Opinión
La Academia de Violadores que no importa a los medios

Periodista y escritora
Estos días nos hemos enterado por la CNN que existe una Academia Global de Violación donde se juntan los hombres para aprender a agredir sexualmente a las mujeres, a drogarlas, a violarlas, a maltratarlas. Es un lugar donde además cuelgan vídeos y fotos de sus hijas, madres, hermanas y esposas o novias siendo violadas, realizando prácticas sexuales que no saben que van a ser difundidas o sencillamente desnudas o en el váter. Sólo en un mes, febrero, más de 60 millones de hombres pasaron por dicha “academia”.
Estos datos son tan alarmantes que una esperaría que sacudieran a los medios de comunicación y a la sociedad entera. Pero una sociedad no puede “sacudirse” si los medios no informan sobre el asunto. De hecho, no somos pocas personas las que tuvimos que acudir a comprobar la veracidad del asunto a la fuente original, dado que los periódicos, radios y televisiones, los informativos, no daban noticia del asunto.
De nuevo, nos tuvimos que enterar por las redes sociales, ese lugar donde se dice que todo es mentira, que todo es un fake.
En España sucede algo parecido con las noticias sobre la red de pederastia de Epstein. Poquísima información hemos recibido a través de los medios de comunicación tradicionales. Poquísima. Desde luego, no será porque el asunto no despierte el interés de la población, que asiste estupefacta a cómo una elite de hombres riquísimos se reúne para saltarse cualquier ley referente a la violencia sexual, sobre todo a la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia.
Como he dicho en otras ocasiones, ninguna omisión de información en los medios es inocente. Lo que se publica tiene la misma importancia que lo que se calla. En realidad, lo que se omite resulta muchísimo más relevante. Buena prueba de ello es cómo los medios han tenido que reaccionar al movimiento testimonial de las mujeres después de que éste sucediera en las redes. ¿Y por qué sucede en las redes? Porque los medios —y las instituciones— no le han dado su espacio.
Por supuesto, no podemos caer en la idiotez de pensar que la omisión responde a que no los consideran asuntos relevantes. Si un periódico o una cadena de radio o televisión no considerara relevante que millones de hombres se apunten a una academia para aprender a violar, esta sociedad estaría muerta. Bien, pues pensemos cómo está cuando, sabiendo de su importancia, deciden callarlo. No está muerta. Está podrida.
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