Sexo y género: ¿gays vs. trans?
Te doy la bienvenida a este consultorio de sexualidad, donde trataremos temas que son "hot topic", están "en el candelero" o al "pil-pil".

Durante este verano he recibido bastantes noticias en los que gente gay pone en el foco a las personas trans: en fechas del orgullo el activista Matthew Vines publicaba en The New York Times el artículo "Soy Gay, no Queer, y la diferencia importa", donde sostiene que históricamente ser gay significaba una orientación del deseo hacia personas del mismo sexo, que no se puede cambiar. En cambio, "queer" habría evolucionado hacia una identidad política y cultural más amplia, vinculada a la crítica de las normas sociales sobre género.
El autor sostiene que muchas instituciones, universidades y organizaciones habrían pasado de hablar principalmente de orientación sexual a centrarse cada vez más en conceptos derivados de la teoría queer, es decir, de la construcción social del género y a la noción de "identidad de género". Así, admite que su experiencia específica como hombre homosexual ha quedado diluida dentro de un marco político más amplio. Y como la homosexualidad se define por la atracción hacia personas del mismo sexo, el temor es que, si el género es un constructo social que se puede modificar, si el sexo deja de tener relevancia conceptual frente al género, se complica la definición misma de "gay" o "lesbiana". A la vez, describe con pesar que determinadas posiciones críticas respecto a la teoría queer son difíciles de expresar dentro de ciertos espacios LGBT sin recibir acusaciones de transfobia o exclusión.
También desde Estados Unidos el medio decano LGTB The Advocate daba a conocer un nuevo código de buenas prácticas con rango estatutario que ha entrado en vigor en Inglaterra, Escocia y Gales a raíz de la sentencia dictada en 2025 por el Tribunal Supremo del Reino Unido, que concluyó que únicamente las mujeres que fueron registradas al nacer como tales -es decir, las que nacieron con vulva- encajan en la definición legal de "mujer" en el país. Este nuevo código establece que los baños, vestuarios y salas hospitalarias designados para mujeres o para hombres deben excluir a los hombres y mujeres trans. Desde el miércoles 5 de agosto de 2026, el código emitido por la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos del Reino Unido indica que el uso de estas instalaciones debe basarse en el sexo que se registró al nacer, y no en el "género con el que se identifica".
Sobre esta base, las personas trans pueden ser excluidas legalmente del uso de esas instalaciones de un solo sexo. Sin embargo, el código también considera expresamente inapropiado exigir a una persona que demuestre su "sexo de nacimiento" o interrogarla a la entrada de los baños. Esto plantea una pregunta evidente: ¿cómo se hará cumplir esta normativa?
Sin irnos tan lejos, el diario El País extractaba una entrevista con el diputado y Vicesecretario de Educación e Igualdad del Partido Popular Jaime de los Santos, hombre gay, donde criticaba la Ley Trans española por la "Autodeterminación de Género" -concepto que se ha promocionado a nivel popular pero que no aparece mencionado una sola vez en la propia Ley[1]-.
¿Se elige ser trans?
Durante décadas, gays, lesbianas, bisexuales…compartieron espacios políticos, organizaciones y objetivos comunes con las personas trans. Fundamentalmente por una cuestión estratégica de hacer masa crítica en tiempos muy complicados, con una rampante represión. Sin embargo, en los últimos años han surgido tensiones internas que cuestionan hasta qué punto todas estas reivindicaciones forman parte de una misma causa.
Una de las críticas más visibles es que, mientras gran parte del movimiento de liberación sexual buscaba el reconocimiento de la atracción hacia personas del mismo sexo, la política queer habría desplazado el foco hacia la identidad de género: subjetiva, autodefinida y construida.
La cuestión realmente de fondo no es tanto una pugna entre la orientación y la identidad -que claramente no son lo mismo-, sino sobre lo que contienen las palabras Sexo y Género.
Según estas definiciones, Sexo sería todo aquello que es físiológico, material, biológico -cromosómico y genital-. La corporalidad misma, la "carne". Lo que está en el origen, desde nuestra concepción y nacimiento. Y que, por supuesto, es permanente -no modificable-.
Así, Género -palabra que proviene originalmente de las ciencias biomédicas y que permeó las ciencias sociales, aunque evitaré hacer una larga genealogía aquí- correspondería a las normas sociales, lo político, lo que se puede cambiar, construir, deconstruir, reinventar e incluso, elegir.
Asistimos por tanto, al eterno conflicto de "naturaleza" versus "cultura", nacimiento versus construcción, inmutabilidad versus opción… en su versión sexual. Y según esto, si la identidad es "de género" y las personas trans han conseguido jurídicamente la "autodeterminación de género", entonces se traslada al imaginario la idea de que hubiera una especie de elección en ser trans.
¿Las personas trans son queer?
La teoría queer, desarrollada a partir de autores como Judith Butler, cuestionó la idea de que las categorías de sexo y género sean realidades simples o naturales. Su impacto académico y cultural ha sido enorme desde la década de 1990.
La teoría queer abrió posibilidades para pensar cómo nos gustaría ser, para imaginar mundos futuros, utopías posibles e imposibles en nuestro mundo humano. Ahora bien, como Matthew Vine, ciertos críticos consideran que algunas interpretaciones contemporáneas de esta corriente han llevado a priorizar la identidad individual sobre las categorías materiales de sexo. En consecuencia, argumentan que se producen conflictos en ámbitos como estadísticas, deporte, espacios segregados por sexo o definición legal de homosexualidad.
