Público
Público

Vaticano Desmentido y bochorno: el escándalo del libro que no escribió Benedicto XVI

El verdadero coautor del controvertido libro sobre el celibato sacerdotal sería el periodista y editor conservador francés Nicolas Diat, que podría estar detrás de la operación que ha encendido una nueva rivalidad entre Francisco y Benedicto XVI.

El Papa Francisoc y el Papa Emérito Benedicto XVI, en una fotografía de archivo de junio de 2015. - EFE

MANUEL TORI

El Vaticano ha vivido 72 horas de fuego. El Papa Emérito, Benedicto XVI, ha retirado su firma del libro Desde el profundo de nuestro corazón, que él no ha escrito, según ha denunciado. A principios de semana, la Santa Sede se había despertado con una gran sorpresa. Joseph Ratzinger estaba a punto de publicar un libro a cuatro manos con el cardenal Robert Sarah, líder de los conservadores, en el que iba a criticar la postura del Papa Francisco en materia de celibato sacerdotal. En el contenido de la publicación, adelantado por el diario francés Le Figaro, se iba a leer que Benedicto XVI "no podía callar" acerca de este tema, lo cual la prensa italiana leyó como una "bofetada" y "desafío" de un pontífice en contra del otro. Nada más lejos de la realidad.

"Puedo confirmar que, tras las indicaciones del Papa Emérito, he pedido al cardenal Robert Sarah contactar con los editores del libro, rogándoles quitar el nombre de Benedicto XVI como coautor del libro y quitar su firma también en la introducción y en las conclusiones". Son las palabras de Georg Gänswein, secretario de Joseph Ratzinger y prefecto de la Casa Pontificia. El periódico italiano Corriere della Sera asegura que Gänswein ha llamado personalmente a Sarah en nombre de Benedicto XVI para que se realicen los solicitados cambios. El motivo se conoció hace unos días: se debe a "una evidente operación editorial y mediática, en la que Benedicto es totalmente ajeno": "El Papa Emérito no ha aprobado ningún proyecto de libro con doble firma ni había visto ni autorizado la portada del mismo". Se trata de un "malentendido". Sarah por su parte, se ha dedicado a publicar tuits en los que mostraba mensajes intercambiados con Raztinger para demostrar que él tenía carta blanca.

Así pues, vuelta atrás para la editorial francesa Fayard que este miércoles publicó la primera versión del libro sin poder quitar la firma, pero ha prometido removerla ya en la próxima edición. Atendiendo a la información publicada por los expertos vaticanistas de los medios de comunicación italianos, el verdadero segundo autor del libro sería el periodista y editor Nicolas Diat, un "ultracatólico militante" de 44 años y una suerte de "eminencia gris detrás de la operación que ha encendido una nueva rivalidad entre los dos Papas", escribe La Repubblica, quien añade: "Diat es el punto de referencia de los fieles franceses que nunca digirieron el final del pontificado de Ratzinger y no consiguen soportar el de Bergoglio". Por su parte, el Corriere della Sera informa de que Diat, en el pasado, fue biógrafo de Ratzinger y coautor de algunos libros del cardenal Sarah. De hecho, para dicho diario, es Diat quien tenía que haber hecho todas las comprobaciones necesarias antes de la publicación de un libro.

¿Uno o dos Papas? Lo ha explicado detenidamente en lo últimos días el cardenal Gerhard Ludwing Müller, exprefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe: "No hay ninguna confusión el respecto. No tenemos dos papas, sólo uno y es el Papa Francisco. Se dice Papa Emérito como una forma de cortesía. En realidad Benedicto XVI es un obispo emérito", aseguró el purpurado hace unos días en el Corriere della Sera. Y añadió: "El Papa tiene la prioridad y representa, en sí mismo, el principio de unidad. Eso no quita que los obispos, también los eméritos, participen en cuanto tales en el magisterio de la Iglesia [...]. Nada fuera de lo normal".

