Opinión
El Congreso de los Diputados, caja de resonancia de intereses particulares

Por Ramón Soriano
Catedrático emérito de Filosofía del Derecho y Política de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
-Actualizado a
El 4 de septiembre de 2025 tuvo lugar en el Congreso de los Diputados la celebración de una jornada solicitada por el partido político Vox y admitida por la Mesa del Congreso bajo el título “Ideología de género y denuncias falsas en España y Argentina”. Subieron a la tribuna de la jornada diputados de Vox e individuos sin representación política. Los segundos triplicaban a los primeros.
Considero que en la sede del Congreso no deben celebrarse jornadas y actos similares con invitación a ponentes que no son representantes políticos por las siguientes razones
El detrimento de la representación general de la ciudadanía por el Congreso
La representación general de los miembros del Congreso viene apoyada por el art. 67.2 de la Constitución, que prohíbe el mandato imperativo de los representantes, esto es, que no deben seguir instrucciones de sus votantes. La jurisprudencia constitucional, siguiendo los pasos de la Constitución, afirma claramente que el diputado/a representa a toda la nación y no a sus electores y como consecuencia ha impedido el abandono del escaño por el tránsfuga, a pesar de que éste obtiene el escaño en las listas de un partido político, al que después voluntariamente abandona. El partido político -dice el Tribunal Constitucional- es un mero mediador entre la relación jurídica de la ciudadanía y sus representantes.
Mal se puede representar a toda la nación, si se admiten jornadas, actos, presentaciones y actividades de análoga naturaleza en la sede del Congreso de los Diputados contra las leyes aprobadas por el Congreso en representación de la ciudadanía. Ésta difícilmente puede comprender la incoherencia de que el Congreso apruebe una ley y a continuación admita en su seno a ponentes, carentes de representación, en la celebración de jornadas y similares, llamando a derribar esas mismas leyes. Particulares -personas físicas y jurídicas concretas- y no representantes políticos de los ciudadanos/as. El ciudadano puede pensar con razón que el Congreso se está tirando piedras contra sí mismo.
El uso interesado por particulares de la caja de resonancia del Congreso
Abrir el Congreso a la asistencia de no representantes a jornadas y actos similares permite que particulares interesados utilicen el Parlamento como caja de resonancia mediática de sus intereses, ya que las actividades en el Congreso se lanzan a todos los rincones del país por los medios del propio Congreso y otros externos. No creo que el Congreso se haya concebido para la defensa y propagación de intereses e ideologías de particulares -ya se trate de personas, colectivos, asociaciones u organizaciones-, sino para el debate de las propuestas legislativas, que proceden del Gobierno como proyectos de ley o de los propios diputados como proposiciones de ley.
La posibilidad de uso de otras vías mediáticas para la celebración de jornadas y actos similares
Es conveniente distinguir entre el debate en las instituciones públicas y el debate en las organizaciones sociales. Las reglas son muy distintas para cada modalidad de debate. En las instituciones públicas hay que tener en cuenta el respeto de los valores jurídicos y los derechos fundamentales en el ámbito del debate. En ellas -y el Congreso y el Senado son las más relevantes instituciones públicas de nuestro país- el debate exige la aplicación del valor del pluralismo, que ya está presente en el art. 1.1 de la Constitución, y la sujeción a reglas de procedimiento; entre ellas la simetría e igualdad en la participación, la necesidad de la motivación de los argumentos y la presencia en el debate de la representación de todos los grupos de opinión.
En cambio, el debate puede abordarse con posiciones unilaterales en cualquier organización o colectivo privados. El método del debate es libre. Las reglas de procedimiento derivan de los estatutos y normas, que voluntariamente hayan querido darse los miembros del colectivo u organización mediante los procedimientos que ellos mismos establezcan.
No obstante, si se admiten en sede parlamentaria jornadas y actos similares con ponencias de particulares, es necesaria una regulación jurídica de las mismas actualmente inexistente, que expongo a continuación.
