La estabilidad del consumo depende de los sénior
Los mayores consumen al año una media de 16.000 euros, un 15% más que el resto de la población.

El volumen de alimentos y bebidas consumidos por los hogares formados por jubilados supone ya el 25,6% del total. Así, el consumidor sénior se convierte en público objetivo para el comercio y le ofrece innovaciones para fidelizarlo, según el Ministerio de Agricultura. Además, la media de lo que gasta al año una persona que haya superado los 55 años es de 16.000 euros, lo que les convierte en los principales inversores de comercio por franja de edad, con un 15% por encima de la media.
Los sénior apuestan por las tiendas de barrio. Lo que más valoran son la cercanía (61%),el trato o amabilidad (51%) y la confianza (45%), por eso mantienen su apuesta por el comercio de su entorno más cercano.
Los mayores de 55 años lideran el consumo en España. Con el envejecimiento de la población española, una de las más longevas del mundo, gran parte de la estabilidad financiera depende del colectivo sénior. No solo concentra casi el 70% del ahorro total -que ya supera los 108.000 millones de euros-, también alcanzan las cifras máximas de gasto, según el informe Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género, realizado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).
Ahorro
Los mayores no dejan de ahorrar a lo largo de toda su vida. Así, según la Fundación Society, más de la mitad de los sénior (51%) ahorra de forma mensual, principalmente para hacer frente a imprevistos económicos, mantener la tranquilidad financiera y cubrir posibles necesidades futuras de salud o dependencia.
El informe del consumidor sénior de Mapfre también pone de manifiesto que la principal razón del ahorro es estar preparados ante posibles imprevistos económicos (58% en el caso de los de entre 55 y 64 años, y 56% entre los que tienen 65 o más años). Le siguen el ahorro sin un objetivo concreto, asociado a la tranquilidad —40% y 43%, respectivamente—, y la previsión ante situaciones de dependencia o mala salud, un motivo que gana peso a partir de los 65 años, cuando alcanza el 49%, frente al 37% del grupo de 55 a 64 años. También se observan diferencias por etapa vital: complementar la pensión tiene más relevancia entre quienes se aproximan a la jubilación (28%, frente al 14% de los mayores de 65), mientras que ayudar a hijos y nietos adquiere mayor peso entre los sénior de más edad (38%, frente al 27%).
En el 60% de los hogares en los que vive un sénior, dos o más personas aportan con sus ingresos, lo que contribuye a una mayor resiliencia económica. Como resultado, una amplia mayoría declara sentirse tranquilo con su situación financiera actual (59%). Un escenario que, de cara al futuro, apenas sufrirá variaciones: el 67% cree que su situación económica se mantendrá más o menos igual en el futuro, el 7%prevé que mejore, el 22% atisba un empeoramiento y el 4% no sabe, según Ageingnomics.

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