Opinión
No, los asesinos machistas no son monstruos

Periodista
No, los asesinos machistas no son monstruos. Pero algunos se irritan con esta idea porque entonces estos tipos son solo "hombres". Tenemos tal cantidad de atrocidades que entiendo el shock. Desde que comenzó el año, cada cinco días una mujer ha sido asesinada por su pareja o expareja. Y cada vez con más violencia.
El feminicidio de Francisca Cadenas, con motivación sexual y una falta de diligencias alarmante, es solo un ejemplo. Pero hay más. En Zaragoza, la familia avisó al 112 de que el agresor quería "acabar con todo" horas antes: la arrastró por el pelo hasta su peluquería y le disparó. En Sevilla la Nueva, un hombre habría contratado sicarios para atacar con ácido a su mujer. En Torrevieja, un padre asesinó a su hija de tres años tras amenazar a la madre. Y otro intentó quemar a su expareja y a su hija pese a tener una orden de alejamiento que se saltó. La policía intervino. Lo dejaron libre. Y pasó lo que pasó.
Sí, todo es aberrante. Lo alucinante es que especialistas llevan años detallando lo que hay detrás: cultura machista. Sí, son individuos con baja empatía y necesidad de control, pero eso no es una patología clínica, son patrones de conducta. Pero como a quienes hacen negocio con este tema no les encaja la explicación científica, tienen que tirar del argumentario de que son monstruos. Expertas y expertos ya han explicado mil veces que cuando se dice que no son monstruos es porque no son seres marginales en la sociedad. Están integrados con vidas normales, trabajo y amigos. Lo estaba Bretón o lo estaba el psiquiatra que asesinó a Nagore Laffage. Si fueran "monstruos" harían igual con todo el mundo, no solo con "sus" mujeres.
Y todo esto lo sé porque durante años hice mi trabajo como periodista. Porque es nuestra obligación acudir a fuentes profesionales. Y escuchar a quienes lo sufren. La hermana de la víctima del caso Turetta, que conmocionó a Italia hace años, publicó una carta indignada porque se hablara de él como monstruo. "Un monstruo es una persona ajena a la sociedad. Los "monstruos" no son enfermos, son hijos sanos del patriarcado", sostuvo. Por suerte, hay varones que asumen la realidad, como los doscientos que firmaron una carta en Francia diciendo que los agresores de Giselle Pelicot no eran monstruos, sino hombres normales. Y si alguien aún tiene dudas, busque un programa de Jordi Évole donde hablaba el psicólogo Jorge Freudenthal. Ojo, se basa en su experiencia en tratar a centenares de agresores. Y aclaraba que estos tipos "solo buscan dominar y controlar, para mantener los beneficios que "tenemos como hombres por haber nacido hombres". Y que ese pensamiento estaba también en el "bar de abajo, en la televisión, en cómo los medios tratan las noticias". Afirmaba que no se pueden curar porque no están enfermos, ni esquizofrénicos ni con trastorno bipolar. No hay enfermedad mental, insistía. Y aclaraba "es una ideología, una forma de pensar". Pensar que es un enfermo haría tratar solo a esa persona, pero hay que hacer cambios sociales para que esos individuos cambien su forma de relacionarse.
Hay quienes rechazan lo que dicen especialistas porque se les cae el chiringuito y por ello inventan realidades paralelas. Una simple aclaración, por si se quedaron en la etapa infantil donde se creían los cuentos. Los monstruos son criaturas míticas o de ficción en la literatura, para representar miedos. Pero ya somos adultos y la realidad es que la maldad puede estar en cualquier persona. Y, en la violencia machista, está en vecinos, hermanos, colegas o quien nos cruzamos por la calle. ¿Da miedo? Mucho. Pues imaginen lo que sienten sus víctimas. Aunque en verdad, lo más aterrador es que sabiendo todo esto algunos se dediquen a inventar monstruos ajenos solo para sacar tajada o para que nada cambie.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.