La ultraderecha ve peligrar su laboratorio en Europa: por qué puede caer Orbán en las elecciones
Péter Magyar le saca una media de entre ocho y diez puntos en casi todos los sondeos al primer ministro. El currículum del líder opositor y el contexto internacional marcado por las guerras pueden ser determinantes en los comicios que se celebran este 12 de abril.
"La Unión Europea se declararía obviamente victoriosa ante la derrota de Orbán porque ganaría un nuevo socio, tal vez el más importante de la Europa Central. Magyar podría acercarse a Bruselas, participando así de la toma de decisiones conjuntas", declara Silvia Marcu, investigadora del CSIC.

Madrid-
Hungría acude a las urnas este domingo 12 de abril. Y la carrera parece más reñida que de costumbre, al menos, según las últimas encuestas. La participación aspira a crecer con respecto a las anteriores convocatorias y la oposición -conservadora- tiene opciones de hacerse con el Parlamento de Budapest. Viktor Orbán está nervioso. Y no es para menos. Péter Magyar, líder de Tisza, le saca una media de entre ocho y diez puntos en casi todos los sondeos. El faro de la extrema derecha europea empieza a tambalearse. Y la caída de su guardián corre el riesgo de convertirse en un punto de inflexión para el conglomerado ultra, una familia política que viene de perder el referéndum constitucional en Italia y de firmar un resultado cuando menos discreto en las municipales francesas. Orbán lleva 16 años agarrado al bastón de mando, pero esta vez su futuro como primer ministro de Hungría no parece garantizado.
La convocatoria electoral servirá para poner a prueba el modelo "iliberal" de los ultraconservadores de Fidesz, pero también para someter a examen los últimos movimientos de Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Vladimir Putin en Irán, Gaza o Ucrania. Hungría dio carpetazo a los valores democráticos hace más de una década. Es un repliegue que denuncian tanto organizaciones internacionales como altos mandos de la Unión Europea. El Instituto V-Dem recalcó en su último informe que el país funcionaba como una "autocracia electoral", término que lleva utilizando al menos ocho años para referirse a Hungría. El Parlamento Europeo emitió además una resolución en estos términos en 2022, con el sí de cuatro de cada cinco eurodiputados. ¿Qué ha cambiado al otro lado del Danubio para que esté en entredicho la continuidad de Orbán? ¿Cómo afectaría un cambio de régimen a las relaciones con la Unión Europea?
Orbán, un "hilo" entre Rusia y Estados Unidos
La etiqueta de "autocracia electoral" lleva asociadas una serie de particularidades que afectan directamente a los procesos electorales del país magiar. Y por eso llama especialmente la atención el mero hecho de que los ultras puedan perder su mayoría en el Parlamento de Budapest. Las elecciones no son del todo libres ni transparentes. La Unión Europea alertó esta semana del "grave riesgo de coacción y distorsión" que empaña las votaciones de este domingo. Orbán controla casi todos los medios y no existe separación de poderes. "Hungría es el país europeo con peor calidad democrática. El retroceso se ha ido acentuando con el paso de los años y los ultras han reestructurado el sistema electoral para construir un modelo a su medida. Orbán puede perder las elecciones, pero no va a ser tan fácil sacarlo del poder. La extrema derecha ha desmantelado el Estado de Derecho. Y deshacer todo lo que ha ido haciendo durante casi dos décadas será sin duda laborioso", destaca Jesús Casquete, catedrático de Historia del Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco.
Péter Magyar representa una alternativa creíble como 'insider' del sistema, porque estuvo en el partido de Orbán hasta 2024
El currículum del principal opositor, un contexto internacional marcado por las guerras y el "desgaste" socioeconómico del país son tres de los factores que explican la caída de la extrema derecha en las encuestas. "Lo que ha cambiado con respecto a anteriores convocatorias es que la inflación está disparada y la fuga de jóvenes sigue por encima de la media europea. Péter Magyar representa además una alternativa creíble como insider del sistema, porque estuvo dentro de Fidesz hasta que decidió romper -públicamente- con Viktor Orbán", destaca Anna López Ortega, politóloga y autora de La extrema derecha en Europa (Tirant). "Los votantes ven posibilidades reales de que la ultraderecha salga del Gobierno. Lo ven incluso el resto de partidos. Los socialistas no están haciendo campaña. Y Momentum anunció formalmente su retirada para abrirle camino al principal partido de la oposición", explica Héctor Sánchez Margalef, investigador principal del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB).
"Las previsiones de cara a este domingo tienen mucho que ver con el contexto geopolítico de la región, más concretamente con la guerra de Ucrania. Orbán y Fidesz son abiertamente antieuropeístas y prorrusos. El Gobierno sigue comprando recursos energéticos a Moscú por un precio reducido y ha bloqueado el último paquete de ayudas de la Unión Europea a Ucrania", arranca Silvia Marcu, científica titular del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC. "Y a nivel interno, la corrupción ha invadido el país. Orbán monopolizó la economía, las licitaciones públicas, la sanidad, la cultura, la enseñanza y los medios de comunicación", continúa. Este cóctel de retrocesos se suma al hecho de "actuar como un hilo" que conecta Rusia y Estados Unidos, dos cuestiones que favorecerían la subida en las encuestas del partido de Péter Magyar.
