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El turbio negocio de la industria italiana del armamento

Finmeccanica, sus filiales y directivos están envueltos en múltiples investigaciones por corrupción ligadas al pago de comisiones ilegales

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Desde hace prácticamente dos años casi no se conoce un caso de corrupción de alto nivel en Italia en el que no acabe saliendo el nombre de Finmeccanica. El conglomerado armamentístico italiano, con 17.000 millones de euros en ingresos y pedidos que en 2011 rozaban los 50.000, es una especie de gallina de los huevos de oro con la que empresarios, políticos e intermediarios de tres al cuarto hacen su agosto a base de comisiones ilegales y dinero negro.

Operaciones mucho más reprobables cuando el 30,2% de las acciones están controladas por el Ministerio de Economía y otro 23,8% por 'inversores institucionales italianos', según consta en su página web. Las Fiscalías de Nápoles y Roma tienen abiertos varios frentes contra Finmeccanica y sus filiales y la cúpula del grupo, con el presidente, Giuseppe Orsi, a la cabeza, está en el punto de mira de la Justicia.

Precisamente por su relación de amistad con Orsi, el último en verse envuelto en los escándalos de Finmeccanica ha sido el expresidente del Instituto para las Obras Religiosas (IOR o Banco del Vaticano), Ettore Gotti Tedeschi. A principios de junio, por orden de la Fiscalía napolitana, la Policía registró su vivienda y varios despachos -incluido el de la sede del Santander Consumer Bank, del que también es presidente en Italia-. Los investigadores, tras analizar varios pinchazos telefónicos efectuados a Orsi, sostenían que Gotti Tedeschi podía ser testigo de un trapicheo en la venta a India de 12 helicópteros de la filial de Finmeccanica, Agusta Westland.

El montante total de la venta de los helicópteros ascendía a 560 millones de euros pero, según los fiscales, el empresario suizo Guido Ralph Haschke hizo de intermediario con el Gobierno de India y obtuvo una comisión de 51 millones de euros (11 más de lo que ingresó Selex por la implantación del TETRA en Siria).

Se sospecha que 10 de ellos fueron a parar a una cuenta de la histórica formación xenófoba y secesionista, Liga Norte, lo que estaría considerado una forma de financiación ilegal a los partidos políticos. Cuando se conocieron los registros, Orsi salió en defensa del banquero diciendo que 'es una total estupidez pensar que yo haya confiado a Gotti Tedeschi algún documento confidencial de Finmeccanica sobre contratos en India o Panamá'.

La investigación sobre los helicópteros no nace de la nada. El que pone a los fiscales tras la pista es Lorenzo Borgogni, exresponsable de las relaciones externas de Finmeccanica y brazo derecho del predecesor de Orsi, Pier Francesco Guarguaglini, también imputado por corrupción.

Borgogni confesó a los fiscales haber enviado 5,6 millones en negro a Suiza y Londres gracias a varias operaciones. Como él mismo explicó, el dinero volvió limpio a Italia gracias al último escudo fiscal (similar a la amnistía fiscal que hoy está en vigor en España) aprobado por el exministro de Economía, Giulio Tremonti, durante el fallido gobierno de Silvio Berlusconi.

Orsi es amigo desde hace 15 años de Roberto Maroni, hoy líder de la Liga y por entonces ministro de Interior, quien habría sido determinante en su promoción como presidente de Finmeccanica.

Berlusconi y Tremonti, tienen su parte de protagonismo en el entramado Finmeccanica por diversos motivos aunque no constan en el registro de personas investigadas.

Milanese llevaba 10 años trabajando en la lucha contra el fraudeTremonti acaba salpicado el año pasado por uno de sus asesores de confianza: el diputado del Pueblo de la Libertad (PdL) de Berlusconi, Marco Milanese. A sus 52 años, este excapitán de la Guardia de Finanzas, llevaba -irónicamente- 10 trabajando en el departamento del Ministerio de Economía que se encarga de la lucha contra la evasión fiscal. En el verano de 2011 se conoció quién era realmente Milanese.

De la nada surgieron cuatro escándalos que dejaron a Tremonti en una situación muy incómoda. Por una parte se le relaciona con la P-4, organización secreta que con el periodista Luigi Bisignani a la cabeza habría chantajeado a parlamentarios y ministros para influir en la aprobación de determinadas leyes, nombramientos o decisiones políticas a cambio de no publicar informaciones comprometedoras sobre ellos.

Además, se le acusa de haber recibido 450.000 euros, relojes, joyas y coches de alta gama del empresario Paolo Viscione, por avisarle de la investigación abierta por la Guardia de Finanzas contra varias de sus empresas. Por otra parte, Milanese alquilaba una casa a Tremonti en pleno centro de Roma por la mitad del precio que constaba en el contrato, casi 10.000 euros. Esto suscitó una gran polémica porque el ministro pagaba la renta en efectivo con su asignación mensual al frente del Ministerio, que por otra parte también retiraba en efectivo.

Pero Milanese, además del dinero de Tremonti, sí recibía 10.000 euros mensuales. Y es esto, junto con la venta de un yate por encima de su valor, le coloca dentro del escándalo Finmeccanica. El dinero se lo proporcionaba el empresario Tommaso Di Lernia, que cuando se vio con el agua al cuello decidió hablar.

Di Lernia explica que recibió la orden expresa de Lorenzo Cola, considerado el brazo derecho del expresidente Guarguaglini -imputado por corrupción- y el hombre de la CIA en Finmeccanica. Debía hacerse con el yate a un precio hinchado para satisfacer a Milanese, cuyo peso en el Ministerio era cada día más fuerte. El empresario aseguró a los fiscales haber estado pagando comisiones ilegales 'desde 2007' para conseguir adjudicaciones de Enav -otra filial de Finmeccanica- y Selex.

Sobre Selex, Di Lernia acusó a su presidenta, Marina Grossi -mujer de Guarguaglini, enviada a juicio el pasado miércoles- de estar al tanto de todas las operaciones ilegales. Él también habló de financiación ilegal a los partidos asegurando haber pagado 200.000 euros en un sobre a la Unión de Centro de Pierferdinando Casini por las presiones de los mandatarios de Enav.

Lorenzo Cola, fue detenido el año pasado en Roma cuando se disponía a marcharse a EEUU y está acusado del blanqueo de siete millones y medio de euros provenientes del grupo empresarial Mokbel para comprar el 51% de las acciones de la sociedad Digint y después vendérselas a Finmeccanica a un precio por encima de su valor. Cola era la persona que coordinaba todas las ventas de armamento a EEUU desde Italia.

 

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