"A nosotras se nos cuestiona por tener poder": la violencia machista contra las mujeres en política desde María Márquez a Irene Montero
La vicesecretaria general del PSOE de Andalucía ha presentado una querella después de conocer nuevas publicaciones repletas de descalificaciones sexuales hacia su persona en un grupo de Facebook.

Madrid-
"A los hombres, cuando ejercen el poder, se les cuestiona cómo ejercen el poder. A nosotras, cuando llegamos al poder, se nos cuestiona por qué tenemos ese poder". María Márquez lleva tiempo recibiendo insultos cada vez que alguna de sus intervenciones políticas alcanza una repercusión considerable en las redes sociales y otros medios. Este viernes, la vicesecretaria general del PSOE de Andalucía ha decidido volver a llevar ante la Justicia los ataques machistas que suele recibir y ha presentado una querella después de conocer nuevas publicaciones repletas de descalificaciones sexuales hacia su persona en un grupo de Facebook.
A mayor presencia pública, más violencia
No es la primera vez que María Márquez intenta que este tipo de ataques tengan recorrido judicial. En junio de 2025, acudió a la Fiscalía de Sevilla después de recopilar capturas de pantalla y perfiles tras una oleada de insultos. Aquella denuncia terminó archivada. Ahora ha optado por una vía diferente: "Voy un paso más allá", explica en conversación telefónica con Público, "ahora es una querella donde pido personarme en la causa".
Márquez dice que la situación empeoró en el momento en el que aumentó su exposición pública dentro del PSOE andaluz. Con la llegada de María Jesús Montero a la dirección de la federación, asumió mayores responsabilidades y, "al tener más visibilidad, los ataques incrementaron", recuerda. Los insultos suelen denigrarla fundamentalmente por ser mujer: "Pajillera", "las rodillas peladas", "puta" o "zorra".
La explicación que recibió Márquez sobre aquel primer archivo se relacionaba con que la falta de identificación de los perfiles impedía avanzar en la investigación. La dirigente socialista no comparte ese desenlace; pero, sobre todo, recuerda que lo ocurrido no puso fin a los ataques. "Todos los días los sufro", señala. La intensidad, asegura, fluctúa en función de la repercusión que alcancen sus intervenciones, de su presencia y notoriedad en la agenda política.
Márquez pone como ejemplo sus comparecencias sobre los problemas denunciados en torno al cribado del cáncer de mama en Andalucía. "Cada día que hablaba de este tema, no te lo puedes ni imaginar: miles de insultos", asegura. "Noto siempre en mis redes, cada vez que hago algo, si tiene más repercusión de la cuenta, que voy a tener una avalancha de gente criticándome, insultándome", explica, mientras subraya el carácter "vejatorio" y "machista" de los mensajes.
Plantarle cara a la violencia digital
Márquez reclama seguir buscando mecanismos de protección frente a la violencia digital, pero señala también que, ante hechos similares, ha encontrado respuestas diferentes dentro de la propia justicia: "Hay herramientas, aunque mientras siga pasando siempre me parecerán insuficientes. Lo que pasa es que también cambia la respuesta que da cada juzgado".
"Esto no es un tema del pim, pam, pum político", sostiene. "Estamos hablando de valores de sociedad, estamos hablando de lo que estamos construyendo y estamos ofreciendo para el futuro", añade. Márquez vincula el clima en el que se vienen produciendo estos ataques con la irrupción de Vox en las instituciones y lamenta que quienes "señalan", "odian" o "persiguen" se sienten ahora más impunes, legitimados por la ultraderecha. Reprocha, asimismo, la responsabilidad que también debería, a su juicio, asumir el Partido Popular.
Justamente este viernes, el presidente de la Diputación de València y del PP provincial, Vicent Mompó, ha insultado a la secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant, tildándola de "lameculos" del presidente del Gobierno, después de que la también ministra de Ciencia criticara la gestión de la Diputación el día de la DANA de 2024. La secretaria de Igualdad del PSOE y delegada del Gobierno en el País Valencià, Pilar Bernabé, ha defendido que "esta no puede ser la manera de hacer política de la derecha, a ver quién suelta el insulto más grande y siempre con especial reincidencia contra las mujeres", y se ha preguntado "qué barbaridad es esta" y "dónde están los límites".
