Por qué se ha incrementado en 50 años la esperanza de vida del neolítico a los humanos de hoy en día
El profesor titular de Genética de la Universidad de Granada, Federico Zurita, achaca a factores ambientales y la calidad del sistema de salud la evolución de nuestra especie por los años que vivimos

Granada--Actualizado a
Los genes de los que hoy vivimos son prácticamente iguales a los de los humanos cazadores-recolectores y a los del Neolítico (10.000 a.C). Por supuesto que pertenecemos a la misma especie, y si hoy un hombre o una mujer de hace diez mil o quince mil años, subiera a un autobús con la indumentaria propia de nuestra sociedad, nada en él o ella nos parecería extraño.
En quince mil años los genomas cambian poco, muy poco. Sin embargo, la esperanza de vida al nacer de un bebé neolítico o cazador recolector era tan solo de entre 20 y 33 años, en parte porque la mortalidad infantil era increíblemente alta. Si superaban esa etapa vital en la que somos tan vulnerables, podían llegar a vivir incluso 50 años.
En la España de hoy, en mujeres es de casi 86 años y la de los hombres de casi 81. Espectacular. Por tanto, si la biología es la misma, la diferencia solo puede explicarse por los factores ambientales que han hecho posible ese asombroso incremento, no solo en la esperanza de vida sino también en la calidad de vida.
La higiene y la ciencia
En realidad esta última condiciona también en gran medida la primera. El primer factor que explica esas diferencias es la reducción en la mortalidad perinatal e infantil; se lo debemos a la higiene y a la Ciencia. Ellas han llevado a cabo ese trabajo. Por ejemplo, en una comparativa entre países se constata una fortísima correlación entre PIB, sistema público de salud (universal y accesible) y esperanza de vida.
"Hay una fortísima correlación entre PIB, sistema público de salud (universal y accesible) y esperanza de vida".
El Bloomberg Health Ranking, que mide la eficiencia de los sistemas sanitarios públicos, en 2024 posicionaba a España en el primer lugar. Le seguían Italia, Islandia, Japón y Suiza. Este ranking tiene en cuenta el grado de cobertura universal y la gestión eficiente de recursos.
Es por eso por lo que tenemos una gran cantidad de ciudadanos mayores de 65 años con calidades de vida que hubieran dejado atónitos a nuestros padres, no digamos ya a nuestros abuelos. Si las políticas que gestionan el sistema público de salud al menos se mantienen, hay razones para mirar el futuro con optimismo, disfrutando no solo de más años sino vividos estos con más salud.
Si tenemos presente la importancia de realizar ejercicio frecuente y moderado —preferiblemente bajo la supervisión de un especialista— y de no consumir más alimentos de los necesarios, estaremos dando un paso de gigante para alcanzar esos objetivos de salud y calidad de vida.
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