La paradoja de los abuelos varones: desatendieron la crianza de sus hijos pero se vuelcan ahora con sus nietos
'Aldeas Infantiles SOS' lanza un informe en el que reconoce que casi la mitad de los mayores (46,7 %) cuida a sus nietos de forma habitual y el 28,6% realiza esta labor cada día, sin grandes diferencias entre sexos.

Madrid--Actualizado a
En España, el 85% de los abuelos y abuelas participan en el cuidado de sus nietos en algún momento, casi la mitad (46,7%) lo hace de forma habitual y el 28,6% realiza esta labor diariamente mientras sus hijos e hijas trabajan, así lo pone de manifiesto el informe que la también colaboradora de Público, Laura G. de Rivera, ha elaborado para Aldeas infantiles SOS sobre el papel de la crianza de los mayores con sus nietos. En este estudio también se desprende, por primera vez, que la implicación es casi igual en el caso de los hombres que de las mujeres. Así, se da la circunstancia de que la generación de varones que se desentendió de la crianza de su hijos, se vuelva ahora tras la jubilación en la de los nietos y nietas.
Para este informe, además, se ha tenido muy en cuenta análisis e informes de la sección de Público La Buena Vida para poner en valor el papel que juegan las personas mayores en la sociedad actual. Se destaca también que esta labor de crianza apenas tiene diferencias entre sexos.
La labor de la crianza apenas tiene diferencia entre sexos
Este apoyo es esencial para la conciliación entre la vida laboral y familiar de padres y madres en una sociedad en la que 1 de cada 5 personas tiene más de 65 años, y el 80% de ellas son abuelos y abuelas. Y también será un factor clave en las próximas décadas, cuando se prevé que la población de más de 60 supere el 40%.
Abuelos y abuelas siempre han desempeñado un papel esencial: transmiten la historia familiar, ofrecen cariño, consejo y apoyo emocional; y, en muchas ocasiones, ayudan económicamente y colaboran en el trabajo doméstico de sus hijos e hijas. Además, en los últimos años se han convertido en un pilar indispensable de la crianza para innumerables familias debido a las dificultades de conciliación. Muchos de ellos se enfrentan al edadismo, una forma de discriminación arraigada en prejuicios y estereotipos que pueden alterar la percepción que tienen de sí mismos e inducirles a sentir soledad no deseada. Aldeas Infantiles SOS llama la atención sobre esta problemática que ya sufre una cuarta parte de las personas mayores solo por el hecho de serlo, y propone fórmulas para contrarrestarla.
Aldeas Infantiles SOS pone como ejemplo el caso de Antonella, que se mudó a Madrid desde su Italia natal para ayudar a su hijo en la crianza de sus dos nietas: “Ser madre y abuela es maravilloso, pero también es muy complicado”. Y el de Fernando, que cuida de sus nietos los fines de semana, ya que sus padres trabajan: “Para ejercer de abuelo hay que tener vocación, entrega y generosidad“.
Mayor desarrollo cognitivo
“La presencia de los abuelos y abuelas en la crianza conlleva un mayor desarrollo cognitivo y bienestar emocional y social en los niños y niñas”, aseguran desde Aldeas Infantiles SOS. Además, las evidencias científicas sugieren que quienes cuidan ocasionalmente a sus nietos y nietas viven hasta cinco años más que quienes no lo hacen. “La relación cercana con los nietos brinda a los abuelos una sensación de propósito y satisfacción personal, y puede suponer un estímulo”, sostienen.
No obstante, es clave marcar los límites necesarios para que el cuidado de los nietos no implique la renuncia del abuelo o abuela a áreas de valor como relacionarse con amigos, realizar actividades de ocio, o incluso disponer de tiempo libre para descansar. Tampoco podemos olvidar que la maternidad y la paternidad se producen a edades cada vez más tardías y eso hace que los abuelos sean cada vez más mayores, con las limitaciones que esto puede conllevar.
Edadismo
A pesar de la gran aportación de los mayores a la sociedad, y su implicación en la crianza de los nietos, muchos de ellos se enfrentan al edadismo. Aldeas Infantiles SOS llama la atención sobre esta problemática que ya sufre una cuarta parte de las personas mayores solo por el hecho de serlo.
Esta organización considera que para reducir el riesgo de edadismo hay que tener en cuenta “las posibilidades de cooperación, intercambio e interacción entre generaciones son una oportunidad para el aprendizaje y el beneficio de todas las personas”, apuntan desde la organización. En su informe subraya cómo este diálogo intergeneracional conciencia sobre el papel de las personas mayores en la sociedad y reflexiona sobre la economía de la longevidad, que reconoce su capacidad de ahorro, inversión y consumo.
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