"Que lo que pasó no se olvide": Memorízate, un proyecto que preserva testimonios de la Guerra Civil
Esta plataforma ha elaborado un censo colaborativo que ya cuenta con más de 6.000 víctimas de la guerra y la dictadura registradas. Además, ha recopilado más de 70 testimonios de activistas y protagonistas directos de esta época.

"Me arrepiento de no haber preguntado más, especialmente a mi tía", confesaba Manuel Ciudad en una entrevista a Público. Es historiador y ha aprovechado su formación para reconstruir algunos sucesos familiares. Ha conseguido desmentir las acusaciones judiciales contra su padre, represaliado del franquismo, y ha desvelado decenas de detalles del exilio de su tío, que huyó a Argelia en el Stanbrook.
El de Manuel es un buen ejemplo de cómo funciona la memoria colectiva, una labor que complementa a las investigaciones académicas y que tiene un valor incalculable. "Es la memoria que se transmite con el paso del tiempo, de generación en generación. La componen recuerdos, relatos, canciones, celebraciones…", explica Nadia Gayoso, técnica de proyectos de FIBGAR. Esta fundación lleva una década desarrollando la plataforma Memorízate, una web colaborativa que recopila testimonios de la Guerra Civil y el franquismo.
El archivo reúne los testimonios de 76 protagonistas directos de la historia reciente de España. La lista abarca desde figuras de la política y el activismo, como Paca Sauquillo y Cristina Almeida, hasta expertas como la historiadora Matilde Eiroa, pasando por ciudadanos anónimos que han querido colaborar. Entre estos últimos se encuentran víctimas de torturas durante el franquismo y la Transición, así como personas detenidas sin garantías legales. También han participado en este proyecto mujeres víctimas de las desapariciones forzadas infantiles, más conocidos como bebés robados.
Además de estas entrevistas, una de las iniciativas más interesantes de Memorízate es su censo de víctimas. Han desarrollado uno de los mayores censos de este tipo que existen en España, con más de 6.000 personas inscritas desde que se puso en marcha en 2016. Cualquier persona puede subir datos de un familiar o conocido que sufrió la represión del franquismo, para evitar que "se olvide lo que pasó".
De algunas víctimas apenas queda un rastro: su nombre y el lugar de su muerte. En cambio, otras "huellas" —como la plataforma denomina a estas fichas— narran verdaderas historias de dolor y resistencia. Muchas de ellas, además, están respaldadas por fotografías, cartas y documentos que no solo prueban las torturas y detenciones, sino también el eterno calvario de las familias para exigir justicia o desenterrar a sus muertos
Uno de estos testimonios es el de Diego B., nacido en 1929 en un pueblo de Jaén. Según se relata, cinco de sus doce hijos murieron de hambre. Era un hombre "sencillo, pacífico, familiar y trabajador". Pasó seis años en la prisión de Granada, tras ser detenido durante el conflicto por defender sus ideas republicanas. En ese tiempo su mujer falleció dando a luz y, una vez liberado, se vio obligado a emigrar a Catalunya con el resto de sus hijos. Murió en 1956.
Entre los relatos más desgarradores destaca el de la sindicalista cordobesa Ricarda. Fue su propia nieta quien registró su muerte en este censo, rescatando los hechos documentados por un historiador local. Tenía apenas 36 años cuando fue asesinada por las fuerzas franquistas, una tragedia que dejó huérfanos a sus cuatro hijos, todos menores. "Era una mujer esbelta, agraciada, en un hogar feliz, como tantos otros hogares en aquella España rota por el golpe militar", se lee en el texto.
Nadia Gayoso: "Hemos constatado que el silencio se transmite de generación en generación, que el trauma es intergeneracional"
Durante los años de la República, un policía local la acosó por su actividad política. Ella lo denunció y éste fue destinado a Málaga. Al estallar la Guerra Civil no tardó en volver a la aldea, provocando la huida de Ricarda y parte de sus hermanos. Sin embargo, la mujer decidió regresar al poco tiempo y fue capturada junto a su madre, su hermana y una amiga. A todas ellas las raparon el pelo y las torturaron. Dos acabaron siendo asesinadas.
"Uno de nuestros objetivos es romper con la cultura del silencio. Hay personas que saben muy por encima lo que les pasó a sus familias, pero siempre encuentran un muro cuando intentan preguntar o investigar. Hay un cierto estigma o miedo que perdura", subraya la portavoz de la plataforma. Para ella este tipo de ejercicios también son una herramienta para reparar y sanar heridas ocultas. "Durante estos años hemos constatado que el silencio se transmite de generación en generación, que el trauma es intergeneracional. Si no hablas de lo que ha pasado, al final esa herida se enquista".
Cómo llegar a las nuevas generaciones
Hace unos días se cumplieron 90 años del inicio de la Guerra Civil, una fecha que nos recuerda cómo el paso del tiempo va silenciando a los últimos testigos de aquella época. Por eso, este tipo de iniciativas se dirigen especialmente a las nuevas generaciones, que ya no tendrán la oportunidad de escuchar los recuerdos de sus abuelos y bisabuelos.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) preguntó sobre la dictadura franquista a los españoles en 2025, coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte de Franco. La respuesta de una parte de la juventud hizo saltar las alarmas: uno de cada tres encuestados que no habían podido votar en las anteriores elecciones por no tener la mayoría de edad opinaba que los años de Franco fueron positivos para España.
Nadia Gayoso: "En vez de tratar los crímenes de la dictadura o de la guerra como un tema de derechos humanos, se politiza"
Aun así, de acuerdo a esta encuesta, eran los hombres mayores y votantes de derechas los más favorables a la dictadura. Es decir, aquellas personas que pueden contar de su propia voz lo que sucedía entonces. El 25,8% de los encuestados mayores de 75 cree que aquellos años fueron "muy buenos" o "buenos".
En este sentido, para Gayoso en España todavía hay una "deuda pendiente", que es entender que la memoria es un pilar de la justicia transicional. "El problema en España es que en vez de tratar los crímenes de la dictadura o de la guerra como un tema de derechos humanos, se politiza. Esto no permite que la memoria llegue a las aulas y que se pueda incluir en un currículum educativo".
"Estamos viviendo un momento un poco complejo en cuanto a que hay ideas que se están reviviendo de corte revisionista o negacionista, pero también hay jóvenes que se están involucrando mucho en todo lo contrario. Hay que intentar darle un poco la vuelta a este mensaje negativo y pensar que, aunque existan personas que quieran revitalizar los fantasmas del pasado, también hay jóvenes dispuestos a luchar porque la historia no se pierda", concluye.
Una de estas jóvenes es Sara de la Riva, estudiante y participante de uno de los proyectos impulsados desde la plataforma. Gracias a un cursillo que realizaron hace unos años, pudo realizar un proyecto de investigación centrado en memoria. En su caso, se centró en recuperar y divulgar los lugares de memoria que atraviesan su universidad, la Complutense de Madrid. "Me parecía importante que los estudiantes que pasan años en los campus de Ciudad Universitaria conociesen que el espacio en el que habitan es muy relevante para la memoria universitaria, para la memoria de Madrid y de España", relata en una entrevista para la fundación.
Junto a Sara, que diseñó un mapa interactivo, otros 11 participantes pudieron ponerse en contacto con diferentes expertos del mundo memorialista e investigar sobre los temas que más le interesaban. Otra de las jóvenes que formaron parte de este grupo fue Laura, que desarrolló un reportaje fotográfico sobre las víctimas de los niños robados durante el franquismo.



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