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Túnez y el golpe de Saied: la democracia se aleja cada día

La publicación por parte de WikiLeaks Arabic de un documento egipcio de los servicios de inteligencia vuelve a poner en el punto de mira las políticas de Egipto y los Emiratos Árabes Unidos en la región. Este describe un complot para apartar a los islamistas tunecinos del poder.

17/12/21 Numerosos manifestantes protestan contra el presidente Kais Saied en Túnez
Numerosos manifestantes protestan contra el presidente Kais Saied en Túnez. Zoubeir Souissi / Reuters

Dentro de un año, el 17 de diciembre de 2022, se celebrarán elecciones en Túnez si es que el presidente Kais Saied mantiene su palabra. La fecha coincidirá con el doce aniversario del inicio de la revolución de 2010, cuando Túnez puso en marcha un proceso democrático que ha resultado agrio y fracasado.

Con motivo del once aniversario de la revolución, el viernes se celebraron distintas concentraciones en la capital y en otras localidades, la mayoría para protestar contra el golpe de Estado de julio, cuando Saied suspendió partes significativas de la Constitución para atribuirse unos poderes que la oposición compara con una dictadura.

Paralelamente, esta semana las redes sociales y algunos medios se han hecho eco de un documento que parece genuino y que revelaría el complot urdido por Saied con Egipto y los Emiratos Árabes Unidos para orquestar el golpe, algo que no puede extrañar viendo lo que está ocurriendo desde las llamadas primaveras árabes que justamente arrancaron en Túnez hace más de una década.

El pasado 25 de julio, en medio de una fuerte crisis social y económica, y tras meses de parálisis política, Saied anunció "medidas excepcionales" ante el "peligro inminente" en que se encontraba el país. Dos meses después, el 22 de septiembre, congeló una parte importante de la Constitución indefinidamente, una medida que la oposición califica de "usurpación de poderes".

La oposición desconfía profundamente de Saied, quien asegura que sus decisiones están constitucionalmente justificadas y que no ha habido injerencias extrañas, algo que ya costaba creer antes de la publicación del controvertido documento filtrado por WikiLeaks Arabic. La oposición teme que el golpe se perpetúe, de ahí que exija al presidente una vuelta inmediata a la legalidad constitucional que no parece que vaya a producirse a corto plazo.

El mencionado documento que circula por las redes sociales tiene membrete de los archivos de los servicios de inteligencia egipcios, y se refiere a una conspiración planificada por Egipto y financiada por los Emiratos, para poner fin al experimento democrático tunecino.

Hay que señalar que esos dos países han sido vinculados al golpe de Saied en distintas ocasiones durante los últimos meses. Tampoco debe olvidarse que la administración de Facebook suspendió varias cuentas mediante las que un ciudadano israelí de una oscura empresa de Tel Aviv "creaba estados de opinión" en Túnez antes del golpe.

El vínculo entre Israel, los Emiratos y Egipto en su lucha contra el islam político no es algo nuevo y se ha visto con bastante claridad en Egipto o Libia. Esos tres países favorecen regímenes autócratas para detener las incursiones del islam político que se dieron tras las revoluciones de 2011. Tal como se están desarrollando las cosas, tanto EEUU como Europa parecen encantados con las iniciativas de Israel, los Emiratos y Egipto en esa dirección.

El documento reproduce una carta dirigida por el director de los servicios de inteligencia egipcios, Abbas Kamel, al presidente Abdel Fattah al Sisi el 11 de abril de 2021, es decir tres meses antes del golpe en Túnez. Se refiere a una reunión secreta celebrada en El Cairo en la que participaron el propio Kamel, el ministro de Exteriores egipcio Sameh Shoukry, su colega tunecino Othman al Grandi, y otras tres personas más, entre las que se encontraba Abdel Khaleq Abdullah, consejero del poderoso príncipe emiratí Mohammed bin Zayed.

Del documento se desprende que en la reunión se aprobó la manera de deshacerse de los islamistas del movimiento Ennahda, el principal partido tunecino. Para ello el presidente Saied anunciaría su decisión de "recuperar el estado" que entonces estaba en manos de los islamistas. Los egipcios presentes confirmaron su intención de dar apoyo logístico al golpe y el consejero emiratí constató la intención de su país de financiar el plan y sus consecuencias.

La publicación del documento ha suscitado un gran número de controversias. El líder de Ennahda Rafiq Abdel Salam ha recordado que el presidente Saied dijo en su momento que el golpe del 25 de julio salió de su conciencia y sin consultar con nadie, pero el documento sugiere todo lo contrario, es decir, que hubo un complot internacional orquestado por Saied.

Otros dirigentes de la oposición destacan que se está delante de una conspiración del presidente con extranjeros y que quien actúa de esa manera "puede ser castigado con la pena de muerte". Quienes así lo argumentan han pedido a la fiscalía militar que incoe un proceso contra Saied por "alta traición y conspiración contra la patria y la seguridad nacional".

Anwar al Gharbi, consejero del anterior presidente tunecino Moncef Marzouki, quien se opone frontalmente al actual presidente y continuamente hace llamamientos para apartar del poder a Saied y volver a la democracia, insiste en que hay que actuar rápidamente para recuperar el sendero de la revolución y alejar de las riendas del país a personas que quieren engañar al pueblo y son malas.

La filtración del documento, que tiene todos los visos de ser auténtico y es consistente con las actividades de Egipto, los Emiratos e Israel en el mundo árabe, calienta más la viciada atmósfera dominante en Túnez, un país cuyo futuro está en juego y que a día de hoy parece difícil que restablezca el sistema político constitucional perdido en julio.

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