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Zapatero exige que EEUU escuche a Latinoamérica

El presidente del Gobierno defiende en al Cumber Iberoamericana que la respuesta concertada de la comunidad internacional a la actual crisis tenga en cuenta "las necesidades de los países ricos, pero también de los países emer

ANA PARDO DE VERA

El tema central de la XVIII Cumbre Iberoamericana de San Salvador, "Juventud y Desarrollo", intentó avanzar el jueves a empellones entre los discursos de los mandatarios iberoamericanos, pero fue prácticamente inútil.

Salvo el rey Juan Carlos, que le dedicó la práctica totalidad de su intervención, la primera, y el presidente del Gobierno español, que le regaló el tono más solidario de su discurso, la crisis financiera internacional y la "voz" de Latinoamérica que reivindicó José Luis Rodríguez Zapatero para resolverla se convirtieron en el asunto estrella del primer plenario de este cónclave. La intervención más esperada, por la expectación que ha levantado en medios latinoamericanos la incógnita sobre su asistencia a la cumbre de Washington, fue la del jefe del Ejecutivo español.

Un diplomático suramericano comentaba a un grupo de periodistas de su país que tal expectación se debía, no al derecho "incuestionable" de España de estar en la capital norteamericana, sino a que tres países de América Latina acudan (Brasil, México y Argentina) y España no, debido a "un cúmulo de circunstancias históricas, políticas y económicas que han dado un resultado inaceptable".

Zapatero insistió en que es necesaria una respuesta concertada de la comunidad internacional a la actual crisis financiera que tenga en cuenta las necesidades de la economía global, "es decir, de todos: de los países ricos, pero también de los países emergentes y en vías de desarrollo". Los ejes de la reforma, explicó el jefe del Ejecutivo español, deben incluir la revisión del sistema financiero, una mayor transparencia y la redefinición del papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) como elemento preventivo dentro de una "nueva realidad geopolítica".

Esa reforma, que se estudiará el 15 de noviembre en Washington, necesita la "voz y la contribución de la comunidad iberoamericana", que agrupa a 22 países. Sobre esa voz iberoamericana habló Zapatero con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet en una reunión bilateral. La mandataria chilena se mostró de acuerdo en que la crisis debe ser abordada para lograr un cambio de fondo. Bachelet comunicó al jefe del Ejecutivo su firme convicción de que España debe de estar en Washington y, aunque manifestó que a Chile también le gustaría acudir, viendo que esto no es posible, pidió a Zapatero que sea el "representante de su país", informaron fuentes de Moncloa.

Álvaro Uribe y Lula da Silva fueron otros interlocutores del presidente del Gobierno en sendos encuentros bilaterales. El presidente de Colombia y Zapatero centraron su conversación en la lucha contra el narcotráfico. Por su parte, el presidente de Brasil y presidente de turno de G-20 dedicó la mayor parte de su encuentro con Zapatero a hablar de la crisis, con la que Lula cree que se ha creado un pánicoexcesivo.

Tras el plenario se esperaba una reunión fuera de agenda entre Cristina Fernández y José Luis Rodríguez Zapatero, informa Federico Peña. Sobre la mesa los mandatarios de Argentina y de España tienen la espinosa situación de las empresas españolas en Argentina, afectadas por la nacionalización de Aerolíneas Argentinas y Austral en el caso de Marsans, y el reciente decreto para traspasar los capitales de los fondos de pensión privados al sector público, que afecta al BBVA. Las empresas españolas quieren que Fernández se comprometa a no aprobar nuevas medidas contra sus intereses en el país austral.