Opinión
El chiringuito no es de las feministas

Periodista
-Actualizado a
El chiringuito no es de las feministas. Digo esto porque ha salido un informe en Reuters Institute sobre los referentes informativos: ¿periodistas o influencers? Pues dicen que un 27% siguen a periodistas e influencers, y otro 18% dice que sigue solo a influencers. Pero lo importante es cuando citan a sus primeros quince referentes: Carlos Herrera, Alvise Pérez, Sheila Hernández, Ibai Llanos, Un tío blanco hetero, Alan Barroso, Juan Ramón Rayo, Jordi Wild, Marc Vidal, Iker Jiménez, Aitor Guisasola, Ángel Martín, Vito Quiles, Pedro Sánchez y Jordi Évole. Whatsapp, Facebook y Youtube son las principales redes.
Ya ven. Una mezcla de pocos periodistas, algunos políticos y varios nativos de este medio. Y dos cuestiones algo descompensadas. Una, que salvo una mujer, todos los demás son hombres. Y dos, que la balanza está bastante inclinada hacia un bando político. Esto explica parte de los resultados de esas encuestas que hablan del aumento de las posiciones conservadoras en la juventud. O incluso de los que prefieren un régimen autoritario a la democracia.
Estar en ese top quince quiere decir que eres un líder de opinión, que manejas poder. Porque quien controla el mensaje, mueve hilos. Al menos de tendencias y de agenda, de lo que hablamos. Repito, solo hay una mujer en esa lista. ¿Influencers feministas? Cero. Lo recalco porque uno de los motivos de crecimiento de la ultraderecha ha sido vender la idea de que las feministas se estaban forrando y que menudo chiringuito tenían montado. Hablaban de que estaban en todos lados o de que cancelaban a los hombres.
Nada mejor para invalidar este bulo que ellos mismos. Ellos siguen liderando el mensaje y siendo los escuchados. Son como la Erika Kirk de la que les hablaba hace unas semana. La que vende que las mujeres vuelvan al hogar y no estudien, pero ella con título y trabajo de ejecutiva. Estos igual. Ridiculizan a mujeres con curriculum que le dan mil vueltas, venden que son perseguidos, víctimas de una cancelación sin libertad de expresión, pero están liderando los ranking, las ventas y el tiempo en los medios.
¿Por qué esto? Porque, en parte, algunos de esa lista, sin oficio ni beneficio, han encontrado en el antifeminismo y la polémica el negocio. Viven solo de las redes porque les da dinero. Y mientras muchas feministas viven de sus trabajos principales, al margen de las redes, a ellos no se les conoce otra profesión que sus canales para señalar de forma directa o indirecta desde sus espacios, o con sus entrevistadores, a leyes feministas o sus derechos.
Dos, puede ser que ellos triunfen en redes porque pueden estar sin apenas molestias. No reciben odio sexista ni sexualizado. Sí, siempre hay críticas en toda profesión, pero no les dicen “puta”, ni reciben amenazas de violaciones o de muerte. Y si reciben un mensaje de amenaza, corriendo tienen escoltas para protegerlos. A nosotras nos dicen que "no les hagamos caso".
Tres, pueden porque tienen la complicidad de un sistema que los amplifica. Las grandes plataformas les abren espacio, los algoritmos los premian, la gente comparte sin contrastar movida por una emoción y los medios los invitan a tertulias como voces autorizadas con buen dinero, aunque su cv sea escaso y su único mérito sea generar ruido.
Por eso, cuando escuchen lo del "chiringuito feminista", hagan una pausa. Porque no hay chiringuito más rentable que el de quienes construyen su marca ridiculizando derechos, mientras se enriquecen con ello. Piensen quiénes son los líderes de opinión en este país y quiénes sí ganan dinero. Verán que no han sido feministas, sino que el chiringuito sigue en las mismas manos de siempre.
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