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La UE acuerda nuevas sanciones contra el régimen de Gadafi

Congela cuentas a otras once personas y bloquea las cuentas de nueve entidades. Ashton defiende la legalidad de las operaciones. Berlín ve justificada su abstención por las reticencias de la Liga Árabe

AGENCIAS

La Unión Europea ha acordado este lunes extender sus sanciones financieras contra Libia para seguir incrementando su presión sobre el régimen de Muamar al Gadafi, según informaron fuentes comunitarias.

Once nuevas personas, en su mayoría miembros del gobierno de Trípoli, serán añadidas a la lista de individuos que tienen congelados sus activos en suelo comunitario y que sufren restricciones para viajar, en la que ya figuraban otras veintisiete.

Además, los ministros de Asuntos Exteriores han decidido sancionar a nueve entidades, que se suman a las cinco cuyas cuentas ya habían sido bloqueadas previamente. 

Previamente, la mayoría de países comunitarios habían defendido la intervención internacional en Libia, mientras que Alemania e Italia se desmarcaron dejando entrever una división en los Veintisiete ante la actuación de la coalición que lideran Francia, Reino Unido y EEUU.

El ministro alemán de Exteriores, Guido Westervelle, aseguró que las críticas expresadas por la Liga Árabe a los bombardeos de la coalición confirman los temores que había manifestado su Gobierno.

"Nosotros decidimos no participar, calculamos los riesgos".... y "tres días después la Liga Árabe ya ha criticado la intervención. Creo que teníamos razón", afirmó Westerwelle al llegar a una reunión con sus homólogos comunitarios en Bruselas.

El mensaje de la Liga Árabe que sirve a Berlín para confirmar su postura escéptica fue lanzado este domingo por el secretario general de la organización, Amr Mousa, quien aseguró que la operación que se está llevando a cabo en Libia "es diferente del objetivo de imponer una zona de exclusión aérea". Sin embargo, este lunes, Mousa ha reafirmado su compromiso con la resolución de la ONU y aclara que su preocupación "son los civiles".

La Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, restó importancia a la polémica y aseguró que las palabras del responsable de la Liga Árabe se han interpretado equivocadamente. Ashton recordó que Mousa apoyó el sábado en la cumbre celebrada en París los ataques aéreos contra objetivos militares del régimen de Muamar al Gadafi.

Junto a la jefa de la diplomacia europea, varios ministros como la española Trinidad Jiménez consideraron que la operación en Libia "se está ajustando a la legalidad internacional". Jiménez confió además en "seguir contando con el apoyo de la Liga Árabe" para esas acciones.

En esa línea, su homólogo finlandés, Alexander Stubb, recordó que la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU "da a la comunidad internacional el derecho y la responsabilidad de proteger las vidas civiles" y dijo que eso es lo que se está haciendo.

El ministro sueco, Carl Bildt, aseguró que no hay una división en la UE, sino que "diferentes países hacen diferentes contribuciones en el contexto de la resolución de la ONU".

Sin embargo, casi a la vez el titular de Exteriores italiano, Franco Frattini, indicó que su país quiere ver si las acciones desarrolladas hasta ahora por la coalición "son conformes con la aplicación de la resolución" de Naciones Unidas. "No debería haber una guerra en Libia, debe haber una aplicación plena de la resolución 1973", advirtió Frattini.

El italiano, cuyo país ha ofrecido su cooperación en la operación 'Odisea del Amanecer', consideró que "es hora de pasar de una 'coalición de voluntarios' hacia un enfoque más coordinado por la OTAN".

Frente a esa postura, Jiménez señaló que "parece que lo que más sentido tiene" es que la operación siga liderada por la coalición que la ha comenzado, dado que en ella participan también países árabes que no pertenecen a la OTAN.

Irlanda también se ha mostrado escéptica a actúar en Libia. La presidenta irlandesa, Mary McAleese, ha dicho que la neutralidad militar de Irlanda impedirá participar directamente en las operaciones que se están llevando a cabo.

La Alianza Atlántica, dividida por la negativa de Turquía y Alemania a participar en los ataques contra Gadafi, discute este lunes el papel que puede desempeñar en la acción internacional.

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