AUDIENCIA PÚBLICa
El circo electoral instalado por Feijóo

Por José Antonio Martín Pallín
Abogado. Ha sido fiscal y magistrado del Tribunal Supremo
-Actualizado a
Las anteriores elecciones autonómicas se celebraron el 28 de mayo de 2023. El resultado trastocó el mapa autonómico y el Partido Popular pasó a gobernar en 12 de las 17 comunidades autónomas y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El presidente Pedro Sánchez reaccionó convocando, al día siguiente, elecciones generales para el 23 de julio de 2023. Las perspectivas demoscópicas auguraban un cómodo triunfo del Partido Popular. No se cumplieron las previsiones y Sánchez consiguió formar un Gobierno de coalición con apoyos parlamentarios suficientes para ser investido presidente en noviembre de 2023.
A nadie puede extrañar que el Partido Popular, ante el imprevisto revés electoral, pusiese en marcha desde el primer momento todos los mecanismos constitucionales y extra constitucionales con el lógico propósito de derribar al Gobierno. El Sr. Feijóo, que no se cansó de repetir que no había sido presidente porque no quiso, ha reconocido que no quiere poner en marcha una moción de censura porque no puede alcanzar la mayoría necesaria. Dispone de otros mecanismos constitucionales que podrían erosionarlo y abocarlo a la convocatoria de elecciones generales antes de que finalice la legislatura en el año 2027.
Al margen de los cauces parlamentarios, estamos asistiendo a unas campañas de oposición que han alcanzado unos niveles de chabacanería, agresividad y degradación dialéctica que emponzoñan la necesaria convivencia democrática. Se han traspasado los límites de una crítica acerba a Pedro Sánchez para entrar en descalificaciones que afectan al debido respeto a la dignidad de la persona, propagando insidias sobre su salud mental calificándolo como un psicópata. No me preocupa tanto el delirio mental de los que lo propagan como la credulidad e imbecilidad de los que lo asumen como argumento único para criticar a Sánchez. Es evidente que existe un déficit de clínicas psiquiátricas alarmante. En el ámbito parlamentario llama la atención el empeño del PP en utilizar, como único reproche, las relaciones de sus oponentes con la prostitución. Parece que son unos verdaderos expertos en el tema y devotos adalides de la virtud de la pureza y castidad.
Regresando a los orígenes de esta legislatura, es evidente que la opción política que ofrece el PP, solo o en compañía de Vox, en la mayoría de las Comunidades Autónomas se ha mantenido sin grandes sobresaltos hasta el momento presente. A la vista del fracaso de todas las estrategias para forzar la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas, decidió, desde finales de 2025, organizar un verdadero carrusel de elecciones autonómicas, instalando las carpas electorales en Extremadura, Aragón, Castilla y León y próximamente en Andalucía. Legalmente, también se pueden adelantar las de Madrid, Murcia, Baleares, Cantabria, La Rioja, Comunidad Valenciana y las de las ciudades de Ceuta y Melilla.
Anímese Sr. Feijóo; emularía a su casi homónimo, Secundino Feijoo, creador del Gran Circo Feijoo, de hondas raíces galaicas, que elevó al circo en su época al gran espectáculo del mundo. Trasladar el tinglado electoral de una Comunidad Autónoma a otra era y es absolutamente innecesario. Solo serviría para confirmar que siguen siendo el partido más votado y que necesitan a Vox para formar gobierno. Sería interesante cuantificar el gasto público que han supuesto las elecciones anticipadas, con el solo propósito de esgrimir su triunfo como un argumento irrebatible para exigir el anticipo electoral que legítimamente persiguen. Algún juez, con teorías estrambóticas, podría considerarlo como malversación de caudales públicos.
Todo apuntaba a que, si no se interferían acontecimientos excepcionales, las elecciones generales se convocarían a principios de 2027 y la tournée continuaría su curso. Inesperadamente, o quizá no tanto, Israel, con el beneplácito y la ayuda del sionismo internacional y del actual presidente de los Estados Unidos, ha desencadenado su furia bíblica sobre Gaza sin dejar piedra sobre piedra. Ha conseguido su propósito y de paso ha sumido a la humanidad en una crisis ética y moral que a todos nos ha impactado, y además ha erosionado las defensas para hacer frente a las vulneraciones flagrantes del orden jurídico internacional.
El siguiente paso era previsible. La tensión con Irán tiene su origen en la posibilidad de que los iraníes consigan transformar el uranio enriquecido en armamento atómico con el consiguiente riesgo para Israel y sus afanes expansionistas. Los derechos y las libertades cívicas de sus ciudadanos y la protección de la dignidad de las mujeres sometidas a restricciones propias de la Edad Media nunca fueron un punto de preocupación que justificase una intervención armada. De manera súbita e inesperada, el Gran Bufón de la Casa Blanca ordenó pulsar los botones de las modernas armas de destrucción masiva y también selectiva, para asesinar al líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, y a varios dirigentes de su entorno. Lo que ha venido a continuación lo estamos viviendo día a día y nos conduce no solo a una crisis energética y económica sino a una posible extensión del conflicto con unas consecuencias catastróficas.
Lo comenté en un anterior artículo: sus asesores trataron de colar un argumento torticero distinguiendo entre las reglas del derecho internacional y los derechos humanos. Teoría falsa, ya que las bombas no son capaces de asimilar tan engañosa argumentación. Hoy creo que a estas alturas ya ha entendido usted que son inseparables. El "no a la guerra" es una respuesta elemental pero no es suficiente para acabar con sus nefastas consecuencias. La respuesta de la comunidad internacional debe pasar por la aplicación de las reglas del derecho penal internacional que nos permite llevar ante la Corte a genocidas como Benjamín Netanyahu y Donald Trump. De momento, es una utopía.
Solo los conciudadanos de Trump nos pueden salvar de la catástrofe. Se acercan los idus de noviembre; los votantes tienen en sus manos demostrarle que si pierde las elecciones está desnudo. Los dirigentes de las grandes corporaciones que manejan el capitalismo actual pueden tomar conciencia de la imposibilidad de seguir este rumbo sin autodestruirse, abriendo paso a tiempos todavía más inciertos y oscuros. El shock económico es ya una realidad que es urgente abordar con paliativos.
En el momento de escribir estas líneas, se han publicado en el BOE las medidas adoptadas por el Consejo de Ministros para hacer frente a las graves consecuencias económicas que está produciendo el impacto de esta guerra sobre las fuentes de energía y los precios de los productos esenciales. Veremos cuál es la respuesta de los grupos parlamentarios cuando los reales decretos se presenten para ser convalidados. Muchas de las medidas buscan proteger a los sectores más débiles para que puedan afrontar sus consecuencias. El Gobierno tiene la responsabilidad de hacer pedagogía, explicando con detalle y sin ambages, el porqué de las medidas. Espero que cuando lleguen las elecciones andaluzas el panorama sea menos sombrío. Estos otros temas estarán presentes en la campaña electoral. Sr. Feijóo, no es el momento de los funambulismos, malabarismos u otras habilidades circenses. Las elecciones generales pueden y deben esperar. Vivimos en situación de emergencia.
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