Trump castiga a Corea del Sur por no sumarse a la guerra de Irán y da oxígeno a Kim Jong-un
El presidente de EEUU ordena reducir las maniobras conjuntas anuales con las fuerzas surcoreanas, meses después de retirar el sistema de defensa antimisiles que tenía desplegado para disuadir a Pionyang.

Washington DC-
Hace meses que Seúl convive con un nudo en el estómago a raíz del mal talante de Donald Trump debido a la deriva de la guerra de Irán. El pasado mes de marzo, a raíz del conflicto, Washington ya retiró el sistema de defensa antiaérea THAAD que tenía desplegado de forma permanente en el país para disuadir a Corea del Norte y lo envió a Oriente Medio. Ahora, el presidente estadounidense también ha anunciado que reducirá los ejercicios conjuntos anuales entre el Ejército norteamericano y las fuerzas surcoreanas
A pesar de que las maniobras ya han empezado este lunes, el republicano ha escrito en Truth Social que ha ordenado al Pentágono reducirlas como respuesta a la negativa de Seúl de ayudarlo en la guerra de Irán. No es la primera vez que Trump intenta presionar a su socio asiático para que se arremangue en un frente que les queda a más de 6.000 kilómetros de distancia, cuando al otro lado de la frontera tiene una amenaza latente.
El viernes pasado, Corea del Norte amenazó con emprender acciones, sin especificar cuáles, contra EEUU y Corea del Sur, describiendo las maniobras militares conjuntas como "un ensayo para una guerra agresiva". Aun así, este lunes Trump defendía a su homólogo norcoreano Kim Jong-un, asegurando que "no ha sido amenazante" y se ha comportado de un modo "respetuoso". El republicano también ha aprovechado la ocasión para insistir en que ambos tienen una "muy buena relación".
Cada año, casi 30.000 soldados estadounidenses se preparan con unos 18.000 coreanos ante diferentes posibles escenarios, incluido el de una guerra total. Los entrenamientos se realizan a lo largo de Corea del Sur, tanto en bases militares como en centros cerca de la zona desmilitarizada de la frontera con Corea del Norte.
Si bien el Gobierno de Corea del Sur ha dicho que los ejercicios ya habían comenzado según lo previsto, el temor a que en los próximos días Trump cumpla su palabra sigue ahí. Si el Pentágono cumple con la orden del magnate en los próximos días, sería un claro gesto en favor de Kim Jong-un agravando las tensiones que ya provocó la retirada del sistema THAAD.
Esta no es la primera vez que el mandatario estadounidense se opone a las maniobras militares. Durante su primer mandato, tras reunirse con Kim Jong-un en la cumbre de Singapur de 2018, el republicano calificó los entrenamientos de "costosos" y "provocadores". Fue después de ese encuentro cuando Trump empezó a decir que quería reducir la presencia de tropas estadounidenses en la península coreana en algún momento en el futuro.
El anuncio constituye la última muestra de cómo Trump se está alejando militarmente de su aliado en Asia y da oxígeno a Corea del Norte, que ha acelerado su producción de misiles y armamento nuclear desde la ruptura diplomática que protagonizaron ambos dirigentes en 2019. Además, Kim Jong-un también ha firmado un tratado de defensa mutua con Moscú, enviando soldados y armamento al frente ruso contra Ucrania.
Durante todo este tiempo, Pionyang también ha lanzado amenazas contra Seúl sobre un posible ataque militar. Pero la aceleración del rearmamento no solo tiene en mente intimidar al país vecino; a largo plazo hay la perspectiva de conseguir concesiones por parte de EEUU en futuras negociaciones. Un escenario que cada vez parece más viable para Pionyang gracias al precedente creado por Teherán y a la contribución del propio Trump a debilitar la seguridad surcoreana.
La retirada del sistema THAAD de Corea del Sur provocó graves tensiones con Seúl, ya que era el único escudo antimisiles que el Pentágono tenía desplegado permanentemente junto con el de Guam. El Ejército estadounidense retiró el THAAD surcoreano poco después de comenzar la campaña contra Irán, ya que los demás sistemas THAAD de la región empezaban a estar sometidos a mucha presión ante los ataques iraníes. La situación en Oriente Medio no ha hecho más que empeorar en este sentido: el Pentágono ya ha agotado el 80% de las reservas de munición para los THAAD y también para los Patriot. En su momento, los medios surcoreanos también advirtieron de que el Pentágono estaba transfiriendo baterías Patriot que habían sido entregadas al Ejército surcoreano al frente iraní.
El movimiento despertó la inquietud del Gobierno de Seúl y volvió a poner en duda la fiabilidad de Washington como aliado. Más allá de crear una nueva vulnerabilidad para el país, el Gobierno surcoreano también se quedó con la preocupación de si el sistema de defensa antiaérea regresará a casa una vez termine la guerra en Irán.
La relación entre ambos países no solo se ve constreñida por este distanciamiento en materia de defensa, sino también por la guerra comercial que Trump ha iniciado. El año pasado, el republicano se ensañó con el país asiático al aplicar los aranceles universales, con unas tasas iniciales del 25% para las importaciones surcoreanas. Una medida que también elevó la tensión entre ambos socios.



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