Opinión
Colchones Feijóo

Por David Torres
Escritor
Según Feijóo, la primera cosa que hizo Pedro Sánchez al llegar a la Moncloa fue deshacerse del colchón donde había dormido Mariano durante unos seis años y cambiarlo por uno nuevo. Según Feijóo, esto da la medida de un presidente que piensa antes en su propia comodidad que en el bien del país, sobre todo de un país con la mayor tasa de pobreza infantil de Europa. Como siempre que Feijóo abre la boca, no se entiende muy bien la clase de lógica que habrá detrás de ese silogismo entre la tasa de pobreza infantil y el colchón de la Moncloa, pero suponemos que debe de ser la misma lógica que lo lleva a votar en contra de las ayudas para mejorar la prestación económica por hijo o de oponerse a mejorar los fondos contra la pobreza.
En el PP descansan muy tranquilos entre esas contradicciones tan campantes y otras por el estilo, debe de ser porque cuentan con un colchón electoral que les permite soltar cualquier burrada sobre que se jodan los pobres o volquetes de putas, y luego ponerse a dormir a pierna suelta sin perder un solo voto. En cambio, en la izquierda (me refiero a la izquierda a la izquierda de Pedro Sánchez, que es un hombre que ronca casi siempre por el lado derecho) tienen que andarse con mucho cuidado, ya que ellos duermen haciendo equilibrios sobre una tabla de clavos, como los faquires, y así no hay manera de pegar ojo. Aparte del colchón de Mariano, que debía oler lo suyo, Pedro Sánchez también podría haberse deshecho de la ley Mordaza, pero se conoce que no ha tenido tiempo en siete años y pico. Se le da la vuelta al colchón de la ley Mordaza y que las chinches y piojos los aguanten los de abajo.
Por ahora Feijóo se conforma con hacer oposición en un reality de reformas domésticas, un programa de ésos donde un equipo de constructores y albañiles se meten en una casa con las cámaras de televisión por delante y te la dejan hecha una mierda. Junto a Abascal, Tellado y Muñoz podía protagonizar una versión de Hermanos a la obra, o mejor, una adaptación hispánica de El equipo A, aunque tampoco sería fácil saber quién se llevaría el papel de Murdock y quién el de Hannibal Smith (seguramente Abascal, por el puro). Iban a reformar España al estilo de El equipo A, que acudía al rescate de un granjero agobiado por la extorsión de unos villanos y lo primero es que Phoenix se follaba a la hija del granjero, luego destrozaban tres o cuatro coches como si los condujera Carromero y al final reventaban la granja, con lo que así el problema quedaba solucionado.
Tras la crítica de colchones, y sin perder de vista la perspectiva horizontal, Feijóo ha acudido al European Pulse Forum a deplorar la deriva belicista que recorre el mundo, así, en general, sin mencionar los bombardeos de Trump ni el gusto que ha cogido Netanyahu por asesinar niños en masa. Tampoco comentó que hasta hace nada él mismo estaba a favor del genocidio, prefiriendo apostar por “la contención, la desescalada y la diplomacia”, tres actividades que, como todo el mundo sabe, se realizan por sí mismas, suspirando muy fuerte, cerrando los ojos y leyendo a Paulo Coelho. Deseó la paz mundial teóricamente, como un aspirante a Miss Universo en gallego, y estuvo a punto de proponer una cama redonda donde israelíes, iraníes, estadounidenses y demás enemigos hicieran el amor, no la guerra. Lástima que todavía no tenga el colchón en la Moncloa.
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