Opinión
25 años de compromiso de China con África
Por Pedro Barragán
Economista y asesor de la Fundación Cátedra China
-Actualizado a
Estos días se conmemora el 25.º aniversario del Foro de Cooperación China-África (FOCAC), un mecanismo que ha transformado la relación entre China y los países africanos. Esta relación se remonta previamente a mediados del siglo xx, cuando ambos protagonistas buscaron una mayor cooperación tras la descolonización africana y la Revolución China en 1949. Durante las décadas de 1960 y 1970, China apoyó a los movimientos de liberación africanos, brindándoles asistencia técnica y financiera. Durante ese periodo, caracterizado por la Guerra Fría, China se posicionó como un defensor del entonces llamado Tercer Mundo, promoviendo la solidaridad con los países africanos que emergían del colonialismo. Y en el año 2000 se crea el Foro de Cooperación China-África (FOCAC) que ha sido uno de los pilares del compromiso de China con el continente africano.
En 2013 se crea la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, en sus siglas en inglés) que ha constituido un elemento fundamental de estas relaciones. China ha ayudado a construir la conectividad del continente africano desarrollando infraestructuras en África que la han unido internamente y con el mundo. África Oriental, en particular, ha contado con proyectos en la construcción de puertos y corredores de transporte clave. Ha fomentado el multilateralismo Asiático-Africano promoviendo una visión de un nuevo orden mundial más multipolar.
Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), titulado "Vínculos África-China: Construyendo Conexiones Más Profundas y Amplias", destaca cómo el FOCAC ha servido como plataforma clave para intensificar los lazos económicos. Según el FMI, la cooperación con China ha sido vital para el desarrollo de África, apoyando tanto el crecimiento como mejoras estructurales en sectores clave.
Inversión e infraestructuras
China ha financiado y construido grandes proyectos de infraestructura en el continente, como carreteras, puertos y ferrocarriles:
Unos 10.000 km de ferrocarriles (Mombasa-Nairobi, Addis Ababa-Djibouti, Abuja-Kaduna, entre otros muchos).
Unos 100.000 km de autopistas y carreteras (en Kenia, Congo, Argelia y otros países).
Alrededor de 100 puertos (en Nigeria, Camerún, Costa de Marfil y otros países).
Más de 66.000 km de líneas de alta tensión.
Junto con 150.000 km de redes troncales.
Y no solo han sido las infraestructuras. África ha podido hacer frente al hambre en buena medida por el apoyo de China en la modernización de las explotaciones agrícolas. China ha contribuido significativamente a la transferencia de tecnología agrícola a África (más de 20 centros de demostración agrícola en varios países africanos, como Zambia, Mozambique y Tanzania), ha ayudado a mejorar la productividad (proporcionando maquinaria agrícola moderna, como tractores, sembradoras y cosechadoras) y a mejorar la eficiencia de los agricultores africanos (compartiendo avances en biotecnología y en el desarrollo de variedades de cultivos más resistentes a plagas, enfermedades y condiciones climáticas extremas). China ha jugado, además, un papel importante en la construcción de las infraestructuras rurales necesarias para apoyar el crecimiento del sector agrícola (sistemas de riego, construcción de caminos y almacenes, proyectos de electrificación rural).
A través de su apoyo, China busca ayudar a los países africanos a lograr la autosuficiencia alimentaria, reduciendo así la dependencia de las importaciones y fortaleciendo la estabilidad política y social del continente.
Educación
China también ha contribuido de manera significativa al desarrollo de la infraestructura educativa en África, construyendo y equipando escuelas y universidades. En varios países africanos, China ha financiado la construcción de escuelas, universidades y centros de formación técnica, fundamentales para mejorar el acceso a la educación en áreas donde los recursos son limitados. Ejemplos destacados incluyen la construcción de la Universidad de Liberia y la financiación de edificios académicos en universidades en Mozambique y Kenia. China ha sido, también, un impulsor clave en la creación de instituciones de formación técnica y profesional en África, permitiendo a los jóvenes africanos acceder a una educación orientada a mejorar sus habilidades técnicas en áreas como la construcción, manufactura y tecnologías de la información, sectores que son cruciales para el crecimiento industrial africano.
