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Estudiar sí, divorciarse... depende: así es la vida de las mujeres en Irán

Madrid--Actualizado a
Con la vuelta de la guerra en Irán, han vuelto los titulares, a veces inexactos y otras abiertamente prejuiciosos, sobre lo que pueden y no pueden hacer las mujeres iraníes. Conviene pararse y hacerse la pregunta con honestidad: ¿qué sabemos realmente sobre sus vidas y sobre los derechos han conquistado?
Uno de los puntos alrededor del cual existe más controversia es el uso del hiyab, el velo con el que las mujeres están obligadas a cubrirse el pelo en espacios públicos. En 2022, la joven kurdorianí Mahsa Amini fue asesinada a manos de la policía de la moral iraní, la unidad de las fuerzas de seguridad encargada de hacer cumplir con la conducta islámica y los códigos de vestimenta. Su muerte desencadenó las protestas más grandes y prolongadas en los casi 50 años de República Islámica. El régimen respondió con una represión sin precedentes, pero acabó anunciando la disolución de esa unidad. Amnistía Internacional advirtió de que se trataba de unas "afirmaciones ambiguas” destinadas a calmar la presión social.
Los hechos posteriores lo confirmaron. En 2024, las autoridades iraníes pusieron en marcha el llamado Plan Noor -Plan Luz, en farsi-, que reforzaba el control sobre el uso obligatorio del velo y del cuerpo femenino en espacios públicos. La vigilancia es ahora más sofisticada con la implementación de tecnologías de control digital y de reconocimiento facial para identificar a todas aquellas mujeres que incumplan las normas. Demostrado queda que Irán es un país de contradicciones. Su actual presidente, Masud Pezeshkián, prometió relajar dichas medidas, pero la creación de este sistema de represión digital demuestra que el control del cuerpo de las mujeres sigue siendo una prioridad del régimen.
La lucha feminista en Irán no empezó con Mahsa Amini, sino que es una carrera de fondo, un trabajo constante y persistente que arrancó cuando los ayatolás llegaron al poder en 1979, aunque no fue hasta 1983 que el incumplimiento de las normas de vestimenta islámica -ropa larga y holgada, pelo tapado correctamente con el hiyab- se incluyó en el Código Penal iraní. Desde entonces, y al contrario de lo que algunos suelen pensar, esa ley no ha cambiado. Lo que sí que ha cambiado es la manera en la que el régimen aplica la norma, oscilando entre épocas más estrictas y otras más flexibles en función de la oposición social del momento y del presidente que gobierne.
La revolución islámica suprimió derechos que las mujeres ya habían conquistado. El ayatolá Jomeini abolió la Ley de Protección Familiar, que reconocía derechos en el divorcio y en la custodia de los hijos. El divorcio pasó a ser un derecho casi exclusivo del marido, y la custodia se otorga prioritariamente al padre o a la familia paterna. Además, se legalizó el matrimonio infantil rebajando la edad mínima para las niñas de los 18 a los 9 años -actualmente está en 13- y a los 15 para los varones.
Antes de 1979, las mujeres iraníes tenían libertad para estudiar, y hoy también. Irán es uno de los países de Oriente Medio en el que más mujeres acceden a la eduación superior y esto se debe, en parte, a la tradición intelectual del propio islam chií. Sin embargo, aquí también ha habido matices en función de quien gobierne. En 2012, el presidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad vetó el acceso de las mujeres a 77 carreras, la mayoría de ellas en ciencias. Esa norma, como ocurre con la del velo, sigue en vigor a día de hoy: ningún otro presidente la ha abolido, pero su aplicación es prácticamente nula.
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