La controversia acerca del celibato sacerdotal se centra sólo en una parte del mundo y no está en cuestión su vigencia en toda la Iglesia Católica. ¿Por qué? El problema es que en Amazonia no hay suficientes sacerdotes y se está buscando una solución para ello. Por esta razón, de hecho, el pasado otoño se celebró en Roma un Sínodo sobre la Amazonia, donde los obispos de todo el mundo debatieron acerca del celibato sacerdotal. Las filas conservadoras de la Iglesia Católica, sin embargo, empezaron a temer –y siguen temiendo– que el deseo de cambio para la Amazonia no sea más que un deseado precedentes del ala reformista para extender, poco a poco, esta medida en más regiones católicas del mundo. Para los conservadores se trataría de una suerte de "traición a la doctrina", como se ha podido leer en los últimos días en la prensa transalpina.

"El Sínodo discutió la posibilidad de ordenar a hombres casados, pero los obispos amazónicos representan sólo una pequeña parte del obispado mundial. Aquí lo que está en juego es el sacerdocio católico", explica Müller. Y añade: "Algunos, como en Alemania, empiezan a preguntarse: ¿Por qué no hacerlo en otros lugares? Éste, sin embargo, es un peligro para la Iglesia. Si se destruye un principio, todo cae". Y explica a qué se refiere con "principio": "Nosotros, los católicos, no somos como los protestantes que interpretan el ministerio sólo como una función de la Iglesia. Los curas, para nosotros, son representantes de Jesucristo, buen pastor y sumo sacerdote", aseguró Müller en las páginas del Corriere.

Lo cierto es que, más allá del sorprendente escándalo de estos días, según periódicos italianos como La Repubblica era algo extraño que Joseph Ratzinger se pronunciara de forma tan tajante en contra de cualquier excepción al celibato sacerdotal: "Benedicto XVI en 2009 firmó un documento para acoger fieles anglicanos que pasaban al catolicismo, permitiendo incluso que algunos fueron sacerdotes, aunque ya estuvieran casados". Se trata, claro está, de un comentario a toro pasado, dado que nadie podía prever el giro inesperado del caso mediático del polémico libro. Aun así, La Repubblica asegura: "Era algo extraño porque era algo incoherente con su gobierno. Y algo contradictorio con el compromiso que Benedicto XVI que decidió seguir en 2013 como obispo emérito de Roma".

Lo que se deduce de todo el escándalo desatado por el libro sobre el celibato sacerdotal es que ambos pontífices, Francisco y Benedicto XVI, están siendo instrumentalizados, constantemente. Todo se reduce, burdamente, a una mera oposición ideológica: uno reformista, el otro conservador; uno revolucionario, el otro ortodoxo. ¿Quién se beneficia de ello? Por el momento, los más interesados son quienes, dentro y fuera de la Curia Romana, quieren que ambas facciones se vean reforzadas. El liderazgo y el comportamiento del cardenal Robert Sarah entre los conservadores es un ejemplo de ello, aunque éste confirme, a la vez, su "apego a Benedicto XVI" y su "obediencia absoluta" al Papa Francisco.

A la espera de que se publique próximamente un libro de Francisco dedicado a la figura del Papa Juan Pablo II en ocasión del centenario de su nacimiento –algo adelantado por La Repubblica– al parecer Jorge Mario Bergoglio estaría sintiendo la presión de los conservadores, algo que podría contextualizar el documento sobre el pontífice polaco. Mientras tanto, Bergoglio y Ratzinger llevan ya 7 años viviendo a tan sólo unos centenares de metros el uno del otro. Haciendo un balance de ello, hasta ahora ha reinado el respeto mutuo sin graves injerencias, salvo la de estos días, que finalmente se ha demostrado no ser tal. Todo ello, teniendo además en cuenta la gran excepción histórica de un pontificado con dos Papas. La primera vez en siete siglos.