"Es un sofocón para mi familia"
"No es fácil desde la parte personal, porque es un sofocón para mi familia. Tengo que contarlo en mi casa. He visto a mi madre, a mi abuela y a mi padre sufrir", reconocía a este medio María Márquez. Tampoco ella, dice, lo pasa bien. Pero rechaza que la solución pase por asumir que "este tipo de odio va a estar siempre ahí": "¿Qué hago? Digo: 'Oye, mira, como ya me han archivado una denuncia, como esto pasa todos los días, pues no lo leas, no pasa nada'. No. Creo que no. Creo que hay que combatirlo porque, si no, dejamos que campen a sus anchas".
"Yo no escucho, cuando a un hombre le dan una responsabilidad de poder, sea del partido que sea, sea de la ideología que sea, que se le diga: '¿Con cuántas mujeres se habrá acostado para que le hayan dado este cargo?'. Es que no he escuchado eso jamás", reflexiona respecto al carácter marcadamente misógino de los mensajes.
La violencia digital atraviesa las pantallas
Márquez tampoco cree que su experiencia sea excepcional. Desde que hizo públicos los últimos ataques, asegura haber recibido "cientos" de mensajes de mujeres que le han contado situaciones parecidas. Algunas le han enviado sus propias capturas de pantalla. Parte de esas mujeres le agradecen que utilice la visibilidad asociada a su posición política para visibilizar la existencia de una violencia que ellas también han sufrido sin disponer de la misma capacidad para denunciarla públicamente.
También lo ha hablado con mujeres que ocuparon responsabilidades políticas mucho antes que ella. Márquez menciona conversaciones con compañeras como Bibiana Aído y Leire Pajín, que fueron, respectivamente, ministra de Igualdad y ministra de Sanidad durante los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. "Te dicen: 'Si es que esto es lo mismo que sufríamos nosotras hace 20 años'", expresa.
En 2022, un estudio publicado por el Ministerio de Igualdad definía y analizaba precisamente la violencia política por razón de género. La investigación nació con la voluntad de proporcionar un marco conceptual y normativo que permitiese reconocer una violencia que repercute frontalmente sobre el ejercicio de los derechos políticos y participación de las mujeres en el espacio público.
Uno de los ejemplos más recientes es el de Irene Montero. La exministra de Igualdad y actual eurodiputada de Podemos denunció el pasado marzo haber recibido amenazas de muerte de una persona que afirmaba pertenecer a la red neonazi 764, considerada organización terrorista por las autoridades estadounidenses. La amenaza señalaba la vivienda en la que reside con su pareja, Pablo Iglesias, y sus hijos menores de edad. Montero acudió a la Policía y solicitó protección al Ministerio del Interior.
Aquella amenaza se incorporaba a un historial mucho más prolongado que la exministra lleva años soportando como puede. La propia Montero explicaba entonces que recibe a diario amenazas, insultos y humillaciones a través de redes sociales, tanto públicamente como mediante mensajes privados. "Es una estrategia de violencia política que nada tiene que ver con la crítica legítima en democracia", sostuvo entonces tras denunciar.
Montero tampoco es la única dirigente de Podemos que ha acudido recientemente a la Policía. Poco después, se conoció la detención de dos hombres por las amenazas y el ciberacoso denunciados por Ione Belarra. La investigación de agentes especializados en ciberamenazas permitió identificar a dos presuntos autores en Toledo y Xirivella, en València. Uno de los investigados habría enviado a la secretaria general de Podemos más de 300 mensajes, entre contenidos vejatorios, intimidatorios y amenazantes, a través de Instagram.
Queda entonces claro que la violencia puede atravesar la pantalla. Rita Maestre, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, denunció en marzo que llevaba más de un año recibiendo en su domicilio a hombres que acudían buscando mantener relaciones sexuales con ella. Alguien había difundido su dirección en un canal de Telegram. Allí vive con su pareja y sus hijos pequeños.
Cabe recordar que -según el informe Violencia contra las mujeres en política en la UE- un 32% de las mujeres en posiciones electas de toda la Unión Europea (UE) afirma haber sufrido algún tipo de violencia por ejercer la política. Pero solo el 29% denuncia.





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