Opinión
145 muertes y todo lo demás sobre Ceuta

1.En Ceuta hay una tragedia humanitaria por encima de todo: el cruce de frontera en Ceuta de entre 70.000 y 80.000 marroquíes y subsaharianos provocó, que se sepa, 145 personas fallecidas. 145 vidas segadas, 145 esperanzas truncadas, 145 familias rotas en el dolor y el duelo, 145 homicidios del gobierno criminal de Marruecos. Esa es la tragedia humanitaria de primera magnitud que ha ocurrido en el norte de África. 145 silencios ensordecedores de indiferencia institucional -ni una referencia monotemática a su pérdida, al dolor de los suyos, al duelo de madres, padres, hijos, familiares o allegados. Es insoportable el clasismo de nuestra sociedad si relativiza los muertos según quienes sean: estos eran pobres, desesperados o llenos de ingenua esperanza, mal informados o directamente manipulados, no merecen reconocimiento ni recuerdo. 145 personas fallecidas que han desaparecido del centro de atención mediática, 145 rostros cuyo recuerdo nos devolverán otros en forma de gran revuelta contra la hipócrita Europa. Lo pagaremos.
2. Geopolítica es esta crisis y criminal la responsabilidad marroquí: el gobierno de Marruecos es responsable criminal de la muerte de estos ciudadanos, la mayoría de su nacionalidad, a quien debería proteger y cuidar. Como en otras ocasiones -da igual el grado de implicación activa que tuviera, tenerla la tuvo- nada se mueve en Marruecos sin el conocimiento de su gendarmería y sus servicios de información, que o mintieron a sabiendas al CNI o trasladaron información falsa. La presumida relación de la que hace alarde la ministra de Defensa de nuestros servicios de información con sus homólogos marroquíes o fue insuficiente, o inexacta o falsa a sabiendas. Nadie cree por otro lado que agentes del CNI no detectaran un movimiento de gente tan extraordinario y masivo que no fuera trasladado a sus superiores. Alguien tiene que responder de ello.
3. Para que haya “violación de la integridad territorial” (Pedro Sánchez dixit) se tiene que dar una condición: alguien que viole esa integridad (un Estado soberano ajeno). Si se da esa violación se tardó desde el primer momento en dar una respuesta adecuada: convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional y constitución del gabinete de crisis, como solicitamos desde el primer momento en Izquierda Unida. Se han tardado 25 días en convocarse y constituirse, respectivamente. Un señal de la respuesta tardía e insuficiente, una señal de que las informaciones que llegaron al Presidente del Gobierno fueron inexactas o no proporcionadas a la entidad de la crisis. Pedro Sánchez se equivocó hace un mes y se equivoca esta semana si la comparecencia del 3 no lo evita.
4. En toda obra de teatro hay un villano, y en todo río revuelto, pretendida ganancia de pescadores: la derecha y la extrema derecha, de consuno, avivaron la inestabilidad con sus incendiarias proclamas para intentar derribar el gobierno, alentaron a traición, con sus colegas de la derecha europea, la falta de apoyo de la UE y su directo ataque a la regularización de migrantes, y convergieron con las señales de EEUU e Israel de arrimar ramas secas al fuego. Se estudiará en los libros de Historia la secuencia de actuación conjunta de Feijóo y Abascal a nuestro país en un momento crítico. Y su tono bajo, también, con el gobierno marroquí. Su exigencia, la de sus organizaciones y terminales mediáticas, de devolución colectiva no solo es ilegal -llama la atención la misma idea en algunos ministros- sino que no resuelven la gestión humanitaria para la que hay solución: las 10.000 plazas de acogida existentes en la península para personas migrantes, cuyo traslado no impide la tramitación de expedientes iniciados y su resolución conforme a la norma. A quien le importe Ceuta y sus habitantes debe saber que la solución pasa por aquí.
