Opinión
La cárcel de Yeserías y su edificio

El pasado 10 de julio se inició el proceso para que la antigua cárcel de Yeserías sea Lugar de Memoria Democrática. La cárcel de Yeserías, actual Centro de Reinserción Social (CIS) Victoria Kent, se encuentra en la calle Juan de Vera 8-10 en Madrid, en pleno barrio de Arganzuela.
Construida como albergue para personas sin hogar en 1928 por el Ayuntamiento de Madrid, en 1939, tras la entrada del bando golpista en Madrid, se transformó en cárcel de hombres. Llegó a albergar a unos 6000 hombres y por sus muros pasaron muchos luchadores antifascistas, aunque destaca Miguel Hernández que pasó brevemente por Yeserías en noviembre de 1940, procedente de la cárcel de Palencia y camino de la de Ocaña. De entre sus presos, hasta 1945, salían las sacas de personas que iban a ser fusiladas en los muros del Cementerio del Este, hoy cementerio de la Almudena, y que también es Lugar de Memoria Democrática pese a que el memorial que destruyó el Ayuntamiento de Madrid a martillazos al inicio del mandato de Almeida aún no ha sido reconstruido.
En 1974 la cárcel de Yeserías, tras una reforma, pasa a ser el Centro Penitenciario de Detención Asistencial de Mujeres y a funcionar como cárcel de mujeres hasta su cierre en 1991, cuando volvió a ser reformada para ser el CIS actual. Entre las presas que pasaron por allí quisiera destacar a dos: Concepción Tristán y María Jesús Dasca: las dos últimas mujeres condenadas a muerte en el último de los cuatro consejos de guerra sumarísimos realizados entre el 28 de agosto y el 19 de septiembre de 1975. Finalmente, les fue conmutada la pena por 30 años de prisión.
Los muros de Yeserías representan la represión contra los y las luchadoras antifranquistas pero, sobre todo, representan a todas las compañeras que durante los últimos años del franquismo y los primeros de la transición pusieron su vida en peligro para que hoy tengamos democracia. Compañeras que acaban en esa cárcel tras pasar por las torturas de la Dirección General de Seguridad, hoy Casa de Correos y sede de la Comunidad de Madrid, también Lugar de Memoria Democrática. Yeserías es el primer Lugar de Memoria Democrática en la ciudad de Madrid dedicado a la memoria de las luchadoras antifranquistas.
Todo este contexto tiene un sentido y es que, pese a que la cárcel de Yeserías debería de haber sido declarada Lugar de Memoria Democrática (como otros tantos lugares) hace tiempo por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, en la práctica se ha traducido en un año y medio de proceso y nos ha llevado a las asociaciones memorialistas a hacer dos peticiones de Lugar de Memoria Democrática y una rueda de prensa frente a las puertas del Ministerio. Hemos aprendido, a estas alturas, que si no nos manifestamos frente a las oficinas de la Calle Miguel Ángel de Madrid, el Ministerio lee nuestras peticiones pero nos da largas y deja caducar las solicitudes. Ya ha pasado antes con la declaración de Lugar de Memoria Democrática de la Cárcel de Carabanchel, la Dirección General de Seguridad (DGS), y con el Muro del Cementerio del Este, y este 2026 con la cárcel de Yeserías. Si las asociaciones de memoria queremos lugares de memoria entonces tenemos que manifestarnos.
Sin embargo, pese a la victoria que es conseguir que el espacio sea Lugar de Memoria Democrática, no ignoramos lo que se quiere hacer con el edificio.
El actual CIS va a cerrar en 2028 para acometer otra reforma y convertirse en las nuevas oficinas de Instituciones Penitenciarias. Actualmente, las oficinas de Instituciones Penitenciarias, en la Calle Alcalá de Madrid, son alquiladas y tienen que abandonar el edificio porque el arrendador quiere hacer cinco viviendas de lujo de alquiler para turistas. No deja de llamar la atención que en un Madrid lleno de pisos turísticos, ilegales la mayoría, hasta Instituciones Penitenciarias tenga que dejar sus oficinas por la gentrificación y la turistificación. Sin embargo, a diferencia del resto de madrileños y madrileñas que tenemos que buscarnos la vida para tener una vivienda digna, Instituciones Penitenciarias tiene Yeserías en Arganzuela.
Este plan infalible sin embargo tiene varios problemas como, por ejemplo, ¿qué ocurre con las personas presas de Yeserías? Actualmente, según CCOO hay 440 personas cumpliendo condena en Yeserías en un régimen de semilibertad, con el cierre, esas 440 o las que vengan después, tendrán que trasladarse a otros centros que están fuera de Madrid ciudad, poniendo en riesgo su reinserción dado que los alejas de sus trabajos y cursos necesarios para conservar el grado y reinsertarse. El CIS Victoria Kent es centro de referencia en reinserción en toda España con seguimientos individualizados y es el único centro que hay en Madrid ciudad. Además, los centros que tendrían que absorber esa carga, los de Navalcarnero y Alcalá de Henares, están llenos y no se tiene previsión de construir ningún nuevo CIS a pesar de que faltan plazas.
A todo esto, el Ayuntamiento de Madrid ha dicho que las nuevas oficinas de Instituciones Penitenciarias en Yeserías tienen mejor encaje en una zona en pleno auge inmobiliario. Porque el Ayuntamiento de Madrid está, sin duda, a lo importante.
En pleno 2026 es raro recordar que la inserción de los presos y presas en la sociedad debe de ser la prioridad de las políticas penitenciarias y, sin embargo, lo que vemos es que no se ha cambiado tanto desde el franquismo culpabilizando, invisibilizando, negando sus derechos y alejando a personas pobres en su mayoría, algunas racializadas, que lo único que buscan es tener una vida normal.
Hay muchos edificios vacíos pertenecientes a la Administración del Estado, la casualidad que justo sea este el idóneo para Instituciones Penitenciarias. Y es curioso que si estamos así es por algo que parece que no tiene ninguna relación con Instituciones Penitenciarias o con la memoria pero es que, todo esto, ha comenzado por la especulación inmobiliaria madrileña que quiere hacer cinco pisos de lujo.
El tiempo pasa por Yeserías y pese a su reconocimiento como Lugar de Memoria Democrática no podemos dejar de recordar que quienes habitaron sus muros, los presos y las presas de entonces, y los presos de ahora, merecen derechos y que no se les trate como seres humanos de segunda.




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