la Asamblea representando a Colombia con un discurso antiimperialista: "Libertad o muerte. Estados Unidos ya no enseña democracia". Con el auditorio a medio llenar, habría pasado sin pena ni gloria, pero se fue a manifestar con un megáfono, junto a Roger Waters, en la concentración propalestina en Nueva York, pidiendo a los soldados yanquis que deserten y la creación de un ejército de "salvación del mundo". Retirada inmediata del visado y amenaza de sanciones a Colombia. No parecía estar muy preocupado.
Por primera vez desde 1967, un presidente sirio hablaba ante el plenario. Ahmed al-Sharaa, conocido como Abu Mohamed al-Golanial-Golani mientras lideró durante años una facción siria de Al Qaida, pasó en meses de estar buscado por la CIA, a ser presidente de Siria, ocupando en enero de 2025 un vacío de poder sin respaldo democrático. Acude a la ONU, sin fecha, para una convocatoria electoral la pocos días de la celebración de unas "elecciones" parlamentarias sin partidos políticos, sin voto popular directo y con la tercera parte de los asientos nombrados a dedo por el presidente. Naturalmente, sin problemas de visado, y además de una agenda completa de amistosas entrevistas con los líderes mundiales, artículos en los medios celebran la "conversión" y lo bien que le quedan los trajes la medida y las corbatas.
Y, cómo no, otro de los protagonistas fue Donald Trump. Se mostró enfadado en su discurso autolaudatorio, mientras criticaba la ineficacia e inutilidad de la ONU. Para acabar con los conflictos en el mundo se bastaba él, que en siete meses terminó siete guerras. Como El sastrecillo valiente de los Grimm, siete de un golpe, ¡que menos que el Nobel de la Paz! Aprovechó aquellos días para denunciar un triple ataque contra él: unas escaleras mecánicas que se paran, un teleprónter averiado y un micro que deja de funcionar. Conspiración internacional. El lema de esta Asamblea de 2025 fue "Mejor juntos: 80 años y más por la paz, el desarrollo y los derechos humanos". A pesar de todas las amenazas, mejor juntos. No es un lema optimista, porque se trata hoy de mantener viva, aunque agonizante, una institución que está en riesgo de desaparecer por inanición. Pensemos cuál sería la alternativa.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.