El 'caso Daniel Sancho' salta a Netflix: ¿dónde está el límite ético de las series 'true crime'?
La plataforma anuncia sus planes de adaptar en forma de serie el caso de Daniel Sancho, casi al mismo tiempo que la familia ha presentado un recurso formal ante el Tribunal Supremo de Tailandia.

Zaragoza-
El true crime siempre ha estado ahí, aunque se va adaptando con el paso del tiempo. De la sección de sucesos y periódicos como El Caso a la fiebre que parece existir por el género en la actualidad, en realidad, no hay muchos pasos. Ha cambiado el perfil de la audiencia, o mejor dicho el conocimiento que se tiene sobre ella. Por ejemplo, ahora se sabe que la mayoría de la audiencia son mujeres. También comprendemos que su éxito se asienta sobre la curiosidad mórbida que tenemos los seres humanos (y que compartimos con otras especies). Aunque lo que lo sostiene todo son los números de audiencia que siempre ha proporcionado.
El panorama mediático actual está dominado por las plataformas de vídeo corto, con TikTok a la cabeza, el streaming televisivo y el auge del podcast. En todos estos formatos, el true crime ocupa un lugar privilegiado. A nivel audiovisual, las series han ganado un terreno notable al cine, consolidándose como el formato predilecto para abordar crímenes reales, ya sea en docuseries o mediante ficciones dramatizadas. La mayoría de los casos de gran repercusión terminan adaptados a uno de estos formatos (si no a ambos). Y, en los últimos años, pocos sucesos han acaparado tanta atención mediática como el caso de Daniel Sancho. Para sorpresa de pocos, Netflix ya ha anunciado que está trabajando en una serie al respecto.
La serie de Netflix sobre Daniel Sancho: claves de la producción
Por el momento, Netflix mantiene bajo estricto secreto la mayoría de los detalles sobre la ficción que abordará el crimen del cirujano colombiano Edwin Arrieta, perpetrado en Tailandia en agosto de 2023. Aunque el proyecto todavía carece de título oficial, ya han trascendido algunos aspectos clave de una producción llamada a liderar las listas de audiencia. El papel protagonista recaerá en Martiño Rivas, de quien ya han circulado las primeras imágenes caracterizado como Daniel Sancho. Además, tras las cámaras estará Bambú Producciones, compañía con una contrastada trayectoria en el género gracias a éxitos como El caso Asunta (2024) y El crimen de Pazos (noviembre de 2026).
Cabe remarcar que el anuncio de la serie llega tras una condena sobre Daniel Sancho, declarado culpable del asesinato premeditado de Edwin Arrieta. Actualmente cumple cadena perpetua, pena que se le impuso en lugar de la pena de muerte inicial por su colaboración con la investigación. Esta resolución fue ratificada por el Tribunal de Apelación en septiembre de 2026. ¿Significa esto que el caso está cerrado? No necesariamente. Por parte del chef, la batalla legal continúa y a principios de octubre de 2026 su equipo presentó una petición formal ante el Tribunal Supremo de Tailandia para anular el fallo del Tribunal de Apelación, en la que representa su última vía ordinaria en el sistema tailandés. Por ello, cabe preguntarse: ¿es lícito producir una serie cuando el litigio todavía no ha terminado?
El giro en el relato mediático y el dilema ético de los tiempos de emisión
En ese sentido, lo verdaderamente relevante del asunto es saber que la nueva serie sobre el caso de Daniel Sancho cuenta con el visto bueno tanto del despacho de abogados de Juango Ospina como de la familia de Edwin Arrieta, tal y como recoge El Confidencial. Además, la familia Sancho no está relacionada de manera alguna con la producción. Puestas en conjunto, estas dos informaciones podrían sugerir un cambio de perspectiva respecto a la óptica con la que el caso ha sido relatado en nuestro país. Muy criticada fue, por ejemplo, la cobertura que se hizo del caso desde el programa Ahora Sonsoles, donde se llegó incluso a entrevistar a un hombre que había denunciado años antes a la víctima presentándole como "El hombre que pudo ser Sancho". También recibió duras reviews el documental El caso Sancho (HBO Max), centrado en el testimonio del padre del acusado. En él, Rodolfo Sancho se refería a Edwin Arrieta como "ese tipo" y sostenía que en el proceso había dos víctimas, obviando que una de ellas había sido asesinada y descuartizada.
Resulta complicado baremar la influencia que puede tener la serie respecto a la justicia tailandesa, a pesar de que Netflix es una marca global y que, debido a lo truculento del caso, la serie podría viralizarse en otros mercados más allá del español o el colombiano. Sin embargo, la pregunta es procedente si se tiene en cuenta la tendencia de acortar los plazos entre los hechos y su representación en pantalla, probablemente para evitar que la competencia se adelante con un proyecto similar.
El fantasma del 'caso Wanninkhof': riesgos del juicio paralelo
A este respecto, el gran miedo latente es que pudiera producirse un nuevo caso Rocío Wanninkhof en cualquier momento. Entonces se demostró que el juicio paralelo en los medios de comunicación fue determinante para que un jurado popular declarase culpable a Dolores Vázquez, imponiéndole una condena de 15 años de prisión. Años más tarde, tras el asesinato de otra joven, Sonia Carabantes, se determinó que el autor de ambos crímenes había sido Tony King. Vázquez fue finalmente excarcelada, pero solo después de pasar más de 500 días en prisión por un crimen que no cometió, arrastrando graves secuelas psicológicas.
Entonces, ante la falta de pruebas periciales que pudiesen culpabilizar a Vázquez, muchos medios de comunicación centraron el relato en el morbo que implicaba su homosexualidad. Así, se alimentó el estereotipo de un crimen pasional movido por despecho y venganza personal hacia su expareja (Alicia Hornos, madre de Rocío), sesgando profundamente la percepción pública. De hecho, estos detalles íntimos también se repiten en el caso Daniel Sancho, especialmente a raíz de la relación que le unía a la víctima y que nunca se ha terminado de clarificar, alimentando así todo tipo de especulaciones.
El 'true crime' español: una tendencia al alza
El caso Wanninkhof, por cierto, es el ejemplo paradigmático de la hiperexplotación que el true crime tiene en España. Sobre todo por la paradoja que existe en que el máximo exponente de los peligros que conlleva una mala praxis periodística a la hora de cubrir un caso tenga no una sino dos ficciones narrándolo: El caso Wanninkhof (2008), miniserie de dos episodios producida por RTVE, y El caso Wanninkhof - Carabantes (2021), una TV movie llevada a cabo por Netflix. Además, HBO Max se sumó con Dolores: La verdad sobre el caso Wanninkhof (2021), una miniserie documental de seis episodios.
Convertir en serie o película los true crime más sonados del imaginario colectivo español es, no obstante, una tendencia relativamente nueva. Al fin y al cabo, no es lo mismo producir un documental que una ficción dramatizada, con el presupuesto que ello conlleva. Aun así, solo en los últimos años, Netflix ha sumado a su catálogo títulos como La viuda negra (2025), centrada en el crimen de Patraix; El cuerpo en llamas (2023), inspirada en el crimen de la Guardia Urbana; o El caso Asunta (2024), sobre el asesinato de la pequeña Asunta Basterra.
A ellos se añaden ahora las producciones que están por llegar: El crimen de Pazos, basada en el asesinato de Isabel Fuentes, o el proyecto sobre el caso de Daniel Sancho. Se ha abierto la veda y no parece que vaya a frenar próximamente.





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