5. Faltaba Aznar: su visita a Ceuta ratificó el giro de guion -desleal, oportunista y superviviente- de Juan José Vivas, el hombre razonable y colaborativo en primera instancia que modifica su actitud, su discurso y sus resoluciones. Desbordado por las violencias incitadas por su propia verborrea, en línea con su jefe en Génova, ha tenido que salir al paso para condenar unas violencias que hacían descarrilar una convivencia ya muy deteriorada. Cambias “crisis migratoria o humanitaria” por “invasión” y das mecha intelectual a quienes convierten este debate en un “a por ellos” escalofriante.
6. La convivencia en Ceuta se ha deteriorado: las más que comprensibles angustias de la mayoría de sus ciudadanos, sean cristianos, musulmanes, judíos o hindúes, han sido usadas por minorías violentas y ultras que han convertido un problema gravísimo en una oportunidad de deteriorar al gobierno, tensionar la convivencia y cerrar las puertas a vías de conciliación.
7. La crisis local convertida en una crisis global: Ceuta como motor de aceleración del bloque reaccionario, desde Trump hasta Meloni, pasando por Elon Musk -soberano de un país sin fronteras pero con millones de terminales adheridas por todo el mundo- nadie del mundo de la extrema derecha y el fascismo ha desaprovechado la ocasión para convertirlo en símbolo contractual. “Nosotros no permitiremos más Ceutas” explicitan más o menos. Hemos pasado factualmente por la terrible tragedia humanitaria, con casi 150 muertos, y de atención a migrantes en la que nos encontramos a un debate sobre invasiones abstractas y causantes de la misma que no se nombran.
8. Hay una prioridad: atender a las personas que se encuentran en Ceuta en la calle, priorizar las vulnerables -mujeres menores como las 500 acordadas que sean trasladadas a la península-, garantizar la salud, el alojamiento, y con todo ello, cumplir las leyes y los acuerdos firmados por España en materia de acogida, asilo y atención humanitaria. España es un Estado de Derecho y la ley obliga a todos sus estamentos. También a los gobiernos de las derechas y su pretensión de prevaricar incumpliendo el reparto de menores. Ya tarda la judicatura en actuar de oficio contra ellos pero mucho me temo que nos quedaremos esperando.
9. España tiene la oportunidad de demostrar que se pueden dar otras respuestas a una crisis de esta envergadura. Lo necesitan las propias personas migrantes -nosotros también lo fuimos en la mayor parte de nuestra historia-, lo requieren las víctimas del ICE en EEUU, lo reclaman las organizaciones de derechos humanos y ayuda al refugiado. Y lo reclaman amplios sectores democráticos de la Unión Europea frente a la política migratoria de su Comisión, cuya externalización de fronteras es otra causante de esta crisis.
Y 10. La izquierda, en consecuencia, tiene que ser capaz de ofrecer una respuesta propia ante una crisis de esta magnitud: firme defensa de la soberanía y la seguridad, y también inequívoca en el respeto de los derechos humanos y el cumplimiento de la ley. Eso implica dejar de tener a Marruecos como gendarme de nuestra frontera, reforzar una política exterior autónoma, garantizar una acogida digna a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, y proteger la convivencia frente a quienes utilizan el miedo para enfrentar a la población. Necesitamos un proyecto político que acometa las reformas estructurales que necesita España y que con el PSOE no se harán nunca: su política fracasada de apaciguamiento con Marruecos lo evidencia, su traición al pueblo saharaui lo desnuda. Se justifica más que nunca una izquierda alternativa con voluntad transformadora de las estructuras económicas, sociales y culturales que lastran nuestro país, contenido a manos de unas élites extractivistas, vividoras del Estado para socializar sus pérdidas y privatizar sus ganancias. Urge un proyecto que más que nunca tiene que ser un proyecto de un país federal, que no sienta como ajenas crisis como la vivida en Ceuta. Frente a proyectos troceados que renuncian a construir país, un frente amplio que no sienta nada como ajeno y construya un proyecto de esperanza, rebeldía y justicia social. Se lo debemos, entre otras, a las 145 personas que han perdido la vida.



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