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Del estrecho de Ormuz a tus facturas: ¿cuánto te va a costar la guerra de Irán?

Madrid-
Tres semanas después del inicio de la guerra en Irán, el Estrecho de Ormuz copa el centro de atención. Se trata de uno de los canales marítimos más importantes del mundo, que separa el golfo Pérsico del golfo de Omán y por donde, a través de sus 167 kilómetros, circulan cada día cerca del 20% de los barriles de petróleo que se consumen a nivel mundial y unas 60 millones de toneladas de gas natural licuado, posicionándose así como el estrecho por el que más hidrocarburantes circulan del mundo. Es un punto clave en la geopolítica mundial y, especialmente, de Oriente Próximo.
Alrededor de este chokepoint -que se traduce como cuello de botella- se sitúan los principales productores de petróleo del mundo: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait… Y su cierre es una medida de presión que varios países han usado en favor de sus intereses geopolíticos.
La región que más depende de este estrecho es Asia, pues casi el 90% del petróleo y del gas natural licuado que abastecen la región lo atraviesan, especialmente China, que en 2025 recibió el 37,7% de todo el petróleo que pasó por el Estrecho de Ormuz, e India, que se benefició del 14,7% del mismo. Aunque en menor medida y con matices, Europa y Estados Unidos también se benefician del crudo que circula por este ‘cuello de botella’. Entonces, ¿por qué Irán cierra el Estrecho de Ormuz para golpear a Estados Unidos?
La respuesta está en el mercado de petróleo, que no funciona de forma individual para cada país o empresa, sino que se trata de un mercado global. Y, aunque Estados Unidos produce parte del petróleo que consumo, el cierre del Estrecho de Ormuz hace saltar los precios del mercado y el impacto inflacionsita repercute a nivel global. Por ahora, el coste del barril ha llegado a los 106 dólares, alcanzando el precio más alto de los últimos cuatro años. El importe del petróleo sube no solo cuando falta crudo físicamete, sino cuando los mercados anticipan que podría faltar. En este contexto, entra en juego la especulación: los inversores compran de inmediato, en avalancha, para cubrirse, lo que provoca este encarecimiento.
Irán usa esta estrategia como moneda de cambio para frenar la ofensiva israelí y estadounidense e intentar forzar una negociación a la vez que aisla a Washington, pues la mayoría de los aliados de la OTAN han rechazado intervenir en ninguna operación para desbloquearlo.
Pero el Estrecho de Ormuz, según dijo Irán, no está cerrado para todos los buques; solo para los de Estados Unidos e Israel. Por ahora, Teherán ha permitido el paso a ciertas embarcaciones, mayoritariamente petroleores y buques cisterna, que se dirigen a países asiáticos, como China, Pakistán o India.
La guerra en Oriente Medio -y la especulación de las petroleras- llega también al bolsillo español. En tan solo tres semanas, el precio medio de la gasolina ha pasado de 1,47 euros el litro a 1,68. ¿Cómo es posible que una guerra tan lejos de España legue tan rápido y tan directamente? ¿Cómo más puede afectar al país? Lo analizamos en este vídeo.
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