Opinión

Coronavirus: socialismo o barbarie

socialismo o barbarie
Juan Carlos Monedero

Por Juan Carlos Monedero

Profesor de Ciencia Política en la UCM

-Actualizado a

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El modelo neoliberal no sirve a las mayorías. No puede solventarse la crisis y garantizar el modelo de reparto de riqueza tan desigual que tenemos. Con el parón de la actividad económica, hay que dar respuesta a los desempleados, a los despedidos, a las pequeñas y medianas empresas, al cese de las relaciones laborales  que afecta más cuanto menos diversificada está una economía. Y, por supuesto, a las mujeres, que son las que además van a seguir asumiendo de manera generalizada las tareas de cuidados.

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Reinventar el Estado social, ecológico y participativo. En España, apenas estamos saliendo de la corrupción del Partido Popular, ligada a comportamientos que hoy se demuestran además de criminales, irresponsables: kilómetros de autopistas y desdoblamiento de las mismas, nuevos aeropuertos o ensanchamiento de los mismos, financiación de líneas aéreas, aumento de los puertos y su privatización, trenes de alta velocidad a la puerta de casa, inútiles parques temáticos, gastos militares, rescate bancario o de autovías. En la misma dirección, el Estado tiene que revisar sus ineficiencias y gastos absurdos. Sin una base fiscal suficiente, no hay Estado, y sin Estado todo lo entregaremos al mercado. Es decir, a la barbarie. La crisis del coronavirus tiene que servir para obligar a los que más se han beneficiado del modelo para que colaboren. Cada euro en un paraíso fiscal es un clavo en la mortaja de una persona en España. De la misma manera, la ingeniería fiscal que ahorra impuestos siembra muerte. Es el momento de exigir con toda la fuerza del Estado que cada cual ayude en esta crisis en función de sus capacidades. Por eso es también muy importante que desde el Estado se negocie con las empresas su colaboración en la creación de empleo. Las empresas no son el enemigo, pero si hay un Estado fuerte que les recuerda sus obligaciones sociales, son más amigas de las mayorías. El Estado tiene que reinventarse escuchando las necesidades sociales para incorporar elementos esenciales para la vida que están hoy desatendidos: los cuidados, el apoyo a los hijos para que las familias no se empobrezcan cuando nace un niño, la atención a los dependientes, la limitación del precio de los alquileres, la consideración de la vivienda como un bien público y el freno de los desahucios. Es un momento ideal para entender desde una perspectiva socialista dos grandes vectores: uno, la atención a trabajadores, autónomos, desempleados y gente que no cobra subsidio. Mucha gente que estaría sobreviviendo con chapuzas en la economía informal, perderá esos trabajos y se quedará sin absolutamente nada. En segundo lugar, pensemos que la renta básica sería un sostén en momentos de enorme dificultad para las mayorías, que ayudaría a mitigar el ejército de desocupados, desahuciados, marginados y abandonados que provocará la crisis si no se encara desde presupuestos sociales.

Juan Carlos Monedero

Profesor de Ciencia Política en la UCM

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