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"Tenía un sueño y quería cumplirlo"

El autor confeso de la matanza de Oslo admite que quería atentar contra el Palacio Real y el Parlamento, y que pasó un año entrenándose con videojuegos

PÚBLICO.ES/AGENCIAS

Anders Breivik tuvo un sueño y lo cumplió. O casi. El asesinato de 77 personas el pasado 22 de julio en Oslo y Utoya es parte del plan que el ultraderechista ideó, pero no el plan completo. Según su declaración de este jueves en el juicio por la masacre que perpetró, su idea era atentar contra el Palacio Real, el Parlamento, la sede del Partido Laborista y varios medios noruegos. Además, ha explicado que estuvo un año encerrado jugando a videojuegos como el Modern Warfare y el World of Warcraft para preparar los ataques. 

Su intención era colocar tres coches bomba en Oslo

"Yo tenía un sueño y quería cumplirlo", ha declarado Breivik tras explicar que su plan inicial era colocar tres coches bomba en Oslo: dos con una tonelada de explosivos, cada uno en un complejo gubernamental y en la sede del Partido Laborista; y el otro, con la mitad de potencia, en el Ayuntamiento, el Parlamento o el Palacio Real. De hecho, el ataque contral la isla de Utoya era una posibilidad que manejaba en caso de no poder realizar los tres atentados. 

En su declaración, Breivik ha aclarado que el ataque al Palacio Real debía producirse en ausencia de la familia real, ya que el ultraderechista ha admitido ser "seguidor de la monarquía" y cree que herirles habría sido "inaceptable". De salir con vida de dicho ataque, su idea era conducir en motocicleta hacia Blitzhus, un centro okupa de Oslo, "ejecutar a tantos okupas como fuera posible", y seguir hasta la sede del periódico Dagsavisen para hacer lo mismo.

Ir a Utoya era un plan alternativo, pero no el inicial

Sin embargo, las cosas se complicaron. "Era mucho más difícil de lo que yo pensaba fabricar una bomba, surgieron problemas, no tenía materia prima para hacer suficientes", ha afirmado. Breivik relata que a finales de junio se dio cuenta de que no tendría tiempo ni dinero para fabricar otro artefacto explosivo. Por ello, tenía otros planes alternativos, como usar bombas de 50 kilos en combinación con un potente coche bomba; así como otros objetivos: las sedes de los diarios Aftenposten y VG y de la televisión pública NRK, además de una conferencia anual de periodistas noruegos. Varios de estos objetivos los descartó porque, según ha declarado, podía haber muchas víctimas civiles. 

Durante horas se estuvo entrenando con juegos de rol y de disparos

Al fanático relato de sus objetivos se ha sumado la explicación de cómo se preparó: dedicándole horas y horas a jugar a videojuegos. Según ha declarado, se encerró durante un año entero con juegos de simulación de disparos y de rol, a los que llegó a jugar hasta 16 horas seguidas. "Realmente no me gustan estos juegos, pero son buenos si lo que quieres un simulador para entrenarte", ha admitido. "Estuve un año entero solo jugando, jugando y durmiendo, jugando y durmiendo, yo tenía un sueño y quería cumplirlo".

Por otro lado, cuando tuvo las armas necesarias para perpetrar la matanza, las bautizó con nombres procedentes de la mitología nórdica. "Al fusil lo llamé 'Gungnir', el nombre de la lanza mágica de Odín, que regresa después de dispararla. Y a la pistola 'Glock' la llamé 'Mjoelnir', el martillo del dios guerrero Thor". Los nombres los grabó en las armas con escritura rúnica.

Antes de iniciar su declaración, Breivik no ha hecho por primera vez desde que comenzó el juicio, el saludo ultra con el brazo derecho extendido y el puño cerrado.

Su abogado, Gier Lippestad, le había aconsejado ayer miércoles que no lo hiciera más, después de recibir la queja de uno de los representantes legales de los familiares de las víctimas y los supervivientes de la masacre, que lo consideraban inapropiado.

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