La dotación de normas en el Reglamento del Congreso sobre la celebración de jornadas, actos, presentaciones y actividades similares
Hay una falta de previsión y regulación en una materia de tanta resonancia social. Actualmente de la misma manera que Vox ha solicitado esta jornada también pueden hacerlo otros grupos parlamentarios y la Mesa del Congreso decide conforme a su leal saber y entender, a su aire, ya que no hay normas que la obliguen. Los únicos límites, que no son límites reglamentarios, sino fijados por la Mesa a su arbitrio, es la vulneración de la Constitución, los derechos humanos y la promoción de los discursos de odio. Es necesaria una reglamentación de estos actos, por su proyección e incidencia social mediática extraordinaria y porque en ellos no participan los diputados/as exclusivamente, sino las personas que ellos inviten al acto, sin limitación de ningún tipo.
La fijación de límites estables para las autorizaciones de la Mesa del Congreso en el Reglamentación del Congreso de los Diputados
Los anteriores límites son puestos por la Mesa del Congreso sin dotarles de estabilidad y fuerza jurídica, ya que no están recogidos reglamentariamente. Son decisiones de cada Mesa del Congreso, que obedecen a los intereses coyunturales de las mayorías parlamentarias en cada legislatura, sin gozar de la seguridad y la permanencia proporcionada por el Reglamento del Congreso.
A estos límites debe añadirse un límite necesario y razonable, que tiene un carácter objetivo. El límite de la falsedad demostrada del proponente de la jornada en relación con el título de la misma. En el caso arriba señalado el proponente es el partido político Vox. El objeto indicado en el título de la jornada es la ideología de género, negadora de la violencia de género, y las denuncias falsas de las mujeres. Pues bien, el solicitante es autor de centenares de falsedades en relación con la violencia de género y de proclamar la existencia de un número alto de denuncias falsas de las mujeres contra sus parejas. Por el contrario, la Fiscalía General del Estado en su informe anual sobre delitos subraya que las denuncias falsas representan el 0,001 de la totalidad de las denuncias. El problema no reside en la falsedad por sí misma sino en el daño que produce, poniendo en entredicho los testimonios de las mujeres afectadas. Una diputada de Vox se refirió en la jornada a las numerosas demandas falsas. Un ponente, magistrado jubilado, defendió el síndrome de enajenación parental, que ha sido negado en la ley, la jurisprudencia y la doctrina científica. Otro ponente, vicepresidente de ANAVID, aseguraba que la ley contra la violencia de género, diseñada por nostálgicos del régimen nazi, producían un Estado de Terror.
La existencia de un examen previo de la Mesa del Congreso sobre la observancia por el solicitante de los límites señalados en el punto anterior
El examen consiste en precisar la experiencia del solicitante de la jornada y el objeto del acto por si respetan o no los límites señalados por el Reglamento del Congreso antes indicados.
En el caso el solicitante de la jornada es el partido político Vox precisamente el partido que en sus actuaciones más ha contravenido los límites señalados:
1. La vulneración de los derechos humanos allí donde gobierna solo o en coalición con el PP: desautoriza la celebración de ritos religiosos de otras religiones en espacios públicos, la celebración de actividades culturales, anula las memorias democráticas, rechazando los derechos de los familiares de víctimas del franquismo, injuria y difama a los inmigrantes con pruebas falsas, etc.
2. La promoción de los discursos del odio: criminalización de los menas sin pruebas, derogación de leyes sobre los derechos del colectivo LGTBIQ+, propuesta de deportación de inmigrantes, no de los irregulares sino también de los no adaptados a la sociedad española, etc.
El asunto no es la celebración de una jornada contra la legislación vigente, aprobada por el Congreso, la Ley integral contra la violencia de género, sino que el solicitante ha traspasado las líneas rojas de los límites fijados para obtener la autorización de la Mesa del Congreso.
Una reflexión final: ¿La grandeza de la democracia es admitir en su seno a los que quieren destruirla? Parece ser que el PSOE, firmante de la celebración de la jornada que nos ocupa, junto con PP y Vox, respondería SI a la pregunta.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.