De hecho, muchos asumen que si la teoría queer dice que la identidad es una construcción y la transexualidad una elección, las personas trans son queer. ¿Hay personas trans que se posicionan como queer? Claro. ¿Hay otras que no? Pregunten a niñas y niños, también a mucha gente adulta. ¿Trans es sinónimo de queer? Evidentemente, no. Pero he aquí que se asume que si.
Las personas trans existen desde mucho antes que la teoría queer y son como el resto de las personas: naturaleza y cultura. Biología y socialización… a la vez. Gente con sangre en las venas, que siente, padece y sufre. Estamos asistiendo a discursos que las deshumanizan, convierten en chiste o, incluso, en la más terrible de las conspiranoias. Es evidente que dirigentes económicos, políticos, mediáticos y religiosos están impulsando una agenda que incluye también el instalar la idea de que las personas trans son algo que no es genuino, una ficción, una mentira, una macabra elección, gente corrupta que hay que desenmascarar para que lo original -quienes no son trans- prevalezca. Es lo mismo que está pasando con las personas migrantes o pobres. La concepción del monstruo, de "lo otro", aprovechando la idea de que lo queer es malvado.
Distinguir entre apoyar derechos trans y compartir determinadas teorías
Un punto importante es que apoyar los derechos civiles de las personas trans no obliga a aceptar todas las premisas filosóficas asociadas a ciertas corrientes sobre el género. De hecho, Judith Butler, que sigue siendo una referencia central en estas discusiones afirma en su último libro ¿Quién teme al Género? (2024, página 239):
"Hemos avanzado, quizá con un retraso inexcusable. La distinción entre naturaleza y cultura nos impide asumir la complejidad que nos ocupa (...) investigaciones de base marxista, estructuralista y existencialista, llegaron a comprender la naturaleza como lo que había que superar para que surgieran en el mundo una acción y un significado claramente humanos. Nos equivocamos."
Butler también sostiene que el término "ideología de género" suele utilizarse como una caricatura que agrupa cuestiones muy distintas bajo una misma etiqueta.
Es hora, por tanto, de superar esta falsa dicotomía entre naturaleza y cultura, y comprendernos en toda nuestra complejidad. Porque no son palabras. Como vemos, tiene consecuencias.
Educación de los sexos, ¡al rescate!
Desde la ciencia sexológica, la que investiga el Hecho Sexual Humano y las realidades sexuadas, rescatamos el significado original de la palabra Sexo:
Es el hecho de ser hombres, mujeres…. o mejor dicho, de ir haciéndonos a lo largo de toda la vida, con rasgos tanto masculinos como femeninos -Lo masculino entendido como aquello más presente en hombres, no como lo propio de los hombres ni lo que hace al hombre. Y lo femenino entendido como lo que está más presente en mujeres, no como lo propio de las mujeres ni lo que hace a la mujer. Un concepto que incluye aspectos biológicos, sociales y psicológicos y va más allá. El sexo es biológico y cultural, pero sobre todo es biográfico -pues alude a eso que ya somos y también a ese “irnos haciendo” evolutivamente a lo largo nuestras vidas.
Lo trans es, así, es un ejemplo más de que somos seres sexuados. Esta comprensión de los sexos puede hacer que la comprensión de realidades como ésta se vea desde una mirada más amplia y real.
Es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol
Teniendo como raíz el sexo que somos, todos estos debates están ya caducos aunque están ganando un exceso de presencia y enfrentando a comunidades históricamente aliadas.
Desde la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología se hace un paralelismo con Galileo Galilei en este artículo[2]. Galileo fue quien antes de ser quemado en la hoguera explicó su Eppur si muove -"y sin embargo, se mueve"-, en la que describe cómo no es el Sol el que se mueve alrededor de la Tierra, sino la Tierra la que se mueve alrededor del Sol. Así, constatamos que la identidad sexual y lo trans no son opcionales ni se construyen sólo culturalmente, de afuera hacia adentro - idea que se está asentando en nuestra sociedad -, sino que es también fruto de la sexuación que tiene lugar en el organismo y en la biografía, en un contínuo que se mueve entre lo masculino y lo femenino. De dentro hacia afuera. Igual que el resto.
Aquí he dado solo algunos titulares, pero extender todo este conocimiento sexual sería muy útil. También que la complejidad de la identidad, en este caso sexual, que teorías como la queer intentan descifrar está llena no de maldad, como nos quieren dar a entender, sino de la mejor de las voluntades. Al final, terminaremos construyendo una hermosa convivencia, iguales en derechos pero sexualmente diferentes. Quizá es hora de ser críticas con estos enfrentamientos entre comunidades históricamente aliadas. Que tanto eclipse mental no nos acabe llevando a la hoguera
Anotaciones
[1]La ley regula la rectificación registral del sexo basándose en la voluntad de la persona y elimina requisitos médicos previos, pero la expresión "autodeterminación de género" no figura en el texto legal:
Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI. BOE-A-2023-5366.
[2] Susana Maroto, RESEÑA: «Nadie nace en un cuerpo equivocado. Éxito y miseria de la identidad de género» | AEPS.




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