Y como el desarrollo de una educación de calidad en África no solo requiere infraestructura y estudiantes, sino también docentes calificados y capacitados, China ha facilitado la capacitación de maestros africanos, tanto en sus países de origen como a través de programas de formación en China. Estos programas permiten a los docentes africanos mejorar sus habilidades pedagógicas y aprender nuevas técnicas de enseñanza que pueden implementar en sus respectivas escuelas. También ha colaborado con universidades africanas en proyectos de investigación conjunta, especialmente en campos como la agricultura, la energía y la tecnología. Esto ha fomentado un intercambio de conocimientos que beneficia a ambas partes y fortalece la base científica y tecnológica de África.
Inversión y desarrollo industrial
El comercio entre China y África ha crecido de forma exponencial. En el año 2000, el volumen total era de apenas 10.600 millones de dólares. Para 2024, esa cifra ha alcanzado los 295.600 millones. China se ha mantenido como el principal socio comercial de África durante 16 años consecutivos. Tras su ingreso en la OMC en 2001, China ha fortalecido sus lazos con África por encima del promedio de sus otros vínculos globales.
Además de aumentar el volumen de comercio, China ha abierto su mercado a productos agrícolas africanos, facilitando inspecciones y cuarentenas. También ha eliminado aranceles para exportaciones desde países africanos menos desarrollados, lo que ha permitido a África beneficiarse del amplio mercado chino y fomentar el crecimiento de su sector agrícola.
Desde la creación del FOCAC, África se ha consolidado como destino de inversión directa china. Solo en 2023, el flujo de inversión fue de 3.960 millones de dólares, alcanzando un acumulado de 42.100 millones para finales de ese año. China se posiciona ya como la cuarta mayor fuente de inversión en el continente.
Inicialmente centradas en construcción y minería, las inversiones chinas han evolucionado hacia la manufactura, zonas francas industriales y sectores de alto valor añadido como el crecimiento verde y la digitalización. Este cambio ha sido decisivo para la industrialización africana, diversificación económica y creación de empleo local. El apoyo de China a la industrialización de África ha sido crucial para impulsar el desarrollo económico del continente, transformando a varios países de exportadores de materias primas a productores de bienes manufacturados. A través de inversiones directas, la creación de Zonas Económicas Especiales (en países como Zambia, Etiopía y Nigeria), la transferencia de tecnología (a través de asociaciones con empresas chinas, las industrias africanas han podido mejorar su capacidad técnica y productiva) y la capacitación de la mano de obra (ha financiado la creación de centros de formación técnica como el Centro de Formación Técnica de Luban, que se ha establecido en varios países africanos), China ha facilitado la creación de capacidades industriales en África.
Nuevas áreas de cooperación: verde y digital
El informe del FMI subraya que en los últimos años el FOCAC ha dado prioridad a sectores emergentes como el desarrollo verde y la digitalización.
En lo ambiental, China ha promovido la transición africana hacia un modelo bajo en carbono, apoyando proyectos de energía renovable (solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica), así como capacitando personal en áreas como la economía verde y la gestión ambiental. La cooperación se ha extendido también a la protección del medio marino, la lucha contra la desertificación y la gestión de riesgos climáticos.
En el plano digital, China ha impulsado la infraestructura tecnológica africana, ampliando el acceso a banda ancha móvil, promoviendo el 5G y construyendo centros de datos. También ha fomentado el uso de tecnologías como el comercio electrónico, los pagos móviles y la inteligencia artificial. Estas acciones permiten a África reducir la brecha digital y participar activamente en la economía del conocimiento.
Reducción de la pobreza: experiencia compartida
Pese al avance, la pobreza sigue siendo un problema profundo en África. El informe del FMI señala que la experiencia de China en la erradicación de la pobreza extrema mediante políticas sostenidas y crecimiento económico ofrece lecciones valiosas. En este marco, China ha organizado conferencias, alianzas y programas de formación para compartir su modelo.
Además, ha promovido tecnologías agrícolas como el juncao, el arroz y el mijo híbrido, que han mejorado la productividad y los ingresos de los agricultores africanos. Paralelamente, la cooperación en infraestructura, salud, educación y cambio climático ha contribuido al alivio tangible de la pobreza en el continente.
Si algo resume con claridad el compromiso de China con África en estos 25 años es el hecho de que, cada dos años, la reunión de jefes de estado, líderes de gobierno y representantes de más de 50 países africanos, se celebra en Pekín.
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