Tisza nació hace cinco años y concurrió por primera vez a unas elecciones en las europeas de 2024, integrando a sus diputados en la familia del Partido Popular Europeo (PPE). Péter Magyar venía directamente de las filas de Fidesz y su anterior pareja fue ministra del Gobierno de Orbán. El contexto geopolítico lo llevó a escenificar su divorcio con la extrema derecha y marcar distancias con Rusia. Y eso termina de explicar -en cierto modo- su potencial. "Tisza no es un partido situado claramente en la oposición, porque hablamos de un partido de derechas. Los que está haciendo es intentar captar el voto joven", precisa Silvia Marcu. "Magyar puede atraer también a los conservadores desilusionados con Orbán y ganar votos protesta en sectores de extrema derecha, incluso puede penetrar en zonas rurales [tradicionalmente, más próximas a Orbán]", añade Héctor Sánchez Margalef. La formación, no obstante, necesita hacerse con dos tercios del Parlamento de Budapest para impulsar reformas legislativas y garantizar "el principio del fin" del legado de Orbán.
El reto de gobernar una "autocracia electoral"
Las encuestas sitúan a los conservadores de Tisza casi diez puntos por delante de Fidesz. Los sondeos también se inclinaban hace cuatro años hacia el lado de la oposición -entonces, concurrían todos los partidos en una sola lista-. El resultado, sin embargo, terminó siendo favorable a Viktor Orbán. ¿Qué pasaría este domingo si gana Péter Magyar? Las fuentes consultadas por este diario coinciden al señalar que tendría todo un mar de "desafíos" por delante como primer ministro de Hungría. "El reto sería mayúsculo. Magyar tendría que revertir 16 años de poder, control mediático y legislación electoral a medida. Las elecciones no van solo de ganar, sino de poder gobernar un sistema calificado por las instituciones europeas como autocracia electoral que necesita mayorías muy elevadas para revisar cualquier reforma", señala Anna López Ortega.
La Unión Europea se declararía victoriosa, porque ganaría un nuevo socio, tal vez el más importante de la Europa Central
"Tisza puede ganar pero si no consigue hacerse con dos tercios del Parlamento de Budapest, tendrá que lidiar con un montón de trabas institucionales. Esto corre el riesgo de acabar provocando -como vimos en Polonia- una fuerte desilusión entre sus votantes y una posterior desmovilización por la falta de avances significativos", advierte Héctor Sánchez Margalef. "No sabemos exactamente qué políticas propone Péter Magyar. Lo que sí parece claro es que va a buscar una nueva relación con la Unión Europea y que está a favor de enviar ayuda a Ucrania. Hungría podría recuperar por tanto los derechos y libertades que promueve Bruselas. Y Bruselas tendría que respaldar en consecuencia al nuevo Gobierno de Hungría", destaca el historiador Jesús Casquete.
¿Qué cambiaría en las relaciones con Europa?
La Unión Europea le tiene bloqueados los fondos de recuperación y cohesión a Hungría por las acusaciones de corrupción y malversación, la vulneración de los principios del Estado de Derecho y la negativa de Viktor Orbán a enviar recursos a Ucrania. Este asedio podría terminar en unas semanas si los conservadores de Tisza consiguen alcanzar el Gobierno de Budapest. "La Unión Europea se declararía obviamente victoriosa, porque ganaría un nuevo socio, tal vez el más importante de la Europa Central. Magyar podría acercarse a Bruselas, participando así de la toma de decisiones conjuntas con los demás países que se declaran en contra de las guerras actuales", recalca Silvia Marcu, investigadora del CSIC.
"La caída de la ultraderecha alteraría sin duda la geometría de la Unión Europea: menos bloqueos, más cohesión y debilitamiento del eje iliberal. El cambio de rumbo reduciría además una anomalía clave como es la cercanía estructural de Hungría con Rusia, con años de cooperación -energía nuclear, cultura, educación- e incluso sospechas sobre la filtración de dinámicas internas de Bruselas al Gobierno de Moscú", continúa la politóloga Anna López Ortega. "Magyar daría pasos que tienen potencial para desbloquear los fondos congelados y conseguir, por tanto, una mejora de la economía húngara. El país lleva sin levantar cabeza desde la pandemia", insiste Héctor Sánchez Margalef. "Esta es la parte en la que el apoyo europeo sería más evidente. Los ciudadanos húngaros verían que cumpliendo las normas comunitarias, disfrutarían de los beneficios -sobre todo, económicos- de ser parte de la Unión Europea", matiza Xosé Manoel Núñez Seixas, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidade de Santiago de Compostela y autor del libro Volver a Stalingrado (Galaxia Gutenberg).
La posibilidad de que se mantenga Viktor Orbán
Los expertos no descartan, no obstante, una victoria de la extrema derecha pese al batacazo que le dan tanto los medios como las encuestas. Este continuismo perforaría -todavía más- la herida abierta con la Unión Europea. "Si Orbán gana, Bruselas tendría motivos más que suficientes para redoblar la presión sobre Hungría: primero por su deslealtad y segundo, por la evidente colaboración con Moscú", indica Héctor Sánchez Margalef. "El escenario sería delicado porque abriría la puerta a expulsar a otros países gobernados por la extrema derecha, pero tenemos que hacernos una pregunta: ¿cuánto tiempo más podemos aguantar con un miembro de la familia que nos traiciona y nos vacía la caja?", se pregunta Xosé Manoel Núñez Seixas. Anna López Ortega, por su parte, sentencia con una reflexión: "El continuismo reforzaría la presencia del modelo iliberal en la Unión Europea, pero podemos sacar otra lección: Orbán no es invencible pese a tener las instituciones capturadas".
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